¿Has estudiado en la universidad pública? Te han estafado.

 Hay una terrible burbuja de la que nadie habla. Se trata de una burbuja que no solo refleja una distorsión en el mercado, sino que encierra una realidad siniestra: las víctimas solo descubrirán la prisión en la que se encuentran cuando ya nada les permita escapar de esa cruel realidad. Puede que tú seas una de esas víctimas.

 Me refiero a la burbuja de la universidad.

 “España es líder en Europa en el número de licenciados en paro” junio-2012

La educación en España, la educación gratuita, ha sufrido un cáncer. El cáncer de la mediocridad. Y muchos de nosotros somos el resultado de su metástasis. Durante años nos dijeron que había que estudiar, que formarse. Bien. También se nos ha dicho que la educación tiene que ser gratuita y universal. Bien. Pero, en algún momento del camino, alguien entendió mal el mensaje. Os explico:

El mensaje de fondo es que el Estado ha de posibilitar que todo el que quiera, pueda llegar lo más lejos posible sin que las circunstancias económicas y sociales particulares impidan al individuo el desarrollo de sus capacidades. Esto es, si un chaval nace en el seno de una familia pobre, la falta de recursos económicos no debe ser óbice para que, con esfuerzo y disciplina, este chico pueda llegar a ser lo que quiera ser.

Pero en España, y hablando claro, la progresía que tanto dice defender la educación pública, realmente le ha hecho un daño incalculable. Yo en parte lo entiendo, cualquier candidato estándar se pone una chaqueta de pana y coge a Manolito, el hijo listísimo de algún matrimonio obrero que ha llegado a ser ingeniero y dice: “esto es socialismo, igualdad y educación para todos”. Aplausos y lloros de emoción en la plaza de toros donde se celebra el mitin.

Amigo, ¿y la letra pequeña? Un banco te la presenta en forma de párrafos con interlineado nivel molecular. En cambio, el político progre la omite para construir su propia realidad igualitaria. Así que se elabora un sistema educativo en el que se pasa de curso con tropecientos suspensos para no discriminar, en el que se abren universidades por todo el país para que todo el mundo pueda ser universitario, en el que cuando hay una gran mayoría de alumnos que no llega a los mínimos de exigencia se baja el listón… Todas estas medidas, claro, tomadas en aras de la rentabilidad electoral igualdad.

Pero se olvidan de la ley de la oferta y la demanda. Y quiero hablar de sus efectos, en la educación universitaria especialmente.

En la universidad ha pasado lo siguiente: por un lado, el nivel de exigencia se ha bajado considerablemente;  por otro, el acceso se ha universalizado sin atender a criterios académicos. Esto ha provocado tantas distorsiones en el sistema educativo que lo han convertido en un aterrador sistema productor de desigualdad social:

1. Bajar el listón hace que personas que de manera natural hubieran empezado a plantearse su futuro más allá de los caminos de la universidad, continúen su periplo por el sistema educativo. Esto distorsiona las necesidades educativas reales, con lo que el sistema pierde eficacia.

2. Se ha universalizado el acceso a la universidad no como posibilidad para toda aquella persona con capacidad y empeño de conseguir una formación más especializada, sino en términos de coste. Es decir, se han regalado becas a fondo perdido cuyo criterio fundamental era el económico, con lo cual estudiar sale casi gratis. De esta manera, la demanda universitaria tiende a infinito. Esto en un primer momento puede ser positivo al constituir un estímulo para la mejora de la formación de un país, pero como el criterio de concesión de becas, insisto, es puramente economicista sin apenas tener en cuenta las capacidades y resultados del alumno, la demanda se distorsiona enormemente, siendo esta muy elevada.

Estas distorsiones hacen que el sistema educativo universitario se aleje de las necesidades reales del país (y de la gente). Conseguir un título universitario se vuelve escandalosamente fácil, con lo que el número de licenciados aumenta exponencialmente. ¿Qué significa esto? Pues que la formación que se obtiene tras invertir al menos unos 23 años de vida vale muy poco tanto cualitativamente (bajísimo nivel de exigencia) como cuantitativamente (oferta y la demanda).

Como si de una moneda débil se tratase, este proceso de devaluación se repite generación tras generación hasta que al final, el título de licenciado, no vale nada.

