Fútbol de película

Premier League 70'. Fuente: http://www.doblecinco.mx

Las tardes de domingo sin planes siempre son mejores si en la televisión echan la típica película de deportes hecha en Hollywood. Todos nos hemos emocionado alguna vez con esas historias en las que el equipo que de primeras tiene menos opciones para conseguir ningún éxito, lucha contra viento y marea y, tras muchos impedimentos, con mucha valentía y emoción, ganan el campeonato (normalmente con un último tiro a cámara lenta, como si no supiéramos todos ya que van a ganar). O no ganan, porque estas películas también te enseñan que no todo es ganar, pero si consiguen una gesta que nos deja con buen sabor de boca al acabar la película.

Pues desde el septiembre pasado, la Premier League vive dentro de una película hollywoodiense. A cinco jornadas de terminar la temporada y de una manera más que sorprendente, el Leicester City encabeza la tabla con siete puntos de ventaja sobre el segundo, el Tottenham. Así de primeras igual no te dice nada, pero la épica de esta historia se empieza a dibujar cuando se conoce que el equipo hace tan solo dos años estaba en segunda división, categoría en la que ha pasado la última década, llegando a jugar en la Football League One (tercer nivel del futbol inglés) en la temporada 08-09.

Este fin de semana el Leicester, con su victoria ante el Sunderland, se ha clasificado matemáticamente por primera vez en su historia para jugar la Champions League, y se sitúa un poco más todavía como principal candidato a llevarse el título este año.

Y este hecho, en el mundo de los petrodólares rusos y árabes y en el tiempo de las superpotencias futbolísticas, que cada vez son más reacias a mezclarse con los equipos “low cost” (llegando a plantearse una liga europea aparte para los “grandes”), tiene un mérito intachable. Si bien es verdad que se ha podido aprovechar de las horas bajas de los principales candidatos a principios de temporada, como podrían ser el Manchester City o Chelsea, el Leicester, con un equipo basado en el esfuerzo, las ganas y la calidad de jugadores desconocidos, ha logrado una regularidad casi perfecta para seguir, jornada a jornada, distanciándose de sus perseguidores.

Hay que reconocer que el presupuesto que ha gastado este año el equipo (unos 40 millones) está lejos de lo que puede gastar un equipo de nuestra liga con las mismas aspiraciones a priori, como eran las de mantener la categoría. Quizá el reparto televisivo más equitativo que se hace en la liga inglesa ayude a que allí sea más sencillo que se den este tipo de gestas, o que, temporada a temporada, el título se dispute, por lo menos entre cuatro o cinco equipos, y no con el duopolio que apenas consigue romper el Atlético de Madrid últimamente por nuestro país.

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Repartos televisivos. Fuente: mbadeporte.wordpress.com

Aun así, ese presupuesto está lejos de compararse con los, por ejemplo, de los más de 100 millones gastados por el Liverpool o el United. Y el precio potencial la plantilla ya queda mucho más atrás, siendo de unos 55 millones por los más de 400 de City, Chelsea… etc.

Con esa historia y esos datos, el Leicester se ha ganado los ánimos del mundo entero, y muchos se alegrarían de su victoria, sobre todo aquellos que vienen rezando desde hace ya un lustro o lustro y medio aquello de #odioeternoalfutbolmoderno, al fútbol del dinero, los representantes y las televisiones.

Este equipo, dirigido por el mítico Claudio Ranieri (en España, Valencia y, con triste final, Atlético lo tuvieron en sus banquillos), está tirando de orgullo y orden (su defensa es la segunda menos goleada del campeonato) para lograr algo que nadie llegaba ni incluso a imaginarse hace menos de medio año.

La verdad es que la historia tiene su punto emotivo y hollywoodiense, tanto que, tras la última victoria, que les clasificaba matemáticamente para Champions League y les acercaba más a su sueño, Ranieri no pudo evitar el llorar de emoción entre los cánticos de su hinchada.

 

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