Dos claves para entender por qué lo que ganan Ronaldo y Messi es justo

Esta semana todo el mundo habla de Messi y sus problemas con Hacienda. Por lo visto el jugador argentino y su padre podrían haber defraudado 4 millones de euros al fisco español. Yo, como aficionado del Real Madrid, lo primero que pensé en pleno arrebato ronceril fue “¡Messi a la cárcel! ¡Toma, toma, tooma!”. Pero luego me di cuenta que 4 millones de euros es mucho dinero (lo sé, esta conclusión da para Nobel de Economía), por lo que empecé a pensar sobre el dinero que llegan a ganar algunos deportistas de élite.

Para entender un poco mejor de qué estamos hablando vamos a ver el salario que perciben Messi y Cristiano Ronaldo del Barça y Real Madrid respectivamente:

  • Messi gana 36,36 millones de euros brutos que, tras aplicarle el tipo de IRPF correspondiente (56%), se queda en 16 millones netos.
  • El Real Madrid paga a Cristiano Ronaldo 13,3 millones de euros brutos anuales, que se quedan en 10 millones netos, pues el tipo de IRPF para el portugués es del 24,75% gracias a la “Ley Beckham”.

Antes de nada, hay que recordar que la situación de Cristiano Ronaldo es diferente a nivel impositivo por la llamada “Ley Beckham”, una ley que otorgaba una ventaja fiscal a aquellos extranjeros que fijaran su residencia en España y fueran deportistas de élite o grandes científicos, ofreciéndoles pagar el 24 % de IRPF, en vez del 42 – 56%, dependiendo de la Comunidad Autónoma. Pero este beneficio fiscal caduca a los 5 años, con lo que Real Madrid a partir de la temporada 2013-2014 tendría que pagar 20,7 millones de euros a Ronaldo para mantener los actuales 10 millones netos de salario (esto sin duda será un problema para Florentino Pérez de cara a la renovación del futbolista).

A todo esto, habría que sumar los ingresos de ambos deportistas gracias a contratos publicitarios de todo tipo, con lo que sus ganancias prácticamente se duplican.

En definitiva, cifras astronómicas que plantean serias dudas sobre la lógica y la justicia de estos sueldos.

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Lo cierto es que en este asunto, como en tantos otros, el debate popular se queda frecuentemente en lo superficial y demagógico, razón por la que considero necesario explicar brevemente por qué estos sueldos no tienen nada de injustos ni de inmorales. Para empezar, vamos a echar un vistazo al pack oficial de “Argumentos contra los sueldos de Messis y Ronaldos”:

  • No es justo que gane más un tío sin estudios que pega patadas a un balón que un médico/científico
  • Con lo que gana Messi muchas familias podrían salir adelante
  • Es desigualdad
  • Es demasiado (sí, este argumento es así de vago)

Estos flamantes argumentos van acompañados, cómo no, de sus respectivas soluciones:

  • Habría que poner un tope a los sueldos de los jugadores
  • Se deberían subir los impuestos a estas rentas tan altas, ya que, como viven tan bien, no pasa nada por que repartan un poco más.
  • Habría que prohibir sueldos tan altos respecto al sueldo mínimo.

Bien, es verdad que mientras Messi gana 16 millones de euros por practicar un deporte, muchas personas en este mundo sufren por multitud de calamidades: pobreza, desempleo, malas condiciones de vida, enfermedades, violencia… Pero la solución nunca será hacer un contraste entre la mejor y la peor de las situaciones para, a continuación, proponer empeorar un poco la mejor situación. Pero es que además, respecto a la “mejor situación”, que es la de futbolistas como Messi o Cristiano Ronaldo, no hay nada que tengamos que tocar porque es justa en sí misma por dos razones principales:

1. Cuando una estrella del deporte recibe un salario tan alto, es porque lo vale. Los clubes deportivos son entidades privadas que, como cualquiera de nosotros, intentarán pagar un precio justo por aquello que deseen comprar, ya sea un zapato, un coche, o los servicios de un profesional. El problema está en que no siempre identificamos las razones por las que un jugador “vale” tantos millones de euros. Es tan sencillo como que ese jugador es capaz de generar aún más de lo que se le paga. Cristiano Ronaldo genera goles, victorias, liderazgo, patrocinios, información periodística, imagen, venta de merchandising, entretenimiento, inspiración… ¿Cuánta gente participa de todo eso? Millones de personas que pagan por verle jugar, que participan en las redes sociales para hablar -bien o mal- del personaje, que ganan un sueldo escribiendo una crónica en un periódico u opinando en un programa de televisión, que investigan mejores materiales para zapatillas o pelotas que luego serán utilizados para muchos otros fines, que estudian los límites físicos del cuerpo humano, que compran camisetas, que anuncian camisetas, que fabrican camisetas… ¿Alguien cree que es fácil generar todo ese movimiento social? ¡No! Es muy complicado. Por eso, el dinero que gana Cristiano Ronaldo es el reflejo del valor que genera. Por eso su salario es justo.

2. Aún así, muchos pueden argüir que, si bien el salario puede ser justo económicamente en vista del valor generado, este no deja de ser inmoral en un mundo en el que, mientras jugadores de clase mundial ganan más dinero del que pueden gastar, millones de personas tienen serias dificultades para sobrevivir día a día. Este contraste, dicen, no es ético ni moral. Pero se equivocan, este contraste es duro. Muy duro. Pero no inmoral. Y no es inmoral porque, por mucho que se menosprecie la competición deportiva en comparación con la medicina, las matemáticas, la física, o la lucha contra la pobreza, lo que personas como Messi o Cristiano Ronaldo hacen es, en última instancia, un bien social. Un bien social porque gastando sus ingresos impulsan la economía y el crecimiento, porque pagan muchísimo dinero en concepto de impuestos que serán utilizados para sufragar gastos en investigación, sanidad, educación, o infraestructuras, porque directa o indirectamente dan un empleo a miles de personas (publicistas, médicos, abogados, periodistas, cámaras, diseñadores, entrenadores, personal técnico…) que pueden tener así una familia y pagar también sus impuestos con los que, otra vez, los Estados podrán invertir en investigación, sanidad, educación, o infraestructuras… Por eso, el sueldo de Messi tampoco es inmoral.

Ciertamente ningún sistema creado por el ser humano es perfecto, y el deporte profesional no es una excepción. Pero una prohibición, unos impuestos aún mayores o deslegitimar a estos jugadores solo conseguirá que generen menos bien social, que lo generen en otro lugar, o que nunca lleguen a generarlo. Aunque que esto es difícil de observar a simple vista.

Con todo lo anterior quiero decir que, aunque es complicado entender una sociedad tan desigual, no podemos pretender solucionar nuestros problemas poniendo límites al valor que el ser humano puede llegar a generar. La desigualdad en sí misma no es mala, simplemente marca el camino a seguir elevando nuestras aspiraciones. La única posibilidad que tenemos en nuestras manos cada uno de nosotros, y más allá de cualquier discurso útópico, hipócrita o demagogo, es dejar de exigir a los demás que hagan más, o que ganen menos, y empezar por querer dar un poquito más de lo que cogemos. Dejar de exigir a los demás para exigirnos a nosotros mismos.

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