Sin todavía percibir que está pasando, en este punto comienza la huida hacia delante: otra carrera, un master, dos masters… Pero ojo, el ciclo se repite aquí también. Tienes 25, 26 años… dos carreras, dos masters y apenas experiencia laboral. Y el valor de todo lo que has conseguido en un cuarto de siglo sigue siendo muy bajo a causa de las distorsiones de las que hablo.

No formamos parte de la generación más preparada de la Historia. Formamos parte de la generación más estafada de la Historia. ¿Por qué?

Porque mientras muchos universitarios hemos recibido una educación gratuita de devaluada, las familias más acomodadas han dado a sus hijos formación en los mejores colegios bilingües y trilingües de pago, educación en universidades internacionales y de prestigio, y, además, una red de contactos privilegiada fruto de su condición social.

En definitiva, el sistema de educación que padecemos, de social no tiene nada, pues:

  1. Los que, desde niños, eran buenos estudiantes con grandes capacidades ahora van a tardar 40 años en lugar de 20 en demostrar su valía, con la consiguiente pérdida de eficiencia -y valor- tanto para el individuo como para la sociedad en su conjunto.

  2. Los que han accedido a la universidad fruto de la distorsión del “mercado” se van a encontrar con la dura realidad de una formación deficitaria que no se correspondía con sus habilidades o intereses.

  3. Mientras ocurre todo eso, los más privilegiados sí reciben una formación de calidad, con lo que la brecha social aumenta y se hace cada vez más difícil de superar.

Todo esto que digo significa que si vemos a muchos licenciados universitarios trabajando en Zara, en McDonald’s, etc., no debemos echar toda la culpa a la crisis, se trata de la realidad que les espera a muchos de ellos para el resto de sus vidas. Y cuando se den cuenta, va a ser muy tarde.

Triste, pero real.

Vg87_

5 Comments

  • No concuerdo para nada con esta entrada. Es puramente demagógica. Cierto es que no se puede confundir igualdad con igualitarismo y que el sistema educativo ha padecido los vaivenes propios de los cambios políticos, lo que muestra la ineptitud de de la clase política española en general. Es demagógico que se acuse a la “progresía” (si con ella se pretende aludir a los gobiernos del PSOE, aunque desde mi punto de vista es un partido que es todo menos progresista) cuando la LOGSE comienza a implantarse a partir de 1990, pero no es hasta 1995-1996 en que se extinguen los antiguos planes y pasa a abarcar toda la Secundaria obligatoria y el Bachillerato. La “regresía”, “palabro” que me invento yo para definir a los que supuestamente serían los contrarios, esto es, los gobiernos del PP, tampoco hizo nada durante el período 1996-2004 por remediar esta situación y la LOMCE no es que augure nada bueno tampoco.

    Está claro que no es lo mismo que existan 100.000 universitarios en todo el país que exista un millón. Obviamente, la popularización de la Universidad conlleva una reducción del nivel, pero no porque haya más alumnos, sino porque los puntos de partida son diferentes. Está claro que tantos cambios educativos (LODE, LOGSE, LOCE, LOE, futura LOMCE y otros más que me dejo en el tintero) no permiten una estabilidad en el modelo, como sí sucede en Finlandia, país en el que, independientemente del partido político en el poder, existe un acuerdo en no tocar el modelo educativo en el que, por cierto, NO se repite (los repetidores no llegan al 0,5% del total). Aquí se soslaya también el hecho de que el profesor, en su ámbito docente, no sólo debe hacer frente a una legislación cambiante, sino también a una realidad completamente nueva. Frente a un modelo elitista en el que pocas personas estudiaban y, por tanto, las aulas eran mucho más homogéneas, hoy el docente se encuentra con múltiples realidades sociales, económicas y culturales, sin olvidar el impacto de las nuevas tecnologías, que convierten las aulas en una realidad mucho más compleja de manejar en la que la clase magistral puede no ser la mejor manera de llegar al alumno.

    Con todo, y a pesar de algunos vicios como la endogamia de la universidad española, no creo que los niveles sean más bajos que hace, por ejemplo, 20-25 años. El profesor universitario no tiene por qué dar aprobados a quien no lo merezca. No es que en los niveles anteriores se haga, aunque se pueda tener más manga ancha, pero por mi experiencia personal, es cierto que los alumnos llegan a la universidad con más lagunas, pero ello no significa que los que acaban por obtener el grado (la antigua licenciatura, antes de Bolonia) tengan por qué tener un nivel más bajo que hace unos años. Como sucede en Bachillerato, que es una enseñanza no obligatoria, la “selección natural” hace que el propio alumno vaya abandonando cuando encuentra dificultades que piensa que no puede superar.

