5 problemas reales a la hora de innovar (Y sus posibles soluciones)

Cuando se trata de informar sobre innovación, los artículos, libros y ponentes del sector suelen vender una visión idealizada y perfecta de lo que en realidad es un proceso plagado de trabas y zancadillas. Por ello, afilamos garras y os presento los cinco principales problemas reales que más me encuentro a la hora de innovar, principalmente en medianas y grandes empresas.

  1. La aceptación de la necesidad

Hace unos meses asistí a la conferencia de un directivo de una enorme cadena de hoteles. En esa conferencia, contestando a una pregunta del público, este decía no tener ningún miedo a AirBnb, “Los clientes de AirBnb no son nuestro target”.

El principal problema inicial para la aplicación de la innovación es la inconsciencia. Falta una concienciación del impacto real que la innovación supone para absolutamente todos los sectores y niveles, ya sea en mayor o menor medida. Respuestas como la de este directivo, ejemplifican uno de los motivos por el que la esperanza de vida de las empresas del S&P500 ha bajado de 62 a 15 años en el último medio siglo.

Ante casos como este, es la formación continua y la concienciación desde el exterior, el único elemento real que puede repercutir. Los profesionales del sector podremos informar, podremos asustar o intentar persuadir, pero la verdadera aceptación de la necesidad solo puede venir desde el exterior y o bien ocurre progresivamente mediante la información u ocurrirá estrepitosamente por un problema y entonces, ya suele ser demasiado tarde. En el fondo siempre queda un regusto como para decirle que su empresa te importa poco y que si no quiere aceptar que la innovación no es una opción, sino una necesidad, es su problema. Claro que quizás debemos preguntarle su opinión a los directivos de Kodak, Scandisk o Blockbuster.

  1. El cambio cultural

Saber, poder y querer son tres pilares fundamentales para la realización de un cambio hacia un nuevo modelo de empresa. Los dos primeros pueden ser formados, mediante conocimiento y herramientas, el último, depende siempre finalmente de la voluntad individual.

Reconocimiento y empoderamiento son claves para fomentar la voluntad de cambio entre los empleados. En la actualidad, las herramientas digitales y de controlling nos permiten gamificar esta evolución y generar motivadores, no solamente económicos que ayuden a este propósito.

Además, es esencial que las empresas implanten sistemas de identificación del talento interno, para tener siempre en mente a los líderes y a aquellos empleados con mayor capacidad de influencia, realizando de este modo un servicio de acupuntura empresarial, activando a aquellos que pueden servir de referente, en lugar de actuar en cascada con todos homogéneamente, consiguiendo ahorrar en recursos y esfuerzo.

  1. La agilidad

La agilidad y añadiría de nuevo la conciencia de su importancia, es otro factor clave que dificulta siempre la innovación. El tiempo de vida de los productos, bien sean físicos o digitales, es cada vez menor, si no conseguimos rápidamente una versión Beta de nuestra idea , probablemente cuando saquemos el producto real, el mercado ya no lo quiera o necesite.

Hay en todo esto un trasfondo de miedo a la copia. Hace mucho que la copia dejó de ser un problema. Es la falta de innovación con la generación de nuevos productos y servicios la que supone un problema. Una empresa monoproducto difícilmente conseguirá mantenerse en el mercado, no porque vayan a copiárselo, sino porque apuesto todo a que además, la competencia, va a mejorárselo. No tengamos miedo a la copia, ni a compartir las ideas, seamos ágiles en su desarrollo, porque por más que intenten copiarnos al día siguiente de tener una idea, siempre tendremos un día de ventaja, aprovechémoslo.

  1. La contabilidad de la innovación

Lo que no se cuantifica al final del trimestre en una empresa, es como si no hubiera existido. En esas cuentas clásicas, además, la innovación suele salir a pérdida, ya que el rendimiento no es en liquidez y menos aún inmediata, de ahí que los departamentos contables suelan ser unos de los mayores inquisidores de innovación.

Para evitarlo pongámonos las mismas metas y KPI’s que le pondríamos a un cliente externo. Podemos establecer objetivos con antelación y contabilizar su cumplimiento. Número de personas implicadas, porcentajes de mejora en horas tras la implantación de un proceso o ahorro material en los procesos de digitalización. Cualquiera de estos ejemplos son reales, calmarán a los contables y ayudarán a mostrar de modo tangible que la innovación no es solo impacto, sino impacto con valor.

Aunque la solución más fácil a esto es bastante simple. Ser estrictos. No escudarnos en los proyectos de innovación como experimentos a pérdida, dejar de ser el área hipster para convertirnos en el área de referencia.

  1. Las herramientas inapropiadas

Las metodologías y las herramientas no son elementos inmutables y apropiados por igual a todas las empresas. Cuando alguien te pide implementar Design Thinking o SCRUM, detrás suele haber más de marketing de libro barato del VIPS que una verdadera razón de necesidad de esa metodología en concreto. Hay que conocer el problema en profundidad antes de saber qué herramienta utilizar e incluso, en ocasiones, generar una nueva a medida de la empresa.

Los gurús son los nuevos asesinos en serie de los negocios. Nadie conoce más una empresa que sus trabajadores y los consultores o agentes externos debemos ejercer como guía y ajuste, no como generadores de fórmulas mágicas.

Analiza, estudia y decide con ayuda qué herramienta es la que realmente se adapta a la empresa. Y si no existe… ¡créala!

Bonus: Los techos de cristal

No es algo específico de la innovación, pero en un área en que la agilidad es esencial, los efectos se notan mucho más. Los techos de cristal son un verdadero problema, alargan los procesos, dinamitan las buenas ideas y aniquilan el talento. En definitiva, son una verdadera jodienda.

Para poner fin a los techos de cristal hay dos opciones: evitarlos o destruirlos.

Se pueden evitar, externalizando áreas de innovación, de modo que trabajen de un modo autónomo, con sus propias herramientas de estrategias, desarrollo y controlling.

Destruirlos es la situación idónea, pero también la más complicada. ¿De verdad estás dispuesto a aniquilar a la mayoría de una hornada de directivos medios? Porque de verdad, rara vez vas a conseguir cambiar a todos mediante formación y concienciación. Analiza bien primeramente y si de verdad es necesario, sintiéndolo mucho, pasa la guillotina.

 

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