Gestionar la creatividad

La última década, desde el inicio de la crisis en 2008, ha supuesto un tótum revolútum en la gestión empresarial. Casi tanto como la crisis de los 90 lo fue para el mundo de la creatividad.

Ha llegado el momento de unir estas dos disciplinas que durante tanto tiempo han parecido condenadas a no entenderse. Decía un acertado anuncio que “la potencia sin control no sirve de nada” pues bien, pongamos control a esa potencia y talento espectacular que es la creatividad. No tendría sentido, sin embargo, usar sistemas de gestión obsoletos; y ahí es donde entra la siguiente parte: gestionemos la creatividad, sí, pero de modo ágil para poder sacarle el máximo partido. Aplicar metodologías ágiles como SCRUM o SAFe es también trasladable al mundo de la creatividad. Aplicar técnicas de creatividad a la gestión empresarial, también.

Según un estudio del Norwegian Design Council, las empresas que han aplicado el diseño o las metodologías de diseño a su negocio, han conseguido un 32% de crecimiento de mercado y un 21% de crecimiento en beneficios. Además, el 69% de ellas han conseguido lanzar un nuevo producto o servicio en el último año, frente al 21% de las que no lo utilizan.

En este sentido, especialmente en España, echo de menos la figura de un gestor creativo y de innovación en empresas no vinculadas a las industrias creativas (diseño, arquitectura, artes, cultura, exposiciones…). Especialmente en el sector servicios. En muchas ocasiones dejamos esta tarea relegada a un “task” más del área de márketing, cuando realmente debería ser un departamento específico, vinculado a operaciones, estrategia y, finalmente, a márketing.

España corre el riesgo de perder toda su competitividad en el mundo de las industrias creativas, debido a la baja rentabilidad y aplicación empresarial actual de éstas. ¡Y eso que es mucha! Por las características socioeconómicas de este área y a la enorme oferta formativa y de talento. Y es, precisamente, esta oferta formativa la que debe hacer hincapié en conjugar ambas áreas (creatividad y gestión eficaz). Las escuelas de diseño y artes, aplicando una intensa formación empresarial, legal, gestora y metodológica; y, las escuelas de negocio, inversamente, aplicando una base cultural y creativa.

Países como México estiman que sus industrias creativas suponen de modo directo el 8% del PIB; en Noruega esta cifra se eleva hasta casi el 15%; en España aún no se estima de un modo diferenciado. Precisamente, la encargada de contabilizarla, la administración pública, es el elefante blanco más rezagado en esta agilidad. Claro que no hay competencia que les obligue a ello.

Hace años, cuando tuve la suerte de ser premiado con el áccesit INJUVE a mejor diseñador joven de España, me cercioré de este divorcio entre administración publica, empresas e industrias creativas. Mientras en México, con un premio similar, el “ministro” de economía nos premiaba ante empresarios, en España, una secretaría de juventud y servicios sociales nos servía coca-colas de 2 litros en la Tabacalera de Madrid a ritmo de un grupo Punk.

Necesitamos tomarnos en serio la diversión, la cultura, las industrias creativas, la creación, porque sin ella no habrá innovación, no habrán nuevos servicios, ni productos, ni competitividad.

Resumimos por tanto tres retos:

  1. Combinación creatividad/empresa en la oferta formativa.
  2. Implantación en las empresas de roles específicos para la gestión y promoción de la creatividad.
  3. Implicación y aplicación de la administración pública en industrias creativas y gestión ágil.

Con ello evitaremos, no sólo el desperdicio de tiempo y dinero, la pérdida de talento y de competitividad, sino también la generación de burbujas que, desde aquella explosión de la “punto com”, no para de acuciar otros mercados, especialmente aquellos intangibles, aquellos con mayor componente creativo.

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