Especismo, animalismo, tauromaquia y otros asuntos de libertad

Students for Liberty realizó unas jornadas acerca de la libertad, en Madrid, el pasado sábado 21 de Octubre, vaya la enhorabuena por el evento por delante. Una de las mesas de debate trató sobre la “Tauromaquia y derechos de los animales”. Cuál fue mi sorpresa cuando no fui capaz de estar de acuerdo con los argumentos de ninguno de los ponentes, dos “a favor” y dos “en contra” de las corridas de toros.

En un circo estereotipado con el vegano buenrollista, el taurino católico, la taurina españolista y el reaccionario activista animalista, se lanzaron sus buenos monólogos, con iusnaturalismo incluído. A mi parecer, la cosa era más simple y algo menos esperpéntica.

Desde hace unos años, en la disciplina del tontismo buenista y lo políticamente correcto, se nos ha impuesto el animalismo como la bondad y el especismo como la maldad ególatra, casi tan malvada como el liberalismo. El ser humano igualado al animal es la nueva moda. Queda guay en el estatus de Facebook, en las fotitos de Instagram, el selfie en Twitter dando un besito al perro, ya sabéis, el postureo guapo. La verdad es que estas acciones, más allá de gustos y moral, no suponen nada negativo, el problema con el animalismo es el fondo, no la forma.

Yo sí soy especista, soy humanista. Creo en el ser humano como especie superior al resto y en el bienestar humano como prioridad. De ahí vienen mis raíces liberales. El ser humano ha de ser libre, el ser humano ha de disponer de iguales derechos y deberes entre individuos y no, los animales, no forman parte de esta categoría. Sin embargo, esto no supone una carta blanca respecto al trato animal, no por derechos de estos, sino por responsabilidad acorde al estatus superior. Al igual que un directivo, un patrón o un capitán disponen de una responsabilidad respecto a sus subordinados, el ser humano tiene una responsabilidad con respecto a todos los seres de los que es superior.

Me espanta cuando desde el animalismo se hacen comparativas como las de en estas jornadas, que lo mismo te mezclan los derechos de voto de las mujeres, que el consumo de carne, que el “torear a un perro”. “Imaginaos que torean a vuestro perro” y en el imaginario colectivo la demagogia barata instaurada. Pues no, claro que no me lo imagino. ¡¡Porque yo sí soy especista!! Por supuesto que creo en la superioridad de estatus de un animal de compañía con respecto a un animal bravo. Al igual que creo en la superioridad de un toro respecto a un mosquito. O de una rata que es mascota frente a una rata que no lo es. Milenios de historia adaptando a ciertas razas y grupos animales para el bienestar humano como para que ahora nos vengan con el simplismo de equipararlas, no solo entre sí, sino respecto a los propios ciudadanos.

El animalismo es bárbaro por lo que calla, porque realmente no creen en la igualdad, sino en la superioridad de los animales frente a las personas, a quien le otorgan derechos pero no obligaciones, a quien le otorgan mayor estatus que a su madre o su hija. Lo vemos en los desastres naturales, en las cogidas en los toros, en los actos violentos comentados en las redes sociales. Gente que equipara o incluso degrada el daño recibido por una persona respecto al de un animal, inclusive la muerte. Esto es sencillamente bárbaro y primitivo. Los ejemplos del animalismo siempre refieren al sentimentalismo bobalicón, curioso que nunca a la inversa. Mi hija, de cinco años, se acerca a un perro, le golpea con la manita en el hocico, este se revuelve y le muerde en la cara, inmediatamente cojo un palo y mato a mi hija que aún intentaba hacer daño al perro. Ante una situación de iguales obviamente la culpa recae de quien comienza la acción negativa. Ese pobre perro estaba plácidamente tomando el sol y otro animal de raza humana ha ido a molestarle. ¿Se te revuelve el estómago? Enhorabuena, tú también eres especista.

Los movimientos populistas y bobalicones, como el animalismo, se alimentan de la simpleza y se afianzan creando monstruos respecto al contrario, demonizando todo aquello que no le interesa. Tienen ganada la partida con el especismo, al que ya le han creado un halo de mezquindad. Halo que os invito a eliminar, recordando el ejemplo anterior, cada vez que la corrección política llame a vuestra puerta intentándoos vender las bondades del animalismo y la igual de derechos entre especies.

P.D. Sobre las corridas de toros y por cerrar también un tema que aburre. Es independiente mi gusto o no por ellas o los supuestos componentes culturales, artísticos, sádicos o malvados. Respecto a lo expuesto en el artículo, se trata de la libertad de acción del ser humano en consonancia con sus responsabilidades de especie superior. Considero que lo oportuno es un equilibrio con la plena libertad de su celebración, en un ámbito económico privado y con unos controles respecto al trato animal que garanticen la realización efectiva de las mismas. Siendo claros, que no haya carniceros en los pueblos que por cuatro duros de subvención hagan masacres, sino que se cree una profesionalización efectiva dentro de la libertad profesional, garantizando la calidad de que quien la ejerce no pone en riesgo de excesos al animal, dentro de los estándares de la tauromaquia.

 

Foto:PedroJSantoyo

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