    Cierto es que se podría haber invertido más en prestigiar una formación profesional de alta calidad como la que se puede estudiar, por ejemplo, en un Ciclo Formativo de Grado Superior. Pero ello no significa que los profesionales que salgan de las universidades sean más ineptos que sus predecesores hace 20 o 40 años. Como en cualquier ámbito, puedo encontrarme con arquitectos, ingenieros, médicos o profesores de profesionalidad nula, tal como fontaneros, albañiles, hosteleros o señoras de la limpieza, por poner ejemplos de empleos no universitarios. Realmente resulta paradójico si, como el autor de esta entrada dice, la universidad española es tan mala por la “estafa” de una supuesta burbuja, cuando muchos licenciados encuentran trabajo en el extranjero y me refiero a gente joven, entre 25 y 35 años, que se supone que en su inmensa mayoría ya estudiaron en el sistema LOGSE de la “progresía”.

    Olvida el autor que la tasa de desempleo actual es fruto de una inadecuada estructura económica, basada más en sectores poco cualificados, que en el efecto de la crisis financiera que, desde 2007-2008 viene azotando a los países más desarrollados con distinta intensidad. Ello se traduce, evidentemente, en un desajuste entre la oferta, es decir, la población universitaria total que busca trabajo, y la demanda, o puestos ofertados. Y además, tampoco ocurre lo mismo en todas las Comunidades Autónomas, puesto que en algunas de ellas, principalmente del sur, el número de licenciados es netamente inferior y los puestos suelen ser ocupados por licenciados de otras comunidades ( y si no, que pregunten a gallegos, asturianos, castellano-leoneses, etc.) que trabajan en Extremadura, Andalucía, Murcia, Baleares, Canarias, etc.

    Tampoco se tiene en cuenta la baja cualificación del empresariado español (un 60% con sólo los estudios básicos o niveles inferiores), con una mentalidad refractaria a la innovación y para el que prima el servilismo frente a una valoración social del empleado como un verdadero recurso humano que puede añadir activos a la empresa en forma de ideas innovadoras porque su sentimiento de inferioridad frente a una persona más formada le hace cortar inmediatamente esas veleidades por parte de trabajadores que, correctamente estimulados, podrían aumentar la tan aclamada productividad.

    Por ello, resulta demagógico también mencionar cuántos licenciados trabajan en McDonald’s o en Zara (no he visto ninguna estadística que muestre ese porcentaje), cuando realmente la estructura económica del país es la que no permite absorber esa valiosa mano de obra que tiene que buscarse los garbanzos fuera y tampoco se tiene en cuenta que, como en todo, cada persona estará condicionada personalmente por su valía profesional (no todos tienen la misma calidad, como ya se ha indicado), factores familiares, de residencia, personales, etc. Y tampoco se indica que el porcentaje de licenciados en situación de desempleo (en torno a un 20% del total) es netamente muy inferior a aquellos que solo poseen los estudios básicos o niveles inferiores y los que tienen un nivel de Secundaria avanzada (Bachillerato, en España).

    Finalmente, porque esta cuestión es muy compleja y no se puede abordar con un simple comentario, por muy largo que sea (desde aquí pido disculpas por el tostón), el autor se limita a la crítica, muy focalizada en determinados aspectos más bien de carácter ideológico, sin ofrecer ninguna solución. Criticar es muy fácil, pero aportar nuevas ideas es extremadamente difícil. ¿Cómo solucionaríamos esta “burbuja”? ¿Separando a los hijos de las familias “de bien” de los de las familias de la “chusma” de forma que los primeros puedan ir a universidades privadas en las que, previo pago, obtendrán un título sin juntarse con el populacho, aunque después sean unos perfectos zoquetes (total, después pueden trabajar en las firmas de papá, contratando a alguien que les haga el trabajo por ellos)? ¿Dividiendo las universidades por categoría, de forma que existan universidades de supuesta “excelencia”, frente a otras?

