Gramsci y Laclau en el ADN de Podemos

Mucho se ha hablado del partido político que se fundó a comienzos de 2014. Podría decirse que PODEMOS ha triunfado rotundamente si tenemos en consideración la juventud de la agrupación política. En las pasadas elecciones Europeas de 2014 (alcanzando 5 asientos en el europarlamento) se convirtieron en la gran sorpresa para la mayoría de los Españoles y otros analistas fuera de nuestras fronteras. El fenómeno PODEMOS no había hecho más que comenzar. Las elecciones municipales y autonómicas del 24 de Mayo también supusieron una delicia para el partido morado, convirtiéndose en la tercera opción política más atractiva para los votantes españoles (considerando que iban bajo el velo de otras agrupaciones). A pesar de su crecimiento abrumador, muchos todavía nos planteamos como PODEMOS ha sido capaz de, en tan poco tiempo, convertirse en una pieza clave en la gobernabilidad española.

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Las discusiones sobre las posibles influencias que ejerce la moderna social-democracia de inspiración nórdica en este partido político (tal y como su líder, Pablo Iglesias, comentó en ciertas ocasiones) o ideas de influencia marxista no cesan. Si echamos un vistazo al programa político y económico seremos capaces de apreciar ciertos elementos etiquetados en la escuela post-marxista. Entre ellos, el rechazo a la velocidad y el modo en el que evoluciona el sistema capitalista, así como el enemigo de “creación propia” llamado la castaMás allá, debemos identificarlos como una adaptación actual de estas teorías, basada fundamentalmente en el bienestar de los estratos menos privilegiados, y el poder popular. Sin embargo, aquí no pretendo identificar sus políticas en base a ninguna teoría sino analizar cómo han conseguido amasar en tan poco tiempo el poder y la presencia de la que goza el partido hoy en día en el panorama político español. ¿Cómo? Leyendo a dos autores clave en el estudio de la teoría política: Antonio Gramsci y Ernesto Laclau.

GRAMSCI, Antonio

Antonio Gramsci (1891-1937) fue un filósofo y teórico marxista de origen Italiano. También se le conoce por ser un reputado político y periodista de su tiempo ya que sus textos influenciaron a muchos otros pensadores y filósofos en sobradas instituciones educativas.

Gramsci defendía que si la revolución quería tener garantías de éxito debía desarrollarse bajo una sociedad mal estructurada y con un aparato estatal débil. Tenemos que tener en cuenta que, de acuerdo a sus argumentos, las sociedades actuales han estado tan manipuladas por la “elite” (en este caso “la casta”) que nuestras naciones y nuestras instituciones se han “inmunizado” a los beneficios de la revolución. Con este argumento pretende justificar lo que el considera la derrota de los ideales marxistas en Europa. No obstante, parece ser que estamos ante un renacimiento de los mismos con la reciente llegada al poder del partido izquierdista Syriza en Grecia y la abrumadora aparición del partido aquí analizado.

¿Cómo han conseguido hacerlo? Un aspecto fundamental es que en sus bases no se limitaron a aplicar el análisis que Gramsci realizó, sino que lo llevaron un paso más adelante. Es decir, utilizaron el mayor instrumento del que disponían para derrocar al sistema: Los medios de comunicación.

Pablo Iglesias, líder de Podemos, ha explicado en numerosas ocasiones, durante sus lecciones teóricas en la Universidad Complutense de Madrid, la gran utilidad de los medios de comunicación junto con los dispositivos audiovisuales. Es por ello por lo que en una de sus lecciones explica lo que él ha bautizado como la Hipótesis Tuerka (Tuerka viene de un programa de televisión que se retransmite en PúblicoTV en el cual Iglesias ha sido el director desde su fundación).

