En Dinamarca también hay obras. PARTE 1 – LIBERTAD

En Dinamarca también hay obras, hay zonas de escalada en los parques sin vigilancia y los bares pequeños deciden si permiten fumar o no. En Dinamarca no está prohibido bañarse en sus estanques o lagos, ni el fuego en lugares públicos. No es obligatorio el casco en la bici, ni te multarán por beber en la calle.
¿Es Dinamarca un mal país? No.

Últimamente escuchamos como los partidos se lanzan ataques cual arponeros, a costa del modelo nórdico. No hay partido que no haya sacado una propuesta regulatoria basada en el estado de bienestar de nuestros vecinos daneses. Pero, ¿Y si el truco fuese precisamente la no regulación?

En Dinamarca no está prohibido bañarse en sus estanques o lagos, pero no serán muchas las noticias que escuches por ahogamientos accidentales. Tampoco serán muchas las quejas que escuches sobre el tabaquismo, ni las colillas que veas y eso que la normatividad es bastante flexible. Si el bar es pequeño, el dueño decide si se fuma o no. Los incendios forestales son ínfimos, sin embargo no hay grupo de colegas en Dinamarca que no salga en verano a hacer barbacoas al parque o el bosque. Es más, el propio gobierno las construye y las deja a la buena de Dios. Tampoco hará falta que intervenga la policía porque te estás tomando una copa fuera de casa, porque tendrás dos dedos de frente, te irás a un lugar en el que no molestes y recogerás tu basura antes de irte. La ley permite que se beba en la calle. Porque no es la normatividad la que crea un gran país, es su gente.

A lo largo de los años de la democracia hemos visto como en España se pasaba a regular hasta la cantidad de carne que se podía ofrecer en una hamburguesa. El “bienestar” del ciudadano te lo daba papá estado, para que no tuvieses que dedicarle ni un segundo a pensar en si algo estaba bien o estaba mal. Nuestra sociedad, cada vez más estúpidamente alienada ya es incapaz de discernir entre lo positivo y lo negativo. Ahora los debates se centran sobre lo legal y lo ilegal.

Si mañana uno de nuestros hijos, sufre un accidente en el parque, la reacción inmediata será preguntar sobre la inspección de ese parque, se revisará el estado de los toboganes, el cumplimiento de las normativas, los materiales… pocos o nadie se preguntarán sobre la responsabilidad del padre, o de nuestro propio hijo y cuál fue el uso que hizo del parque. Ayer pasaba por el puerto de Copenhague y delante de mi encontré una pared inclinada de unos 10 metros de altura. “ – ¿y eso? – Es un rocódromo para niños, les encanta. – ¿Y no es peligroso? – Depende del niño”. Y así, tan tranquilo, es como te da una bofetada la realidad.

Veremos pocas vallas en Copenhague. Alguna señal de advertencia y recomendación, por supuesto, pero mínimas de prohibición. Si quieres lanzarte al mar en una zona rocosa y matarte, es tu puto problema. Nosotros como estado, te advertimos de que hay rocas. Como estado, te aconsejamos que fumar mata, que las drogas de Cristiania son jodidas y que si cruzas las vías del tren puedes acabar hecho un cromo. Pero no te vamos a poner vayas, no te vamos a prohibir que fumes, ni que te metas lo más grande en Cristiania, porque ya te hemos educado como para que entiendas que si te matas, es TU PUTO PROBLEMA.

CONTINÚA EL PRÓXIMO LUNES

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