A tenor del 14 de Abril

Tanques T26 soviéticos durante la guerra civil española.
  • ¿Es mejor, o más “democrática”, una república que una monarquía?

  • Todo aquel que no blandiera la tricolor ese día era monárquico, de derechas, seguramente un cuñado, y un “fashchista”.

  • Amigos míos, desempolvad los libros de historia y bajad del guindo.

¿Es mejor, o más “democrática”, una república que una monarquía? Pues, si nos alejamos de juicios pueriles y nos centramos en la realidad y los datos, depende. Sí, depende. Porque, por ejemplo, son mejores las democracias de las monarquías parlamentarias de España o Dinamarca, que las de la república de Argentina o la República Popular China. También estaremos prácticamente todos de acuerdo en que, en salud democrática, son mejores los Estados Unidos (una de las primeras repúblicas modernas y estado que nació ya como tal), o la V República Francesa, que las monarquías árabes o asiáticas (Camboya, Malasia…).

¿Es más democrática la república francesa, en la que el presidente, una sola persona, tiene más poder ejecutivo sobre su país que cualquier otro líder democrático en el mundo, o la monarquía española, en la que el jefe del estado tiene puras funciones representativas? ¿Tiene sentido en pleno siglo XXI que alguien tenga un trabajo sólo por quién es su padre (hablo del rey, no de los estibadores)? Por lo tanto, pensando fríamente, podemos llegar a la conclusión de que un sistema no es per se mejor que el otro, y existe cantidad ingente de factores a tener en cuenta.

El 14 de Abril, como ya viene siendo tradición, una ruidosa minoría inundó de tricolores las redes y, un poco menos, las calles, rememorando el día de la proclamación de la segunda república y pidiendo la tercera. La superioridad moral que destilaban los muchachos (y las muchachas, para la inquisición de lo genérico), se veía de lejos. Todo aquel que no blandiera la tricolor ese día era monárquico, de derechas, seguramente un cuñado, y un “fashchista”.

Si dejamos a un lado ese tufillo de autoritarismo moral, sus proclamas son totalmente legítimas y, en muchos puntos, puede que incluso lógicas y respaldables.  El principal problema viene cuando te das cuenta del cacao mental que prolifera por las trincheras republicanas españolas. Se habla, se critica y se proclama sin, perdónenme la expresión, tener ni puta idea. Da la sensación de que, para la mayoría de los voceros del 14 de Abril, su ser republicano viene dado, o bien por una respetable (pero vacía) tradición familiar, o por confundir el debate república – monarquía parlamentaria con alguna secuela de la guerra civil (normalmente ligado al primer punto), o por unos cuantos vídeos y memes sensacionalistas de Facebook, o por canciones de cuatro tíos sin mucho bagaje intelectual que viven de alimentar las ansias revolucionarias y “anti-establishment” que tiene un joven por ser eso mismo: joven. Pocos de ellos basan sus férreas posturas republicanas en haber leído a Platón o Montesquieu.

Por este motivo, en estas manifestaciones en las que la bandera roja, amarilla y morada se mezcla con la bandera de la hoz y el martillo (como todos sabemos, adalid de la democracia y la tolerancia), se cree que una república es en sí misma de izquierdas, redistribuidora de riqueza hasta puntos igualitaristas máximos, tolerante, limpia de corrupción, y democrática, sobre todo muy democrática. Amigos míos, desempolvad los libros de historia y bajad del guindo. Luego están, claro, los que encabezan esos movimientos. Ellos, en muchos casos, sí han leído, y sí saben esas diferencias. Pero ellos no quieren una república democrática, lo que quieren es una república socialista, al puro estilo de la URSS (que son unos cuantos campos de concentración, unas cuantas hambrunas y millones de muertos, ¿no?). Eso sí, con ellos arriba y nunca abajo, por supuesto.

Pero el cacao mental no se queda sólo ahí, y podemos verlo también en la manera en la que se obvia la Primera República y se engrandece una Segunda, que tuvo poco de ejemplo. Se sucedieron numerosas revueltas anarquistas, la izquierda en bloque intentó un golpe de estado en 1934 cuando la CEDA accedió al gobierno, los diputados se pegaban y se amenazaban de muerte en sus escaños, existía fraude electoral, se asesinaban parlamentarios y que, como tristemente conocemos, acabó en un golpe de estado que nos trajo lo que nos trajo. Eso sí, estuvimos más cerca que nunca de ser un país satélite de la URSS, y eso a algunos se la pone dura les encanta.

Entonces, ¿qué es mejor? ¿República o monarquía? Pues como decía al principio, depende. Y como depende, deberíamos empezar a dejar de preocuparnos por quién nos gobierna y comenzar a plantearnos si somos los suficientemente mayorcitos como para gobernarnos solos. ¿República o monarquía? Para mí, aquella que se entrometa menos en mi vida y en la de todos, que respete nuestras libertades y al individuo como entidad ética primaria, y que sea lo más benigna posible con nuestros bolsillos.

Imagen: toledogce.blogspot.com

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