Caballo de Troya del comunismo

Se equivocan los que piensan que la negociación de la deuda griega es el objetivo. Es simplemente el arma.
Al ejecutivo de Tsipras poco le importa el impago de la deuda, la liquidez de sus bancos o la ruina total en los mercados. Su objetivo es precisamente salirse de ellos. El objetivo de Tsipras, así como el de Iglesias y el resto de líderes afines, es la aplicación del comunismo como sistema.

El gobierno heleno ya ha ganado. Ha conseguido implantar en la conciencia general que son las víctimas. Ahora solo le toca sentarse y esperar.

Sube la prima de riesgo, no disponen de liquidez, aumentan los impagos a los funcionarios (Que ellos mismos han aumentado con este propósito) y obviamente crean un monstruo en el que reflejar sus males, al que denominarán Unión Europea. Los resultados no engañan, Syriza, al igual que pasara con el Partido Socialista Unido de Venezuela o el Frente para la Victoria kirchnerista, continúa subiendo, alimentándose del odio que ellos mismo han inoculado en sus pueblos. La polarización y el victimismo, son baratos y muy rentables a la hora de conseguir votos de una población desesperada. “No tengo nada que perder, votaré no” fue una de las consignas más repetidas este domingo. Poca reflexión sobre la pérdida de la libertad.

Este es el especial caballo de Troya que nos tienen preparado a las puertas de Europa. Puertas que algunos parecen dispuestos aún a abrir inconscientes del mal que esconde en su interior. No es el único. En España Pablo Iglesias ha construido una réplica, a la que también se une, en su particular visión falangista, Marine Le Pen en Francia. Todos cuentan con el apoyo, velado o explícito, también económico, del gobierno de Maduro, Castro y Putin. Linda postal veraniega.

La última estratagema ha consistido en la entrega, en bandeja de plata, de la cabeza de Varoufakis.
Con ella en la mano se presentará Tsipras en la televisión pública, que ya ha convertido en su canal propagandístico, cubierto en la bandera europea, llorando el rechazo o la aceptación, el resultado es insignificante, de la nueva negociación con la UE. Habrá vuelto a ganar.

Un rechazo al diálogo, supone la salida del euro y el apoyo del bloque internacional neocomunista, que le validará su entrada en el mismo a la espera de los siguientes casos como España, Italia o Francia. La llegada de un acuerdo supone la continuidad en el euro, mayores beneficios para construir el sistema, forzar la máquina durante algo más de tiempo e incluso conseguir que sea toda la UE la que termine cayendo baja el sistema totalitario.

La estrategia es simple pero efectiva. Apela a los instintos más básicos del ser humano, el de supervivencia y pertenencia colectiva. La ineficacia de la Unión europea y el conjunto de líderes en sus análisis y críticas, alimentan además estos factores, permitiendo que la nueva guerra fría que estamos viviendo, incline la balanza hacia los que coartan las libertades conseguidas tras la segunda guerra mundial.

Ahora es tarde para hacer una rectificación en las políticas europeas y recuperar la imagen de la Unión. Solo queda extirpar y cauterizar para que el comunismo no se extienda a España. Esto es, expulsar a Grecia del Euro y promover un cambio sensato e inmediato en los países que aún no se han lanzado a los brazos del populismo comunista. La pérdida de libertades, los cambios constitucionales, la nacionalización de la prensa, el encarcelamiento y represión a la oposición, llegarán aún en años, dando tiempo a que antes puedan apropiarse de otros países del entorno.

Parece sin embargo que la UE caerá en la trampa y de nuevo, le abrirá las puertas al caballo de Troya, a pesar de las advertencias de Laocoonte.

“Ésas son mentiras -gritó Laocoonte- y parecen inventadas por Odiseo. ¡No le creas Príamo! […] Cuando vuelva espero ver este caballo de madera reducido a cenizas.”
Graves, Los mitos griegos

Pero el caballo, entró.

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