    Desde luego, a mí me resultaría mucho más positivo y más efectivo, invertir más en Educación y en I+D+i, que recortar en profesores, desdobles, suprimir unidades en zonas rurales, aumentar la carga horaria de los docentes con retribuciones cada vez más mermadas, que la demagogia de pedir una Educación de excelencia, como sucedió hace poco en la Comunidad de Madrid, cuando se pretende manchar el buen nombre de los profesionales con las respuestas en el proceso de oposición (se olvidan del hecho que, precisamente es ese proceso el que evita que aspirantes a docentes que no poseen el nivel puedan entrar en la educación pública, lo que no sucede en la privada, en la que priman los factores ideológicos, como se puede ver a la luz de cualquier oferta de empleo de esas características), cuando se han suprimido 6.000 plazas de interinos. Es como pretender comprar un palacio a precio de un adosado.

    En fin, creo que he dejado clara mi postura y mostrado que hay que ir más allá de lo aparente, porque, si no, corremos el riesgo de caer en lo demagógico y lo populista. Y para ello, ya tenemos a los políticos, sean del color que sean.

    • En primer lugar quiero darle las gracias por las molestias que se ha tomado al responder a mi artículo de manera tan extensa :)

      Es evidente que el problema universitario es muy complejo y está influenciado por muchísimas variables, por lo que este artículo no pretende ser una visión global del asunto. Se trata, simplemente, de un pequeño análisis de algunos de los problemas que, a mi juicio, afectan gravemente a la universidad española.

      No puedo responderle punto por punto a todo lo que plantea, ya que cada uno de los temas que toca merece por si solo un análisis en profundidad, pero sí quiero aclarar mi postura cuando dice:

      1. “no creo que los niveles sean más bajos que hace, por ejemplo, 20-25 años. El profesor universitario no tiene por qué dar aprobados a quien no lo merezca. No es que en los niveles anteriores se haga, aunque se pueda tener más manga ancha, pero por mi experiencia personal, es cierto que los alumnos llegan a la universidad con más lagunas, pero ello no significa que los que acaban por obtener el grado (la antigua licenciatura, antes de Bolonia) tengan por qué tener un nivel más bajo que hace unos años. Como sucede en Bachillerato, que es una enseñanza no obligatoria, la “selección natural” hace que el propio alumno vaya abandonando cuando encuentra dificultades que piensa que no puede superar.”

      -Precisamente destaco dos problemas, el de la universalización del acceso a la universidad sin atender a criterios académicos y la bajada del listón académico, con lo cual esa “selección natural”, que yo también defiendo, se ha visto completamente distorsionada. Y Claro que siguen saliendo grandes profesionales de nuestras aulas. Pero como también explico, les cuesta más y les lleva más tiempo demostrar su valía.

      2. “Olvida el autor que la tasa de desempleo actual es fruto de una inadecuada estructura económica, basada más en sectores poco cualificados, que en el efecto de la crisis financiera que, desde 2007-2008 viene azotando a los países más desarrollados con distinta intensidad. Ello se traduce, evidentemente, en un desajuste entre la oferta, es decir, la población universitaria total que busca trabajo, y la demanda, o puestos ofertados.”

      -Me dice aquí que una inadecuada estructura económica ha provocado un desajuste entre la oferta universitaria total que busca trabajo, y la demanda, o puestos ofertados. Justamente lo mismo que digo en mi artículo: que una estructura universitaria inadecuada está provocando distorsiones en el “mercado” universitario, lo que sin duda dificulta aún más su capacidad de adaptación a la coyuntura económica actual.

      3. “Tampoco se tiene en cuenta la baja cualificación del empresariado español (un 60% con sólo los estudios básicos o niveles inferiores), con una mentalidad refractaria a la innovación y para el que prima el servilismo frente a una valoración social del empleado como un verdadero recurso humano que puede añadir activos a la empresa en forma de ideas innovadoras porque su sentimiento de inferioridad frente a una persona más formada le hace cortar inmediatamente esas veleidades por parte de trabajadores que, correctamente estimulados, podrían aumentar la tan aclamada productividad.”

      -España exporta más que la media europea, muchas empresas españolas son concesionarias de enormes obras públicas en paises de todo el mundo, en el “top” de la lista Forbes se encuentra un español al mando de una gran empresa española, cada vez hay más emprendedores entre la población española. ¿Baja cualificación y mentalidad refractaria? Yo creo que lo refractario es, disculpe, su visión de los empresarios. Por no mencionar la cantidad de universitarios que, siendo cada vez más jóvenes, crean sus propias empresas.

