En Dinamarca también hay obras. PARTE 3 – IGUALDAD

Además de obras ,en Dinamarca hay muchos DILFs. Los DILFs son la versión masculina de las MILFs (Mothers I would Like to Fuck, por si alguien lo dudaba). Hombres con gemelos del tamaño de Popeye pedaleando en carros con 2 o 3 hijos mientras se colocan la chaqueta hecha a medida y se colocan el flequillo recortado cada semana.

Los DILFs son una putada, porque son potenciales Sugar Daddys pero a sabiendas de que solo se quedarán en potencial ya que aunque no lo parezca son completamente heteros. Pero bueno, no era eso a lo que iba.

En Dinamarca hay muchos padrazos, más allá de su físico. Impresiona ver la cantidad de padres llevando a sus hijos a cuestas o cuidando de la casa. Puede parecer cateto que impresione, pero es así, resulta cuanto menos, chocante. Una mujer que trabaja en una ferretería y un marido que lleva a los niños es la imagen estereotípica que podemos imaginar sobre la igualdad escandinava y sí, es así, pero hay matices.

Otra amiga que vive en Dinamarca, estaba conmigo hablando sobre la fiesta en Madrid. Les encanta la fiesta de Madrid. Hablando de ello, le comenté que en un lugar al que suelo ir, los sábados las chicas entraban gratis. Puso el grito en el cielo. “¡Vaya discriminación! Eso sería impensable aquí. Se quejarían inmediatamente”.

Se me escapó la sonrisa. Me cuesta imaginarme una expresión así entre alguna de las hembristas autodenominadas “feministas” que últimamente pueblan España. Dice Trudeau que no dejará de autodenominarse feminista hasta que la igualdad fuera efectiva entre hombres y mujeres. Lo que Trudeau no especificaba es qué “feminista”. Porque la nomenclatura ni tan siquiera llega a tener un acuerdo sobre su significado real. Mucho menos aún sobre sus objetivos o métodos.

En Dinamarca hay una igualdad real, pero también hay el mayor número de casos de acoso laboral de toda la Unión Europea. ¿Cómo pueden esos dos sucesos ocurrir al mismo tiempo? He investigado un poco y algunos aluden a que hay mayor concienciación en la necesidad de denunciar, otros hablan sobre que el concepto de acoso es más “ligero”, otros a que el dato es un reflejo sin matices de un problema endémico. No tengo la menor idea de cuál es el motivo, pero los datos están ahí.

En España estamos haciendo un esfuerzo enorme y necesario para conseguir implantar una igualdad real. Lo que tengo claro es que la igualdad no es un truco de magia y tampoco es un concepto tangible. La igualdad supone poner en común perspectivas y afrontar los retos endémicos de cada lugar, pero desde luego no supone aprovecharse de la discriminación del otro o fomentar el ventajismo. No solo entre sexos, sino entre los diferentes colectivos que forman nuestra sociedad.

Dinamarca es el camino, pero España no puede ser la mula de carga que se arrastra por él. Ha llegado el momento de comprender que en Dinamarca también hay obras y de que en España nos toca marcar nuestro propio camino.
Un camino en la libertad, el pragmatismo y la igualdad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.