El Siglo de Oro era importante

Recuerdo que, en mis libros de texto, el Siglo de Oro brillaba en amarillo. La tinta del subrayador pegaba las páginas. O las de mis compañeros. En realidad yo siempre subrayé con lápiz y regla, pero al caso. El esquema, después, era detallado, extenso, no variaba una coma del texto original. No era esquema ni era nada. Pero es que había que sabérselo: a rajatabla, había que recitarlo a bocajarro, cantarlo. En prosa, en verso, en arameo. Siempre caía: el Siglo de Oro era importante ¡Pero ya no!

Hablaba el otro día con una alumna de 2º de bachillerato. Me han quitado temario de Historia, me dijo, el arte, la cultura, la economía y alguna cosa más . De qué siglo, pregunté. De casi todos. Fetén. (Temario han recortado de todas las materias, pero nos quedamos con este ejemplo, que me toca especialmente… la moral). Llegan ahora, a tiempo, finales del segundo trimestre, las modificaciones del temario para el PRESENTE curso. Ahora, sí, cuando quedan 3 meses para selectividad. Muy bien, señor Ministro, muy bien. Pero vamos a ser buenos, ¿no? Vamos a quitar paja, para que los ¿niños? no tengan tanto que estudiar. Para que no se quejen, para que se sientan aliviados. Quitemos algo sin importancia, de relleno, aburrido.

Entre otras muchas cosas, las generaciones venideras no estudiarán: la diversidad cultural en los reinos cristianos (¿Escuela de Traductores de dónde?) el arte Románico (la Iglesia esa grande de un pueblo de Galicia), el Gótico. Se han suprimido epígrafes como: Al-Andalus: el legado cultural. O sea, que lo de la Alhambra les sonará de oidas. También el modelo político de los Austrias, los primeros Borbones o la mismísima Inquisición se quedan fuera del temario. Para siempre. Porque, no seamos inocentes, lo que sale del temario, no vuelve a entrar. Salvo milagro.

Al parecer han dejado la Ilustración, pero a Cervantes le pueden ir dando por saco. Cervantes siempre ha sido un referente en este país, me sorprende esta amputación después de las innumerables conmemoraciones por su 400 aniversario organizadas el año pasado. Igualitas que las de Shakespeare en Inglaterra, oigan. Porque sí, han dejado fuera el Siglo de Oro: Cervantes, Tirso de Molina, Góngora, Lope de Vega, Quevedo y, por otro lado, Velázquez, Alonso Cano, Zurbarán, Murillo o cómo la Inquisición nos dejó al margen del racionalismo o el progreso científico (por cierto, no nos hemos recuperado de esa).

Total, qué más da, ¿no? Porque todos estos temas, para qué, son un rollo, no sirven de nada. Luego vendrán los “estos jóvenes de ahora no entienden nada”. Será su culpa. Entender el pasado no ayuda a comprender el presente, ni a evitar errores, la historia es lineal, nunca se repite, nada de esto ha ocurrido antes y un largo etc. ¿A que no? El pasado, pasado está, hakuna matata. Já.


Marta Suárez: Con el derecho y la fiscalidad me gano la vida. Libros y caballos me la dan. Willy Fogg en potencia.

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