El desenterrado Siglo XX

  • Alan Rickman diciendo ‘Señor Potter Raúl Castro. Nuestra nueva celebridad’.

  • Queda año, amigos, y todavía puede empeorar la cosa.  No queramos incinerar, sin monedas en las cuencas, a un Siglo XX que rebrota.

  • Encargándose de que no parezca que los tiempos que vienen son algo nuevo.

“Con la muerte de Fidel, el siglo XX ha muerto y con estas palabras empezaba mi lunes del imperecedero fin de mes de noviembre. Y, como lo dijo una voz de lata, proveniente de un altavoz ubicado en la encimera de mi cocina – entre la acidez de un zumo y una indecisión de cafeína o teína-, tampoco le presté mucha atención, para qué mentir. Ya después, con mayor lucidez, capté el mensaje: Brexit, Trump, Barberá, (¿Le Pen?), Castro, y el ‘una los catastróficos puntos para obtener el dibujo del contexto global actual’: Castro era la última figura política, aun viva, del siglo pasado.

Siendo honesta conmigo misma, hoy es miércoles y no me siento menos Siglo XX que ayer. De hecho, ahora más que nunca, creo oír a Umberto Eco afirmando que “no hay nada mejor que imaginar otros mundos para olvidar lo doloroso que es el mundo en el que vivimos”. Y, si lo juzgo bien, que el ‘vote remain’ haya quedado en una doble corchea en fa sostenido, no ha impedido que John Lennon, en Imagine, siga en mi lista de música. Sigo agradeciendo – y, en ocasiones, haciendo honor – a André Courrèges por liberar mis piernas en exquisitas minifaldas. Y que el Prado saque pecho por exhibir, por primera – y algo tardía – vez, la obra de una pintora, haciendo de ello una noticia, revelará el grado de madurez del fruto del siglo pasado, pero no me descubrirá su funeral. Más que enterrar al Siglo XX, creo que estamos viviendo su domingo de resurrección – y que Dios nos pille confesados.

Que yo sepa, los amarillentos ojos del nacionalismo siguen ahí, bajo nuestras camas, quitándonos el sueño; igual que acechaban al despuntar el alba de la segunda Guerra Mundial. Los eufemismos parecen seguir imperando en las tribunas de congresos. No hay mas que echar un ojo al este y fijarse en el territorio catalán y en lo desamparado que está  – ¡ah, Cataluña! ese pequeño apéndice con riesgo de inflamarse y explotar de peritonitis, en esta envejecida Europa, a la que muchos han enterrado ya, como los que enterraban ayer al Siglo XX en los mañaneros decibelios de mi radio. Que yo sepa, sigue dándole miedo a la verdad revelarse, igual que se lo da a la libertad el cobrarse su cuota. Olvidamos que ellas valen algo y, por postergarlo, seguimos corriendo el riesgo de perderlas. Resuena el distorsionado eco de Alan Rickman diciendo ‘Señor Potter Raúl Castro. Nuestra nueva celebridad’; y creo seguir viendo jorobadas nucas a mi alrededor, doloridas de tanto ensimismarse con il suo ombelico – así, en italiano.

Y no sólo veo jorobas, veo, también, que en nuestro vecino país franco, van a celebrarse elecciones en breve y que en la bota de Europa se deciden cosas en domingo, y no a mucho tardar. Al tiempo, observo que, antes de que nos comamos la última uva en Puerta del Sol, en Austria tendrán que dilucidar quién coge las riendas del país. Queda año, amigos, y todavía puede empeorar la cosa.  No queramos incinerar, sin monedas en las cuencas, a un Siglo XX que, en lugar de perecer, rebrota – no seamos necios. La segunda mitad del siglo pasado podrá estar herida de guerra, sí. La reconstrucción, la certeza y estabilidad, el proyecto de la Unión, y hasta la caída del muro están hoy en entredicho – puede incluso que estén en jaque. Pero, si pongo las largas, lo último que diría hoy es que el Siglo XX ha muerto.

Xenofobia, nacionalismo, proteccionismo, falta de transparencia, individualismos, populismos, enaltecimiento de líderes,… ¿Qué hay más Siglo XX que esto? Este mundo viste de lujoso sensacionalismo sobre pieles escamadas y, por ello, yo me tengo que ver amaneciendo con declaraciones de la talla de ‘El Siglo XX ha muerto’, cuando lo único que percibo es su renacer. Afortunadamente, a pesar del resurgir del lado miserable del siglo anterior, cabe recordar que nunca murió el lado en el que se hallan Umberto Eco, John Lennon, André Courrèges y Alan Rickman, entre muchos otros. Me merece la pena recordar a quienes se encargan de que no parezca que los tiempos que vienen son algo nuevo. 

 

Foto: mushashugyo

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