Cómo quitarle una piruleta a un niño

Hace unos meses y en un movimiento esperpéntico, en medio de la formación de gobierno, con el gabinete en funciones, ERC registraba una propuesta de ley para disminuir la edad de voto hasta los dieciséis años. ¿Qué podría ser tan urgente como para adelantarse al interés de llegar a un acuerdo de gobierno? El poder absoluto en las próximas elecciones.

Los votos a favor fueron los previsibles. Podemos, ansioso de dicha propuesta y a sabiendas de su beneficio directo, fue el gran impulsor. Socialistas y nacionalistas lo siguieron en comparsa, mirando de reojo sus cifras.

En un acto de la asociación Libres e Iguales, ayer, nos recordaba Victoria Vera este suceso y lo contextualizaba a la perfección. “Quieren bajar la edad de voto porque se saben incapaces de enfrentarse a una mente madura”. No hay ideología radical y populista que soporte los mimbres de la razón y la cultura. El Pablismo lo sabe y por eso ataca sin piedad al electorado más inmaduro.

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Hay una gran diferencia entre conectar con el electorado joven y utilizar al electorado joven. Para conectar con el electorado joven tendrás que ser parte de sus plataformas, lenguajes e intereses. Algo que los partidos constitucionalistas aún parecen no entender. Es más, la propia asociación Libres e Iguales, ayer, pareció olvidarlo por completo. La conexión te permite la atracción de voto mediante el mayor conocimiento de tus propuestas. En el caso de la utilización, sufrimos, me incluyo en este target objetivo, un acoso y apropiación de nuestros medios de comunicación y lenguaje. Además, vemos como las propuestas son modificadas e incluso falseadas para incitar a un voto mediante la desinformación. De esta última técnica saben mucho los extremistas. Ocurrió en siglos pasados y ocurre ahora, a golpe de meme, entre las filas del neocomunismo.

Esta campaña hemos visto sin remilgos, el ataque al puberto. Podemos, necesita de los más jóvenes, incluyendo los menores de edad y sus mentes por lo general aún de blando recubrimiento y poco curtidas en la realidad. Para ello, la técnica es descarada.

Todo en la imagen y el mensaje de la alianza neocomunista, Unidos Podemos, está dirigido al parvulario. Los niños necesitan ser atraídos entre susurros aleccionadores, como los de una madre de superior moral y conocimiento, una Magda Goebbels que te envenena por tu propio bien. Esos susurros de amor que han desarrollado hasta el mayor extremo de la petulancia, Iglesias, Montero o Errejón.

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Además de la voz, están las redes. El Social Media es el espacio de comunicación hegemónico de los jóvenes y el Pablismo ha sabido capitalizarlo y manipularlo al máximo. Usuarios organizados entre sí para el acoso y el señalamiento del ajeno, apropiación de términos y lenguaje e incluso sus propias revistas de culto, como aquella de Flechas y Pelayos, ahora a modo de Mongoles y Públicos.

Una campaña entre memes, corazones, ilustraciones, magdalenas (Como en el recreo) y muchos colores. Lo importante es siempre poder conectar con este público añorante de tiempos pasados que nunca ocurrieron pues aún se encuentran por construir. A la generación Millenial, a los Centennial, a los Peter Pan que abren la boca y se dejan encandilar con las luces y sonidos de una máquina tragaperras que no va a darte un duro.

Garzón, que ya tiene más experiencia en esto del engaño comunista, ha sido sin duda la Pop Star de todo este invento infantiloide. Con sus gatetes, sus helados, sus camisas, sus sonrisas. No es atractivo hablar de un 30% de reducción de las pensiones. Mejor hagamos montajes, enseñemos un poco las tetas al lado de nuestro gato y agreguemos un hashtag en el buen nombre del cambio.


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Ayer, ya sin discreción, desde la cuenta de Izquierda Unida, caracterizaban a modo de villano de Disney y de Burton, a los que llaman sus enemigos. Los empresarios. Ni un solo dato, obviamente, pero una gran dosis de Photoshop, para llegar hasta el gaznate de la generación más gansa. ¿Quién va a querer reflexionar sobre las dificultades del sistema impositivo español y sus correlación con la creación de empleo, pudiendo tener un villano al que culpar? Culpemos, odiemos, sonriendo, como si de un juego se tratara.

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Ahora que la edad del pavo tiene que llegar a su fin este domingo, porque la edad del pavo no es una cifra, sino un estado mental, veremos echar el resto al partido en una estrategia consumada en éxito. Nos quedan por ver abuelas, abrazos, besos, amor y triunfo, el triunfo de la voluntad. A partir del domingo la realidad será otra, hasta las siguientes elecciones, en las que se hagan con el poder del Senado y ya puedan comenzar su nuevo régimen. Nos encontraremos otras buenas dosis de acidez y odio sin edulcorantes.

Los corazones se convertirán en hoces, los sonrisas en martillos y sus votantes, de nuevo, en parte del rebaño del que nunca quisieron salir.

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