El Combate

(Dice gritando): A mi centro izquierda, con años de experiencia, con Pedro Sánchez fuera del recinto de combate y con 84 kilos de peso: ¡Eeeel PSOE! – la masa aplaude en todo el territorio nacional menos en Andalucía, que se abstiene pero sin hacer gestos que contradigan la energía de Ferraz.

(Dice gritando): A mi izquierda extrema, recién llegado de combatir en los oscuros rings venezolanos de Caracas, jovencísimo y con tan sólo 67 kilos de peso: ¡Unidoooos Podemooooos! – la masa y el maso aplauden en un ambiente sin prejuicios sexistas que acoge la diversidad y es denunciante de la discriminación.

Durante las próximas jornadas, ambos partidos se enfrentarán en una dura contienda, combatiendo por ver quién se lleva el trofeo de “¡Nacionalismo no! – pero no del todo que pierdo votos” a casa. Las casas de apuestas han venido decantándose por una contundente victoria del PSOE; y es que el gancho de la defensa de la plurinacionalidad, en un momento de crisis territorial más que evidente, ha dejado tocada a la formación morada. Por no hablar del repentino retorno del imperialismo español cuando Sánchez afirmó que todas las naciones eran España – un francés que pasaba por ahí casi implosionó al cantar a pleno pulmón La Marseillaise ante tales palabras.

Fue entonces cuando se aprobó con nocturnidad la ley del referéndum; y el siempre singular apéndice del PSOE, el PSC, se enteró (al fin) de qué va eso de la mayoría silenciosa en Cataluña – pues esa mayoría quedaría silenciada ante sus propias narices. Ahí, Sánchez y Robles afirmaron que los socialistas estarían con el Gobierno, por ser éste último garante del cumplimiento de la ley. Estas declaraciones hicieron que los Podemits, siempre blanqueadores de nacionatas, se aventajaran en la contienda gracias a la decisión de Ada Colau: la alcaldísima, en su “sí pero no” a la celebración del referéndum, le asestó un patadón de ambigüedad al PSOE acercándose un poco más al trofeo final.

Robles no tardaría en reaccionar: “aplicar el 155 sería completamente desproporcionado y el PSOE no lo apoyaría” afirmó la magistrada. El PSOE recuperaba así algo de fuelle, dejando desconcertada a media España. Entonces, en un intento de remontada, Iglesias tiraría de una demagoga estrategia anti PP – porque todos sabemos que, así como los atentados no son culpa de los terroristas, sino de quién les vende armas; los culpables de la actual situación en Cataluña no son los nacionalistas con sus acciones (saltarse la ley, malversación de fondos, adoctrinamiento en las aulas,…), sino del PP con sus inacciones.

No obstante, mucho me temo que Podemos va a tener que acrecentar sus esfuerzos, si quiere vencer a este PSOE irreconocible. Y es que a Sánchez no le ha importado que sus diputados tengan vetado hablar en el Parlament; ni que miles de personas tengan que aparcar sus oficios para dedicarse al servicio de limpieza de la vía pública, arrancando carteles que otros cuelgan haciendo apología del 1-O; ni que otros miles tengan que hablar susurrando por el barrio de Gracia, no vaya a ser que les linchen; así como tampoco le ha importado que representantes públicos y funcionarios tengan que soportar señalamientos y presiones a diario.

Las instrucciones desde Ferraz para apuntalar declaraciones contradictorias son, paradójicamente, muy claras. Ayer, en el Congreso, los socialistas votarían en contra de una proposición no de ley de apoyo al Gobierno y al Poder Judicial «en defensa de la legalidad democrática en Cataluña». Y este podría ser, tranquilamente, el Knock Out definitivo en esta competición por el “¡Nacionalismo no! – pero no del todo que pierdo votos”.

Quedan 11 días; tiempo suficiente para que este PSOE termine de consolidar su permisividad con quienes reciben a etarras con los brazos abiertos; con quienes quieren acabar con la autonomía de Cataluña. ¿La gran final? El próximo 1 de octubre.

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