Clinton Trump – Second Round

ST LOUIS, MO - OCTOBER 09: Democratic presidential nominee former Secretary of State Hillary Clinton (L) and Republican presidential nominee Donald Trump listen during the town hall debate at Washington University on October 9, 2016 in St Louis, Missouri. This is the second of three presidential debates scheduled prior to the November 8th election. (Photo by Saul Loeb-Pool/Getty Images)

Expectativas del debate

Ciertamente, el segundo debate entre Clinton y Trump ya era de por sí un evento esperado por todos. Sin embargo, a la vista de los últimos acontecimientos, el interés de la audiencia mundial se incendió a causa de la difusión de un audio grabado en 2005 en el que Trump alardeaba de sus “técnicas de seducción masiva”. Exacto, había expectativas de Show televisivo barato, más que de debate político serio.

En tema de imagen, también había ciertas expectativas puestas sobre los hombros de ambos candidatos. Tras analizar un primer debate, toca poner en práctica posibles mejoras en aspecto, lenguaje, conducta y outfit.

Para empezar, en el debate anterior, vimos a Clinton en un traje rojo-American-Flag. Un semáforo rojo con el que decir: “Trump, por aquí no. Público soy fuerte”. Esta vez Hillary ha vestido de azul-American-Flag. Y por ende la candidata ha desprendido menor agresividad, mayor humildad y un mensaje de serenidad y paciencia con su contrincante a la presidencia. Obviamente, el traje blanco se lo debe estar reservando para el último debate. Blanco-puro, blanco-acierto, blanco-vótame-que-no-te-voy-a-fallar, blanco-tercer-color-de-la-bandera-de-USA. En definitiva, el traje azul de Clinton era también de esperar.

En cuanto a Trump, ¿os habéis fijado que ya no es rubio? ¡Luce un look canoso! Y es que, por fin, sus asesores se deben haber puesto serios con el tema y deben haber hecho hincapié en hacerle ver que su estética y savoir faire no son, de por sí, las de un presidente de EEUU. Sus asesores deben haber querido disimular sus carencias políticas desoxigenando su cabellera. Quizá con un aspecto más anciano tenga la opción de parecer menos infantil. Efectivamente, la estrategia en la imagen no debe subestimarse en el siglo XXI.

De este debate se esperaba una Clinton señalando fallos de Trump con ímpetu y a un Trump esquivo y defensivo. ¿Qué hemos encontrado?

Locker room talk

Efectivamente, a Trump se le ha preguntado, no una ni dos, sino hasta tres veces y de forma directa por sus (miserables) declaraciones sobre cómo conseguir algo de una mujer. ¿Sus respuestas?

  • Eso fue una conversación privada. Lectura: sé comportarme en público.

  • Ocurrió en 2005. Lectura: Ha llovido; hoy soy adulto y maduro ¡Mirad mi pelo cano!

  • No estoy orgulloso. Lectura: … ¿Es esto una disculpa?

  • Bill Clinton abusó de mujeres. Lectura: Morir matando strategy.

  • ISIS es el mal. Lectura: balones fuera strategy.

Clinton aquí ha hecho un discurso de moderación en el tempo con pausas estratégicas y con severidad en su faz. Un discurso de guiño a las minorías sociales porque “ (…) Trump no sólo ha herido, a lo largo de su campaña, a las mujeres; sino que se ha dedicado a amenazar a la comunidad latina y afroamericana (…) ha empleado mucho tiempo en humillar a mujeres y a discapacitados (…) ”. Además, ha sabido aprovechar discrepancias internas en el bando republicano, mencionándolas, ahondando en ellas y empatizando con ellas “(…) igual que muchos de los republicanos senior, colegas de proyecto con Trump, no me queda otra que denunciar de forma pública las recientes declaraciones de mi contrincante sacadas a la luz (…)”

Era muy difícil que Clinton no se llevara el gato al agua en esta parte del debate; Trump tiene la especial habilidad de hundirse él solito y este puede ser un claro ejemplo de ello.

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US Taxation

Desde luego que el tema de subida y bajada de impuestos ha sido abordado en este segundo debate. De nuevo, Trump se ha alzado como la única opción para bajar los impuestos de los estadounidenses, para “make America healthy again”; para la creación de empleo. Nada nuevo. Trump en esta parte ha sido repetitivo; y no está mal que lo sea teniendo en cuenta su target y estrategia. El discurso del republicano sobre esta temática es claro, llano y muy cercano, muy populista, sí. Uno de los problemas que lidera el ranking de preocupaciones de los ciudadanos estadounidenses es la falta de oportunidades laborales; Trump es fulminante y tajante en este punto afirmando que aplicando sus políticas de inmigración y de reducción de carga fiscal, los Estados Unidos se verán cubiertos y protegidos por un majestuoso y perpetuo arcoíris celestial.

