Con fútbol, se entiende

Spain's Fernando Torres celebrates after scoring a goal against Ireland during their Group C Euro 2012 soccer match at PGE Arena in Gdansk June 14, 2012. REUTERS/Pascal Lauener (POLAND - Tags: SPORT SOCCER)
  • España suele cumplir, pero desde luego no suele destacar

  • Hemos jugado en la liga transatlántica, en la latinoamericana y ahora de nuevo en la europea

  • España difícilmente puede hacer algo de manera individual: no tiene líderes ni peso geopolítico

Jornada de Shempions, que diría Mou y con ella, debate. Discutía ayer con una amiga sobre las cualidades del ‘niño’ Torres y su posición en el Olimpo de los delanteros centro. Ella, atlética, lo situaba, en mi opinión de madridista, demasiado arriba. Y es que para mi, Torres representa a un delantero de nivel medio-alto, que suele cumplir pero pocas veces destaca. No será por falta de potencial, pero este niño nunca terminó de hacerse mayor.

No obstante, este comienzo de semana no solo nos ha traído fútbol, por suerte. El pasado lunes se celebraba la XXV Cumbre Hispano-francesa en Málaga en la que ¡oh, sorpresa! François Hollande invitaba a España a una reunión a cuatro con Francia, Alemania e Italia en Versalles el próximo 6 de marzo. No olvidemos que el 25 de ese mes se celebra el 60ª aniversario del nacimiento de la CEE. Que esta invitación sea noticia dice mucho de España, por desgracia.

Volvamos al fútbol. Estaba yo en la cama, con el típico insomnio millennial dándole vueltas al palmarés de Torres y la discusión con mi amiga, cuando ¡chas! apareció a mi lado (mentalmente hablando) un curioso paralelismo. No es otro, por si no habéis hilado, que la relación o similitud entre Torres como delantero y España como miembro de la comunidad internacional. Sí, me la estoy jugando, pero en Vladivostok Magazine hemos venido a eso: a jugar.

Nadie duda del potencial que tiene España: puerta de entrada al Mediterráneo, pieza clave en el norte de África, principal interlocutor con América Latina, quinto país de la UE (cuarto próximamente) y cuarto también de la zona euro. En todos estos ámbitos España suele cumplir, pero desde luego no suele destacar. Seguimos siendo ese niño que no termina de madurar.

Igual que Torres, hemos explorado diferentes ligas. Jugamos en la liga transatlántica con EE.UU y Reino Unido como equipos destacados y Aznar, Bush y Blair en el ménage à trois de los banquillos. Jugamos también en la liga latinoamericana con la Alianza de Civilizaciones de Zapatero. Y por último, volvemos a casa. Parece que la liga Europea nos vuelve a acoger y está más reñida que nunca. España en casi todo ha sido tradicionalmente el eterno segundón, el primero de los que pierden, muy atlético todo. El grupo de los cuatro que formaban Alemania, Reino Unido, Francia e Italia, y que ha llevado la batuta europea estos últimos años, no podía acoger a otro más. El cinco es un número muy feo y susceptible de rimas groseras. Ya sabemos que en Europa somos muy de mantener las formas. Por eso este reconocimiento de España, siendo invitado a la cumbre de Versalles, merece ponerlo en relevancia.

Estamos ante un cambio en la forma de ver las relaciones internacionales: Trump, Le Pen, Putin, Erdogan…España difícilmente puede hacer algo de manera individual: no tiene líderes ni peso geopolítico. Pero quien sabe, igual Rajoy con su estilo campechano es nuestro Luis Aragonés, que en paz descanse y que los atléticos me perdonen por la comparación. Venimos de formar parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas durante el bienio 2015-2016 y parece que el Brexit nos está dando la oportunidad de subir un peldaño en Europa. El ‘niño’ Torres, sin ser un delantero temible, marcó el gol que nos dio la Eurocopa de 2008 y fue clave también en el Mundial y Eurocopa siguientes. Torres demostró ser importante para el equipo. Quizá España aún no es capaz de jugar a nada individualmente, pero puede demostrarle a Europa que sabe jugar en equipo. El tiempo que estamos viviendo requiere una Europa al más puro estilo tiki-taka, política de toque, de pase en corto. ¡Ay! el deporte, eso sí que se nos dan bien. Lo de las colectividades siempre se nos ha dado mejor que las individualidades. Y eso de jugar en equipo, es muy del Atleti y por tanto, muy de España. Por eso el Atleti no tiene gran cantidad de títulos, pero enamora, igual que España. Palabra de madridista.

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