Adele/Dolan, la clave del éxito

Adele ha vuelto a romper el marcador.
35 millones de visitas en tres días y el contador sigue dando vueltas. De hecho fueron tantas que durante unas horas, Youtube fue incapaz de contabilizarlas.

El nuevo single, Hello, viene acompañado por un inesperado video de la mano de Xavier Dolan. La verdad es que la combinación Adele/Dolan es tan perfecta que las alertas debieron haber saltado hace tiempo. Ambos viejóvenes de manual, ambos que reclaman la normalidad con una sencillez fuera de lo común y ambos con un talento que ha hecho que el indie se les quede pequeño.

 

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Adele ha elegido una balada clásica para el regreso y por ello ha recibido los aplausos y las críticas (Pocas). Estas han recalcado la falta de progresión en su carrera, con el peligro del estancamiento. Pues sí, pero afortunadamente no todas quieren ni tienen por qué ser Madonna. El proceso de cada creador es distinto y pese a que la industria marca la mayoría de características a la hora de que una superestrella saque un nuevo disco, aún hay ciertas licencias individuales que pueden permitirse. Para no andarnos con rodeos, Adele no es Madonna porque no lo necesita. A Dios gracias doy por no haber visto a Frank Sinatra cantando rockabilly o a Aretha Franklin sevillanas. Llevamos tres décadas viendo reinvenciones de artistas que acaban convirtiéndose ne productos de marketing sin identidad propia, rodeados de más asesores y letristas que el mismísimo Obama y por eso, se agradece que vuelva Adele y que vuelva con su identidad. Igual que por eso fue una putada perder a Amy Winehouse.

Para remarcar este, “estoy de vuelta de todo” Adele elige a otro ‘indie’, Xavier Dolan. Otro que con sus 26 añitos también está de vuelta de todo. Frente al cine independiente que a veces cae en la pedantería soporífera o el comercial de nuevos dramas heróicos, Dolan, retoma el cine clásico, investiga en formatos, no se pone tabúes y acaba con ese toque amateur que sinceramente, nos la pone dura. Descubrí a Dolan en 2009 con J’ai tué ma mère (Su Opera Prima y en la que él mismo ejerce de protagonista) y ya se veían los modos, a partir de ahí, todo fue en ascenso. De enfant terrible a niño mimado sin moverse ni un ápice de su sitio, el de la calidad y el concepto. 

Pero, ¿Por qué triunfan? No solo sirve estar en el momento correcto en el sitio correcto, también hay que entender cuál es el momento y el sitio. Esto precisamente es lo que hacen tanto Adele como Dolan. La vuelta y media, el pasarse rosca, el saber perfectamente que los trucos de la industria cada vez cuelan menos y que si se quiere conectar, la superproducción tiene cada vez un espacio más reducido, porque no empatiza.

Dolan y Adele se conocen y se quieren y en ese conocerse y quererse, se respetan y respetan su trabajo, de ahí la sencillez con la que lo transmiten y lo desarrollan. Ambos respetan sus tiempos, su identidad y plasman en todos su visión sobre su trabajo, sobre la vida, sobre su entorno, con pequeñas producciones que en este momento ya han llegado a 88 millones de personas en un solo click, en este click:

 

Imágenes de Shayne Laverdière

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