3 detalles de un buen directivo

Como en muchos aspectos de la vida, no existe un prototipo de buen directivo. Sin embargo hay ciertos detalles que en una conversación nos permiten identificar si el tipo que tenemos delante es un directivo sobresaliente.

1) Habla de su empresa

Generalmente un buen directivo habla de su empresa. Lo hace porque su empresa le aporta un proyecto ilusionante y le genera muchas ideas que tiende a compartir en sus conversaciones. Cuando habla de su empresa, incluso si está pasando un mal momento, lo hace con convicción pues cree en ella. Se podría decir, de forma jocosa, que un buen directivo está enamorado de su empresa.

El mundo de la empresa, especialmente a nivel dirección, exige tiempo y responsabilidad, lo que conlleva renuncias. Dichas renuncias sólo se hacen de buena gana cuando uno tiene fe en su compañía y convicción en sus capacidades.

2) Habla en futuro

Hace un tiempo hablaba con un gestor de una empresa que estaba aumentando significativamente su facturación y su presencia internacional. Una de las cosas que más me sorprendió de la conversación fue el tiempo verbal. El directivo hablaba mayormente en futuro.

Un buen administrador habla en futuro por dos motivos. En primer lugar, habla en futuro porque identifica el potencial de su negocio, es decir, tiene muchas iniciativas e ideas de cara al futuro. En segundo lugar, y no menos importante, habla en futuro porque tiene un plan, es decir, las iniciativas e ideas están estructuradas, priorizadas y tienen sus correspondientes responsables.

Si un gestor no habla en futuro o bien ya está cómodo con en el statu quo, lo que en el mejor de los casos conlleva un mantenimiento de resultados, o bien le aterra el futuro, lo que implica que no está preparando la empresa para los retos que están por llegar.

3) Trabaja los datos

La mayor parte de los directivos tienen en su cabeza el orden de magnitud de las principales métricas de su empresa. Es muy difícil gestionar una empresa sin tener interiorizados sus números clave (p.ej., facturación, beneficios, principales clientes, número de empleados). Igual que un abogado se acaba sabiendo las leyes más importantes, un directivo memoriza los principales datos.

No obstante, la característica que descubre a un ejecutivo sobresaliente no es conocer las principales cifras de su negocio sino trabajar los datos para obtener análisis reveladores que permiten entender los errores del pasado, identificar las oportunidades de negocio y anticipar el futuro del sector y de la demanda.

Hoy en día, la riqueza de una empresa son los datos. Las nuevas tecnologías permiten capturar infinidad de datos que bien recogidos permiten realizar análisis de alto valor. Un buen directivo es consciente de ello y te hablará de conceptos analíticos como “big data”, “machine learning”, “blockchain”, “artificial intelligence”, entre otros.

A pesar de que estos 3 detalles simplifican las características de un buen directivo, casi a modo de caricatura, es cierto que todo buen directivo, entre muchas otras cosas, habla de su empresa, habla en futuro y trabaja los datos.


Antonio Alcalde: Economista y consultor de estrategia

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