Cazando al “hater”

En este experimento social que llamamos Internet, han surgido una serie de seres que, en nuestro afán por nombrar a las cosas en inglés, por eso de molar y tal, hemos llamado haters y trolls. En alas de que mi abuela pueda entender lo que escribo, y no me envíe un mensaje a través de whatsapp, para ver si he empezado a escribir en Panocho, voy a definir rápidamente ambos personajes. El primero, es como imaginar al señor del bar de toda la vida, pero con la habilidad de manejarse por Internet. No sabe nada de ningún tema, pero habla de todo y teniendo siempre la razón, para lo cual usa cualquier herramienta lingüística (afortunadamente no suele haber muchas en su haber). A este señor, hay que añadirle, además, una componente de odio a todo. Absolutamente todo. Su campo de actuación es cualquier lugar de la red donde se esté hablando de cualquier tema. El segundo y último componente de nuestra pequeña fauna es, simplemente, alguien que se dedica a joder (perdonen la expresión).

El exceso de información, y no toda objetiva, contribuye junto a la existencia de los personajes anteriores, a un cóctel en el que lo más probable es entender cualquier cosa menos la noticia objetiva. Hoy me centraré únicamente en la existencia de personas. Alguna vez me he preguntado si aporta algo la libertad absoluta de la red, dando vía libre a los energúmenos anteriormente citados. Consecuencia de esto es ver discusiones de besugos, donde lo importante es quién insulta más, y los debates serios quedan al margen. Pues parece ser que hoy, primer viernes de Cuaresma, una noticia ha arrojado algo de luz sobre mi. Al parecer, una empresa noruega ha diseñado un método en el que necesitas, antes de acceder a la parte de comentarios después de haber leído la noticia, responder un sencillo cuestionario sobre la noticia para qué, al menos, se corrobore que ha entendido lo que había leído. Esto contribuye también a que el Inda que todos llevamos dentro se calme y piense. Por otra parte, Alphabet (de Google), está desarrollando otra herramienta para tratar de identificar los comentarios tóxicos. Este último se basa en la identificación automática de comentarios que intentan desviar la conversación, a partir de experiencias previas, establecidas por los administradores, y que puede ir modificando con la experiencia.

Bien es cierto que la fauna anteriormente descrita, tiene un campo bastante amplio de de caza, pero con herramientas similares a esta, podemos acotar su terreno, ayudando así a tener un nivel más alto en los comentarios de lo que leemos a diario, y pudiendo participar, en un debate medianamente serio y sano, con personas que pueden aportarte ideas. Las posibilidades de comunicarnos y mantener una sociedad conectada son enormes con el desarrollo de la tecnología actual. Esto es algo de lo que nos podemos sentir orgullosos y, por supuesto, hacer uso de ello, pero con responsabilidad. Y, como ya dije en otros artículos, la libertad no es absoluta, y aunque lo fuera, no es sano para uno mismo vivir quejándose y atacando todo lo que ocurre a tu alrededor, mientras la vida se te pasa estando tú frente a una pantalla deseando que a alguien le haya ido bien, solamente para odiarlo e intentar humillarlo públicamente.

Y tranquilo, amigo hater, que llegado el día en que no puedas soltar tu bilis en Internet, podrás volver al bar.

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