“Feminismo 3.0” y cuatro putas

“La tercera ola del feminismo se construye con mentiras”. “Quieren que se tome en consideración la clase, la raza, el sexo o si hay discapacidad”. “Ser víctima es el modo de tener autoridad moral”, así describe el feminismo 3.0 (interseccional) la estadounidense Christina H. Sommers en esta entrevista de El Mundo. La filósofa describe de un modo mucho más formado y organizado del que yo podría el tema, por lo que os recomiendo que la leáis para entender cómo es la nueva oleada que ha pasado de defender la igualdad a sustituir su causa por intereses personalistas.

El pasado 29 de Octubre fue la votación final para la investidura de Mariano Rajoy. Los representantes de los ciudadanos ejercían como tal en la Cámara. Los representantes de “la gente” se amontonaban discretamente fuera, unos 6.000 según las propias estimaciones, alzándose como la voz del pueblo. El pueblo estaba dentro.

Nada más terminar el pleno, Íñigo Errejón salía del Congreso y coreaba y vitoreaba con los manifestantes. El símbolo de la victoria, chillidos de “sí se puede” y aplausos de la gente mientras que él, aprovechando la pendiente, se alzaba sobre el grupo. Unos minutos más tarde salían algunos diputados y concejales de Ciudadanos por esa misma puerta. De inmediato empezaban los abucheos, los insultos y los intentos de agresión. Lanzaron monedas, latas y mecheros: el kit de la gente. Entre los gritos, el más repetido, PUTAS.

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Melisa Rodríguez, Marta Rivera, Virginia Salmerón y Begoña Villacís: putas. Cuatro representantes de la soberanía popular: putas. Cuatro personas con millones de votos a sus espaldas: putas. ¿Putas? Eso decían “ellxs”

Solía corearse en el feminismo “Si tocan a una, nos tocan a todas”. La nueva ola del feminismo cree poco en el todas y mucho en el yo. Barbijaputa, una de las nuevas abanderadas de lo más zafio, no tardaba en salir a la palestra con su traje de cinismo y un buen tufo a rancio a justificar la agresión. “Algo habrán hecho” “Van provocando”, las muletillas de residuo franquista no han muerto, se han transformado. “Pues pide la baja mañana mismo en Ciudadanos, amiga” escribía Barbijaputa, “Estos diputados han optado por la única salida donde había manifestantes”, claudicaba el medio el que escribe la tuitera, eldiario.es. Los jefes justifican y el resto calla.

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Este “feminismo 3.0”, que de feminista no tiene nada y de interesado mucho, ya no se mide solo en las declaraciones de un líder, sino en los KPIs de internet. Ni una reacción masiva de condena, ni un comentario de repulsa de la amiga “feminista” que todos tenemos en las redes. La callada por respuesta.

Al “feminismo 3.0” le importa una mierda que a Begoña Villacís, con millones de votos, le llamen puta. Le importa una mierda que a Mariló Montero le quieran azotar hasta que sangre, le importa una mierda todo lo que no le suponga un rédito en su satisfacción personal o por consiguiente del estrato social e ideológico en el que él o ella misma se engloben. Es la era del show y de la muerte a la filosofía, a la ideología y a la coherencia. Lo mejor para los míos, lo peor para los tuyos. Y así, el “feminismo 3.0” ante esta nueva agresión, de nuevo, calla y otorga.

 

Fotografía: Twitter, C’s Valladolid.

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