Elecciones Británicas. Primera bola de set contra Europa

Mañana 7 de mayo Europa se la juega. Este jueves se produce el primero de los match balls que la Unión Europea tendrá que salvar ante el auge de los nuevos partidos claramente antieuropeos. Reino Unido afronta sus primeras elecciones tras el referéndum de Escocia y el auge que ha venido teniendo el partido nacionalista UKIP. Liderado por Nigel Farage, este partido resultó ser el más votado en las pasadas elecciones europeas con 24 europarlamentarios. Sin embargo, las encuestas para estas generales sitúan a UKIP en torno a un 13% de los votos, alejados de esa victoria en las europeas.

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El riesgo que presenta UKIP, precisamente por su antieuropeísmo, es que consigue atraer a mucho votante tradicionalmente conservador, por lo que la posición tory se puede ver perjudicada en favor de los laboristas. Como se puede ver en la media de las encuestas de las ultimas semanas, la diferencia entre conservadores y laboristas son mínimas. La postura del Partido Liberal-Demócrata volverá a ser clave para formar gobierno. El gran problema del auge de este tipo de partidos es que aunque en muchos casos no están preparados para gobernar, afectan directamente a las políticas que se llevan a cabo en esos países. En el caso de Reino Unido, David Cameron ya se ha visto obligado a proponer un referéndum para la permanencia en la UE intentando así paliar la fuga de votos de los más conservadores. UKIP, alude a la soberanía y a la anti-inmigración para captar votos, sin embargo es esto último lo que sube el techo de votos. El “auge” del terrorismo islamista o la inmigración de los países del Este, que pueden optar a trabajos poco cualificados en detrimento de población autóctona con un nivel de estudios bajo, son las bases que alientan estos movimientos. Como vemos a continuación existe un nexo directo entre las poblaciones donde más extranjeros hay y aquellos dónde UKIP obtiene más apoyo:

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Photo: Laurence Dodds, Raziye Akkoc, Matthew Goodwin and Rob Ford

Además, estamos hablando de un país con un manejo total de la geopolítica, jugando a un permanente tira y afloja con la UE para buscar el mayor beneficio posible para la City. Actualmente, actúa de equilibrio entre la UE y Estados Unidos, la supeditación de sus intereses a cualquiera de las dos entidades (principalmente la Unión Europea) eliminaría su libertad de acción. El alzamiento de SNP (Scottish National Party) o UKIP (a pesar de que su poder será muy limitado), pueden dinamitar desde dentro esta balanza de poder con la que juega tradicionalmente Reino Unido. Uno aboga por la separación interna, dañando el peso de Reino Unido como ente único; el otro aboga por la salida de la Unión Europea, lo que dañaría su posición continental. Estamos por tanto, ante dos posicionamientos más allá de la ideología formal: uno a favor de la tradicional Gran Bretaña y su estrategia (con Conservadores y Laboristas principalmente) y los que están en contra de ésta (con UKIP o SNP).

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Estas elecciones serán determinantes para la actitud que debe tomar la UE en los próximos meses. Existe un auge de multitud de partidos en la mayoría de países de la UE, como UKIP (Reino Unido), Frente Nacional (Francia), Amanecer Dorado (Grecia), Movimiento 5 Estrellas (Italia), HSP (Croacia), DF (Dinamarca), etc. Todos ellos suponen un amenaza para la integración política en Europa. En las últimas elecciones europeas, los partidos euroescépticos aumentaron de un 20% a un 30%.  Sin embargo, debemos diferenciar entre: eurocríticos, a favor de una reforma estructural (como Podemos o Syriza) y euroescépticos (UKIP o FN), en contra de la mencionada integración europea. Si tenemos en cuenta esa diferenciación, el porcentaje de euroescepticismo se reduce a un 20% (incluso menos, ya que dentro de algunos partidos euroescépticos hay más eurocríticos que contrarios a la UE). La Unión Europea en su conjunto, y los Estados particularmente, deben promover un europeísmo que limite la subida de partidos como los citados anteriormente. La situación electoral en muchos países es un ejemplo gráfico de la situación real de la Unión Europea, es sin embargo ante estas situaciones, cuando la UE más ha avanzado.  La crisis ha atacado los pilares básicos de la unión que imaginaron los Monnet, De Gasperi, Adenauer o Schumann, cuando los nacionalismos se encargaban de asolar el viejo continente. Veremos si Bruselas recapacita, cambia de actitud y realiza una nueva europeización del continente. Esta vuelta a los valores europeos será vital en Francia, dónde el nacionalismo se ha hecho más fuerte y dónde la UE tendrá un auténtico match ball en 2017, porque ya lo dijo Metternich (político austriaco) “si París estornuda, Europa pasa frío”

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