2016, por un año canalla

“Cuando creíamos tener todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”. Esta frase de Mario Benedetti describe lo convulso que ha sido 2015 en el plano político. Sin embargo, 2015 no solo ha servido para que este proyecto viese la luz, sino para dejar todo preparado para un 2016 que se antoja realmente apasionante, verdaderamente canalla.

Una intensa y trabada campaña electoral para las elecciones generales nos dejó un nuevo Congreso de los Diputados que lejos de arrojar luz sobre los posibles escenarios, los ensombreció mucho más. Un Parlament de Catalunya que tras meses de negociaciones consigue cerrar un acuerdo en torno a Puigdemont para continuar con su huida hacia delante, digna de ser guión para La Gran Evasión 2. En el ámbito municipal y autonómico también ha habido de todo. El que dijo aquello de que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra” debió ser socialista. No contento con el tripartito catalán que fue germen de la deriva nacionalista que asola ahora Cataluña, vuelve a caer en el mismo error en la Comunidad Valenciana. Mientras tanto, las reinas magas Carmena y Colau, pasean sus carrozas por las ciudades del cambio dejando de regalo más polémica que política.

A nivel europeo el balance ha sido pésimo, para qué negarlo. Ante la peor crisis migratoria desde la IIGM, Europa sigue prácticamente impasible. La renqueante estructura europea sigue demostrando lentitud, ineficacia y sobre todo falta de entendimiento entre los países miembros, ¡que no somos un club de lectura! Además, la situación de Oriente Medio no solo ha provocado el desplazamiento de cientos de miles de personas, sino que nos ha hecho partícipes del terror en nuestro propio territorio. Francia ha sido testigo de los peores atentados islamistas desde el 7J y el 11M. Parece que la UE no aprendió entonces y ha tenido que ser ahora cuando empiezan a ponerse de acuerdo, entre otras cosas, en materia de seguridad. ¿Qué más tiene que pasar, Europa? Tenemos en nuestra mano el poder ser el “centro” de la geopolítica mundial, ejercer de auténtica potencia mediadora al nivel de EE.UU y China, nos falta creérnoslo, nos falta querer serlo. Somos un coche antiguo, con un cuidado chasis pero con un motor que necesita continuamente del starter para arrancar. Si Monnet levantara la cabeza, le faltarían manos para repartir collejas. Se busca líder para Europa.

Un lustro ha pasado ya de aquellas primaveras árabes que amenazaron las autocracias de Oriente Medio y el norte de África. Sólo en Túnez se erige victorioso de esas revueltas que empezaron con estudiantes pero que acabaron sin ellos. Egipto, Libia, Yemen…no hay luz aún al final de este largo túnel. En Turquía, el breve revés que sufrió Erdogan al perder su mayoría absoluta se resolvió convocando unas nuevas elecciones anticipadas. Además, los últimos atentados pueden fortalecer aún más la política represiva y autoritaria del presidente turco. Y en el avispero, en Irak y Siria, las expectativas para 2016 parecen mejorar, la entrada de Rusia y Francia en el conflicto armado, aumentarán los avances sobre el terreno y servirán para complementar la posición kurda. Los kurdos, que siguen esperando en silencio la creación de un estado propio. Oriente Medio sangrará (más) cuando los kurdos decidan alzar la voz.

En 2015, América Latina se ha sacudido parte del populismo que lleva años lastrando la economía de países como Argentina o Venezuela. El Kirchnerismo y el Chavismo han sido vencidos en las urnas, por Macri y la MUD respectivamente. La estabilidad de la presidencia de Maduro está cada vez más sujetada con pinzas, el nuevo año se antoja movido. En Colombia también se está escribiendo parte de la historia de este país, el acuerdo entre las FARC y el Gobierno está cada vez más cerca. Por su parte, Obama se marca otro tanto. EE.UU finaliza el bloqueo sobre Cuba y comienzan las relaciones comerciales. Ay Latam, mientras te esfuerzas por avanzar, en Europa no hacemos más que retroceder. Hay esperanza.

Mucho más nos dejamos en el teclado y queda por ver como avanzan cosas como el histórico acuerdo sobre cambio climático, la crisis de la bolsa china de estas últimas semanas, las próximas elecciones en EEUU…Y ahí entramos nosotros para contarlo. Desde VladivostokMag esperamos que 2016 sea un año canalla para que nosotros le podamos poner la crítica. Las necesidades nacionales, regionales y mundiales que hay sobre la mesa son demasiado importantes como para pasar de puntillas por ellas, ¿estarán a la altura?

Vamos a dar caña.

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