La hipótesis tuerka (explicada por Iglesias en el video de abajo) defiende que el 90% de un discurso político es un dispositivo audiovisual. El 95% del liderazgo político proviene de un dispositivo audiovisual, así como la campaña política o cualquier otro componente de carácter político. Esta teoría nos permite reforzar los argumentos que intentamos defender para mostrar que el ADN de Gramsci se encuentra en PODEMOS dado que (y ya aceptado por sus líderes y representantes políticos) quizás la herramienta que mejor ha sabido explotar el partido morado contra “la casta” y los partidos hegemónicos ha sido el media. Medios de comunicación que los partidos tradicionales no han tenido la “gracia” de darles un mejor uso.

 Por lo tanto, lo que PODEMOS ha hecho muy bien (tomando como referencia las ideas de Gramsci) es influenciar a las masas por medio de la perpetración de la superestructura que los poderes hegemónicos crearon para adherirse en el control del poder. Medios de comunicación, instituciones educativas, radio/TV, eventos actualidad, uso de las redes sociales y actos públicos han copado la agenda de este nuevo partido político. Y parece ser que mal no les ha ido ya que las encuestas les dan un guiño de tranquilidad donde se consolidan en un empate técnico con los partidos tradicionales (PP y PSOE) para la gobernabilidad del estado.

LACLAU, Ernesto

Ernesto Laclau pertenece a la denominada nueva escuela post-marxista. Como ex-estudiante de la reputada universidad de Oxford, Laclau ha recibido un bagaje cultural y una educación de élite que le permitió escribir y expresar muchos de sus ideales que acabarían siendo fuente de inspiración para partidos políticos de nueva cuña como el griego Syriza y, de mayor importancia aquí, el español PODEMOS.

Laclau centró mucho sus escritos en el análisis de los movimientos populistas, sobretodo en su libro “On populist reason” (en Español, “La razón populista”). En su libro refuerza la naturaleza de los movimientos populistas observándolos desde otra perspectiva. Sus análisis muestran de un modo muy claro como el partido púrpura ha hecho uso de algunos elementos fundamentales de los movimientos populistas para aumentar su presencia política. Por tanto, permitiéndonos catalogar al partido de Pablo Iglesias como un partido basado en el movimiento populista (sin embargo, hay de tener en cuenta que no debemos partir de la base de dotar al concepto “populista” de una connotación negativa sin barajar otros elementos).

Según Laclau, el populismo es un concepto que brilla por su vaguedad y su esencia simplista. A pesar de ello, entiende que dicha simplicidad es algo relativamente positivo. Si seguimos sus argumentos (aportando una vista general, evitando entrar en detalles, ya que esto no es un resumé de su obra) el populismo se caracteriza por la necesidad de la existencia de un enemigo clave: la casta. Por tanto, cuando el movimiento populista procede a llevar a cabo una descripción de sí mismo la definición fluye por si sola: No son su enemigo. Más claro agua, PODEMOS (como eje vertebral de su discurso político) siempre se describirá como lo opuesto a “la casta”.

Aún encontramos otros elementos esclarecedores en la obra de Laclau. Ernesto sostiene que estos movimientos no necesitan ser de una ideología concreta para ser considerados “populistas” (Marine LePen y su partido han sido catalogados de populistas en más de una ocasión por varios medios de diferentes países). Es decir, no tienen porque estar adscritos a la derecha ni a la izquierda. En su lugar, Laclau explica que es mucho más importante la unificación del movimiento para conseguir un objetivo que el bagaje ideológico; lo verdaderamente fundamental es adquirir una identidad homogénea que sea capaz de aglutinar diferentes ramas ideológicas. Aquí es donde entran en juego los llamados “Indignados”.


Habiendo dicho esto, podemos afirmar que muchas de las ideas que provienen de estos dos autores son claramente visibles en la actividad política de PODEMOS y que, quizás, puedan también explicar la abrumadora velocidad con la que el partido se ha afianzado en un país caracterizado por la recesión económica y los escándalos políticos que han mermado la confianza de los ciudadanos con respecto a las instituciones creando una indignación general con las personalidades políticas.

Un grupo de indignados que busca un cambio, un cambio que PODEMOS esta deseando aportar.

Foto: Huffington Post

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