FINLANDIA: ELECCIONES PECULIARES PARA UN PAÍS MUY PECULIAR

Un país con 98 años de historia, 5,4 millones de habitantes, 337.030 km², un sistema educativo reconocido mundialmente y frío, mucho frío. Así es Finlandia, un país muy peculiar. Adoptó la democracia en 1906, cuando todavía era un Gran Ducado Autónomo del Imperio Ruso y llegó a ser una nación independiente en 1917.  Desde entonces, en menor o mayor grado: democracia.

Absorbidos por las elecciones británicas parece ser que no hay hueco para las elecciones finesas y sólo ,subrepticiamente, a través de una pequeña referencia en la revista Monocle me he enterado de que el próximo domingo 19 de abril hay elecciones parlamentarias en el país nórdico. Cada cuatro años se eligen a los 200 parlamentarios que componen el parlamento finés. Cada seis años, por otra parte, se elige al presidente –actualmente Sauli Niinistö– ya que es un sistema presidencialista parecido a Italia. Por eso mismo, lo más importante es el parlamento ya que legisla, aprueba los presupuestos, nombra al primer ministro y éste al gobierno.

Creo que es bastante difícil para un español ponerse en los zapatos de un finlandés. Después de todo, un finlandés vive en un país en el que durante 51 días seguidos es de noche. Siempre he tenido la teoría de que los finlandeses son bastante “cracks” porque se ven obligados a hacer cosas para sobrevivir. Es una experiencia de la que carecemos en el sur donde raramente nos enfrentamos a situaciones en las que nuestro entorno sea tan hostil que nos pueda aniquilar en un momento. Por eso no me quiero detener en si te venden las lechugas en macetas, si se detienen en un semáforo en rojo aunque sean las 2am y no haya ningún coche en 5km a la redonda, si se bañan en hielo o si su principal evento social es ir a la sauna en cueros delante de desconocidos. ¡Qué carácter deben forjar!  Sorprende además que solo el 2% de la población esté compuesta por extranjeros –mayoritariamente rusos, suecos y estonios–. Por algo será.

Sí quiero hacer hincapié en que Finlandia está, y ha estado, rodeada de nórdicos y rusos, lo que ha condicionado mucho su existencia. De hecho uno de los debates interminables es si Finlandia debe ser miembro de la OTAN. Ha pasado de ser un puente entre Europa y Rusia a ser un país de la Unión Europea con una buena relación con Rusia y tras la reciente declaración de colaboración militar entre los cinco países nórdicos –Islandia, Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca– todo apunta a que se están preparando para salir del armario y reconocer que quieren formar parte de la OTAN. El líder del partido centrista que presumiblemente ganará las elecciones del domingo es partidario de entrar, sin embargo los “old boys” del partido siguen mostrándose reticentes. En cualquier caso, la política exterior de Finlandia de puertas para fuera no presenta ninguna fisura: son conscientes de que lo que decidan por mayoría “va a misa” y todos a una.

Esto nos muestra otra peculiaridad finesa. Los gobiernos son formados por mega-coaliciones. En 2011 el gobierno salió de una coalición de ¡6 partidos políticos! En 2011 fue elegido como primer ministro Jirky Katanien(NCP), apoyado por el SDP, el Left Alliance, el Green League, los Democristianos y el SPP. Como los finlandeses son muy pragmáticos siempre se acaban formando gobiernos de consenso y solo se cambia lo que no funciona, lo demás no se toca.

El sistema electoral es bastante curioso ya que también es “como el nuestro” –se basa en el sistema D´hont– pero produce unos efectos bastante distintos. Influye en esto que sean listas abiertas y se organiza en 13 distritos–se parece más al griego por esto–. Se puede presentar cualquiera, no hace falta partido político y no tienen números de lista. Se hace un sorteo, a cada uno se le asigna un número y al votar se pone el número en la papeleta. Uno de los distritos, la isla de Ahvenanmaa, semi-independiente, solo tiene un representante.  Es asombroso que el voto por correo supere el 40% total y el voto no es telemático –tengo mis reservas con el voto telemático ya que es mucho más sencillo hacer pucherazos–. Además, hay privacidad total en cuanto a si formas parte de un partido u otro, solo es público el presidente y el comité nacional. Por otra parte, no hay ninguna ley que lo regule, pero todos los partidos tienen democracia interna superior a la de cualquier partido español. Por no hablar de los casi inexistentes casos de corrupción y además con cantidades ridículas. Algo que concuerda con el tercer puesto que le otorga Transparencia Internacional en su informe anual. Para un español, todo esto suena al paraíso de la política. Desde luego que Finlandia es “otro rollo”.

Además del interminable debate de la OTAN, lo que está claro es que los finlandeses han llegado a la conclusión de que el estado de bienestar no está correctamente engrasado. Todo el mundo está de acuerdo en que el sistema no tiene sentido, porque es ineficaz tener unos impuestos altísimos para luego repartir ese dinero de nuevo a las mismas personas a través de distintas ayudas. El problema es que cada vez que se habla de quitar una ayuda, el grupo al que le tocaría el recorte pone el grito en el cielo. De manera que se busca otra ayuda que recortar, el nuevo grupo la lía, y así sucesivamente sin llegar a ningún cambio. Yo creo que conseguirán reformular su sistema pero también que las elecciones no influirán mucho ya que lo que impera en Finlandia es la estabilidad. El domingo veremos.

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