Clasismo vintage

En el mapa de ocurrencias del consistorio barcelonés, ha surgido una nueva: sacar los coches viejos de circulación. Y así a finales del próximo año dejarán de poder circular todos aquellos que excedan los 20 años de antigüedad, por si esto suena lejano, ya aclaro que no lo es tanto, hablamos de 1999.
En total, en torno al 9% de todos los turismos y el 16% de todas las furgonetas, que como todos sabemos, son los transportes típicos de la burguesía.

En el fondo lo de Colau seguro que es una buen obra estética, cansada de las tiendas vintage del Raval, quiere rejuvenecer el parque móvil de la ciudad y de paso otorgarle un toque más fresco.

Desde que la alcaldesa de la Ciudad Condal cambió las camisetas “oversized” reivindicativas, por el look de la zona alta de Sarriá para salir en Vanity Fair, ha debido olvidar las dificultades por las que muchas familias pasan para poder mantener un coche sin el que no podrían desarrollar su actividad laboral ni familiar.

Se aprovechan del simplismo colectivo actual para implantar medidas llenas de oquedades, que buscan el rédito político y popular. No son tan sencillas las medidas como las pintan ni tan bonitas las “soluciones” como quedan plasmadas en el papel, que todo lo aguanta. Las situaciones de las familias no se ciñen a dos o tres supuestos pre-establecidos por funcionarios municipales. Familias con coches adaptados, familias numerosas, con personas mayores, obreros  y autónomos que utilizan el coche como el jornalero su apero de labranza, se quedarán sin su herramienta diaria. La imagen del márketing de los años gratuitos en metro, no cubre una realidad que va más allá de los anuncios estereotipados de ser la España nórdica. O la Cataluña nórdica, cualquier falacia que usted, Señora alcaldesa, crea ser.

La realidad es bien distinta y la Cataluña trabajadora, con la que ahora se ceba el clasismo del Agit-Prop podemita (que siempre estuvo ahí), tendrá que seguir buscándose las mañas en una ciudad que gobiernan como si fuera un decorado de anuncio de lujo y detrás de la cual hay muchas manos manchadas de grasa, tinta y sal.

Disfruten de su circo, disfruten lo votado.

Fotos: Vanity Fair

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.