5 trucos para optimizar la gestión de industrias creativas

Según los pocos estudios aún existentes (Que ya va siendo horita de actualizarlos), las industrias creativas suponen entre el 4 y el 10% del PIB mundial. Éstas, están formadas, según la definición del DCMS británico, por las disciplinas de Publicidad y Marketing, Arquitectura, Artesanía, Diseño: producto, gráfico y diseño de moda, cine, TV, video, radio y fotografía, IT, software y servicios informáticos, Publicación, Museos, galerías y bibliotecas, Música, actuación y artes visuales. Y ¿Qué tienen en común esta retahíla de disciplinas? La creatividad e innovación como epicentro de su desarrollo.

Debido a estos motivos, en muchas ocasiones, gestionar una industria creativa, es un reto agregado a los ya habituales del resto de industrias. Early adopters, tendencias efímeras, dificultad a la hora de analizar resultados y metodologías poco estrictas, pueden ayudar al problema. Para ponérnoslo un poco más fácil, aquí van 5 trucos a tener en cuenta a la hora de gestionar industrias creativas.

  1. Estudia los comportamientos sociales

La creatividad tiene un componente sociológico totalmente imprescindible. En industrias creativas es esencial multiplicar el esfuerzo y el tiempo dedicado a la etapa de investigación y empatización. Conocer al usuario final y al cliente serán la clave para asentar unos buenos pilares en el proyecto y generar la confianza necesaria para después poder llegar a mejores resultados con el compromiso de todos los agentes implicados.

Para poder conseguirlo, además de los métodos tradicionales, implica al cliente en todas las fases y escarba en los componentes demográficos del usuario en cada proyecto. No pierdas de vista ningún insight.

La herramienta “Persona” ayuda a poder personalizar cada proyecto con un arquetipo y alejándonos de nuestras impresiones personales.

  1. Ten claros objetivos y estrategias

Es esencial marcarse estrategias y objetivos como en cualquier gestión empresarial. No podemos actuar a ciegas o a expensas del comportamiento del usuario/mercado, sobre todo en los casos de industrias más artísticas. Inclusive si el objetivo no es la monetización , siempre tiene que haber un objetivo de rentabilidad marcado y una estrategia para poder conseguirlo. Ten claro cuál es ese objetivo antes de comenzar cualquier proyecto y el esfuerzo/valor que te va a otorgar. Esto ayudará no solo a que sea rentable (Puedes medir la rentabilidad en felicidad, exposición, dinero…) sino a que no lo abandones a la mitad.

Alguna herramienta que puedes utilizar es el canvas Value VS Effort en casos de tareas u objetivos sencillos o para proyectos más complejo el Business Model Canvas. ¿Qué esfuerzo me supone comerme las lentejas de mi suegra VS el valor de no tener que discutir después con mi pareja? Pues eso, Value VS Effort.

  1. Mide. Jamás descuides los KPI’s

Una vez tengas marcados los objetivos, mide tu progreso. Para ello hay que definir los Key Performance Indicators y es importante remarcar que TODO, absolutamente TODO, es medible.

Éste seguramente sea el punto más crítico de las industrias creativas, debido a la dificultad que en ocasiones supone cuantificar la originalidad, la creatividad, el grado de innovación u otros factores abstractos, los KPI’s acostumbran a abandonarse. Esto lo que supone es una pérdida de perspectiva, que evita poder mejorar los proyectos cuando comienzan a fallar. Y créeme, siempre hay un punto en el que van a fallar.

Dos cosas. Define cuándo y cómo vas a medir el progreso con anticipación y cúmplelo. Si has decidido que el 30 de cada mes, medirás en una escala de 1-10 qué 10 aspectos de tu proyecto te hacen más feliz, hazlo y ve comparando resultados. Si decides que una vez al trimestre evaluarás el número de visitas a tu proyecto digital, hazlo y analiza qué ha pasado.

Si no sabes qué métricas usar, puedes empezar por las métricas AARRR. Adquisición, Activación, Retención, Beneficio (Revenue) y Referencia. Son muy útiles en productos digitales, pero también trasladables a negocios físicos como un estudio de diseño, una galería o un espacio de innovación

  1. Sé coherente con tu identidad

Los proyectos de industrias creativas no admiten ir al sol que más calienta. Si te has generado una identidad, intenta mantenerla o ve evolucionándola de modo progresivo. Rara vez vas a conseguir retener a tu clientela y atraer a una nueva con un cambio continuo de identidad (Salvo que estés hundido, si estás hundido, muere y reinvéntate. Aprende de Madonna).

Para poder tener una identidad con la que estar a gusto es importante que esta refleje un aprendizaje continuo y que beba de los valores y filosofía de vida que cada uno tiene. Muchos proyectos de industrias creativas carecen de “alma” y habitualmente es porque responden más a una moda que a unos conceptos y valores sólidos.

Si este rollazo filosófico no te convence, al menos, hazlo por un crecimiento económico. Es mas fácil que un cliente te reconozca y solicite tus servicios, si tu identidad es definida y apreciable.

  1. Arriesga

Tenemos la suerte de pertenecer a las industrias que más pueden arriesgar y en las que el error es más fácilmente perdonable. Demos gracias a Duchamp, a las vanguardias, al postmodernismo e incluso al mismísimo ctrl+z, que nos han permitido que arriesgar ya no sea sinónimo de fracaso absoluto.

Esto es especialmente extrapolable a cuando se hace dirección creativa o gestión de espacios de innovación y creatividad. Podemos permitirnos ser los primeros en generar un nuevo contenido en una exposición, un programa, una campaña. Si ha fallado, siempre podemos volver atrás y si no, enhorabuena, eres un early adopter.

 

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