¿Es realmente viable el plan fiscal de Trump? Bueno, para eso está ahí Clinton, para frenar, de algún modo, el discurso populista de Trump sobre los impuestos. Según la ex primera dama el plan fiscal del republicano llevaría, sin lugar a duda, a la sociedad estadounidense a la mayor catástrofe económica que se pueda imaginar. Según la demócrata, “(…) la falta de capital en las arcas públicas deberá suplirse en algún momento y quienes deberán arrimar el hombro, cuando ese momento llegue, serán los ciudadanos de clase media.”

No es nada nuevo que discursos populistas, por su llanura y extrema cercanía con quienes peor lo pasan dentro de una sociedad, triunfen y tengan viabilidad en última instancia. En España vivimos un contexto político semejante en este sentido. Pero no sólo ocurre en España, mirad a la deuda griega, mirad al movimiento xenófobo del Reino Unido, mirad a la extrema derecha en Francia, y mirad un largo etcétera que nos rodea. El populismo se lleva el gato al agua en cuanto se abordan temas fiscales.

Weak US Foreign Policy

El hecho de hallar en el autodenominado Estado Islámico una amenaza a la que hay que hacer frente, parece convertirlo en un claro punto en común que comparten los postulantes a la presidencia de los EEUU. Sin embargo, ISIS y su contexto no es solo una amenaza a la que hay que combatir, es guerra, es destrucción, es la mayor crisis humanitaria que se recuerda.

Los moderadores del debate, un punto quisquillosos con los tiempos de respuesta, todo sea dicho, han querido abordar este asunto trasladando a los candidatos las inquietudes de un posible votante sobre la crisis humanitaria de Siria. El interesado quería saber de la estrategia de actuación política tanto de Clinton como de Trump.

Las repuestas ofrecidas han sido completamente diferentes. Trump, el primero en responder, ha optado por abordar el tema señalando el problema base. Según él: la guerra. El republicano ha explicado que ISIS es el foco madre de la guerra en Siria en estos momentos. No se ha olvidado de mencionar que ISIS es fruto de la gestión de política exterior que los demócratas han estado llevando a cabo. Ha querido trasladar el mensaje de que aniquilado ISIS quedaría erradicado este gran drama político y social.

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A continuación, ha añadido que la actual política exterior estadounidense es débil pues, según Trump, se está generando una alianza a tres entre Irán, Rusia y Bashar Al-Assad; una alianza que combate de forma activa a ISIS. Trump lamenta enormemente que EEUU no sea partícipe de dichas iniciativas. Según Trump, no formar parte de este tipo de acciones daña la reputación en política exterior de Estados Unidos.

Obviamente la moderadora ha tenido que repetirle la pregunta al candidato casi con dibujitos: “Estrategia para abordar la crisis humanitaria, señor Trump”. La audiencia se ha reído. Yo misma lo he hecho. “Señor Trump, ¿qué sucedería de caer Alepo?” Trump ha contestado “Alepo has already fallen / Alepo ya ha caído”. Me da la sensación de que Trump ha contestado con tweets en este punto del debate, más que con conocimiento de causa.

Turno de Clinton. La candidata demócrata ha obviado el dardo envenenado de Trump acusando a su partido de responsable del origen de ISIS; muy esquiva en este sentido. Pero en realidad, eso da igual, lo que más me ha sorprendido de la respuesta dada por Clinton ha sido la falta de cercanía en el discurso. La candidata ha ofrecido una respuesta muy técnica. De de hecho, por un momento ha parecido que ni siquiera ella sabía de qué hablaba. Ha dado la sensación de que Clinton ha abordado el tema con detalles y tecnicismos políticos con el fin de parecer conocedora a fondo del tema, con la voluntad de dar a entender que la problemática no es banal. Con el uso, en primer lugar, de términos tipo “Kurdos y Sunnis”, y enfatizando, en segundo lugar, la “dificultad política del asunto” junto con un “(…) hay que estar realmente preparado para abordar un problema internacional tan relevante” ha señalado directamente al punto débil de Trump: su falta de preparación; a la par que ha resaltado sus años de experiencia en política, que es uno de sus puntos fuertes.

 

October, 19th – Las Vegas

El tercer y último debate entre los candidatos a la Casa Blanca tendrá lugar en nueve días en la artificial ciudad de Las Vegas. Un debate de 90 minutos en los que los contrincantes tendrán la última oportunidad de mostrar sus habilidades frente a una indecisa audiencia. Es más que probable que el tercer cara-a-cara sea determinante para muchos ciudadanos estadounidenses y su elección de voto.

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Imágenes: Telemundo y Giphy

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