El problema es la educación

¿Se vuelve a repetir la historia? Aquéllos que creen en la historia la estudian porque les gusta y así pueden sacar conclusiones de cuál será el comportamiento futuro, mientras que aquellos que son más escépticos saben de su importancia pero tratan de no inferir futuros comportamientos según lo sucedido anteriormente. Lo que muchos obvian y solo unos pocos aceptan es que para lograr ciertas metas en el futuro hay que analizar el presente y no tanto el pasado. Ver cómo se comporta la gente, cuáles son sus inquietudes, qué quieren y qué les inquieta. Ser capaz de ver que el mundo está cambiando. Darse cuenta de que si las cosas no son como han sido ayer, menos serán como fueron hace un año o dos. La evolución de las relaciones interpersonales y de cómo nos comportamos ya no es la misma que hace unos años.

Nadie se podría imaginar cómo el ser humano ha mudado hacia unos niveles de sofisticación nunca antes vistos. El ser humano evoluciona en la búsqueda de cubrir unas necesidades que necesita que alguien se las pueda satisfacer. El problema de no saber detectar todo esto lo tenemos en la educación. Modelos obsoletos, teorías desfasadas y estudios que no solucionan nada. Casi me atrevería a decir que la educación actual no educa o simplemente no para el tipo de sociedad evolucionada que debiéramos de ser. Niños que solo memorizan, adultos que no se hacen preguntas. En una sociedad jerarquizada la educación está en un segundo plano. ¿A nadie se le ha pasado por la cabeza que a lo mejor los problemas actuales de terrorismo son por la culpa de una educación que no educa? Nuestra educación nos recuerda todas las guerras que hubo en los últimos siglos, pero no hace nada para evitar nuevas guerras. Educación no significa enseñar a los niños datos, teorías y cómo resolver problemas, significa formar a unos niños para que sepan vivir en una sociedad moderna, con unos valores de libertad, igualdad y fraternidad. Que no sepan solo que ese lema viene de la Revolución Francesa, sino educarlos para que los lleven a la práctica.

Cuando unos atentados son perpetrados por jóvenes que llevan desde que nacieron viviendo en el propio país, vemos que esos tres valores no se aplicaron en su educación. Jóvenes que han vivido con el resto, pero a los que se les han aplicado unos valores distintos. Y no digo que ésta sea la única causa de la situación actual, pero a lo mejor sí la raíz de donde ha nacido ese odio y ese sentimiento de venganza, en lugar de la igualdad y la fraternidad.

Éste es solo un ejemplo de donde no funciona la educación. Pero podemos aplicar todo esto a cualquier ámbito de la vida. Los clubs financieros más importantes están empezando a ser visitados por jóvenes de cuarenta años, que llevan vaqueros y en muchos casos zapatillas. Jóvenes que han creado sus propias empresas y que en muchos casos son autodidactas. Las grandes esferas todavía no se acostumbran a ver a este tipo de personas que en muchos casos tienen más dinero que ellos. La sociedad actual no está hecha para este tipo de personas que dándose su propia educación han sabido satisfacer al mundo lo que éste demandaba. La sociedad todavía vive en unos valores que solo sirven para grupos cerrados. Tendría que ser la educación la que nos trajera esos valores para vivir en un mundo abierto, global, diverso, igual, libre y lleno de oportunidades. Pero no lo es porque la gente que vive en él todavía no parece estar preparada para ese mundo diverso, donde nos toca convivir a gente muy diversa y muy diferente a nosotros. ¡Ahora entiendo por qué los jóvenes que crean las que ahora son algunas de las empresas más importantes son autodidactas! No es casualidad, pero sí causalidad de todo esto que llevo explicando.

Por eso creo que puedo decir que la educación podría solucionar muchos de los problemas actuales. La educación haría que los jóvenes quisieran ser el nuevo creador de empresas como Facebook o Apple y no pensarían que eso es imposible y entonces la única manera para intentar serlo es conocer a gente que los pueda colocar en un sitio que por ellos mismos no se merecerían. No nos tiene que importar qué asignaturas se van a impartir y sí si la educación servirá para que los jóvenes puedan vivir de acorde a los nuevos tiempos en los que vivimos.


Carlos Prado Conde es analista de mercados financieros y escritor en varias páginas web de economía como inBestia.

Foto: lehman_11

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