      4. “Por ello, resulta demagógico también mencionar cuántos licenciados trabajan en McDonald’s o en Zara (no he visto ninguna estadística que muestre ese porcentaje), cuando realmente la estructura económica del país es la que no permite absorber esa valiosa mano de obra que tiene que buscarse los garbanzos fuera y tampoco se tiene en cuenta que, como en todo, cada persona estará condicionada personalmente por su valía profesional (no todos tienen la misma calidad, como ya se ha indicado), factores familiares, de residencia, personales, etc. Y tampoco se indica que el porcentaje de licenciados en situación de desempleo (en torno a un 20% del total) es netamente muy inferior a aquellos que solo poseen los estudios básicos o niveles inferiores y los que tienen un nivel de Secundaria avanzada (Bachillerato, en España).”

      -Cuando hablo de licenciados trabajando en McDondald’s o Zara lo que quiero es señalar que, debido a los problemas que señalo, cada vez va a ser más frecuente ver a titulados desempeñando labores que exigen menor cualificación de la que tienen, más allá de la coyuntura socioeconómica actual.

      5. “el autor se limita a la crítica, muy focalizada en determinados aspectos más bien de carácter ideológico, sin ofrecer ninguna solución. Criticar es muy fácil, pero aportar nuevas ideas es extremadamente difícil. ¿Cómo solucionaríamos esta “burbuja”? ¿Separando a los hijos de las familias “de bien” de los de las familias de la “chusma” de forma que los primeros puedan ir a universidades privadas en las que, previo pago, obtendrán un título sin juntarse con el populacho, aunque después sean unos perfectos zoquetes (total, después pueden trabajar en las firmas de papá, contratando a alguien que les haga el trabajo por ellos)? ¿Dividiendo las universidades por categoría, de forma que existan universidades de supuesta “excelencia”, frente a otras?”

      -Claro que hago una crítica muy focalizada, precisamente a dos aspectos que son puramente universitarios. ¿Influye el sistema educativo previo? Por supuesto. ¿La situación económica? Es evidente. Pero también le digo que hay soluciones, y no precisamente son las que usted propone en este último párrafo en un alarde de, ahora si, demagogia -demagogia infantil-, por ejemplo:

      ·Becas Préstamo; las inversiones a fondo perdido no son nunca las más rentables.
      ·Becas que fomenten la excelencia (el sistema actual no la favorece)
      ·Financiación pública para las universidades que incluyan incentivos en función de los resultados académicos.
      ·No crear universidades atendiendo a criterios electorales (facultades vacías en ciudades pequeñas)
      ·Becas Erasmus más cuantiosas, pero con un nivel de exigencia infinitamente mayor. No puede ser que sean unas vacaciones pagadas, o peor, un año académicamente en blanco.
      ·Impartir en inglés algún porcentaje de las asignaturas
      ·Etc, etc.

      Como ve, hay muchas posibilidades de mejorar nuestro sistema universitario sin necesidad de echar balones fuera quejándonos de la crisis, de la demografía, de la emigración, o de los empresarios.

      Pero precisamente estas medidas son siempre tachadas de elitistas, clasistas, no igualitarias… por los sectores progresisitas. El discurso de los estudiantes ricos vs pobres es de la izquierda. Por eso la señalo como principal culpable de esta situación en España, pues ha conseguido que los principios rectores del sistema universitario se hayan convertido en puramente economicistas, cuando realmente no se trata, aquí tampoco, de ricos y pobres, sino de buenos alumnos.

    • dackhackJose dice:

      Se habla mucho de que el % de desempleo entre licenciados es relativamente bajo (20%), pero esa cifra es engañosa. De los que trabajan, apenas el 30% tiene un trabajo (y salario) acorde con sus estudios, por lo que la gran mayoria estan ocupando puestos que no requieren formación específica o únicamente requieren FP. Si publicaran el salario medio de los licenciados/ingenieros, mas de uno se llevaria una sorpresa. A las empresas les viene muy bien tener mano de obra barata con formación superior a precio de saldo, debido al gran desequilibrio existente entre la oferta y demanda, que por otro lado deja fuera del mercado laboral a los que sí se han formado para ocupar esos puestos (FP grado medio y superior). Como ejemplo, es alarmante las ofertas de trabajo que exigen ADE, Derecho o empresariales para ocupar puestos de administrativo raso. Sin esta burbuja que vivimos hoy en dia, esos puestos estarian ocupados por tecnicos medios o superiores de administración. Lo mismo pasa con los ingenieros informáticos,arquitectos, químicos… muchos de ellos realizando labores técnicas. Lo dicho, a las empresas les viene muy bien tener un ingeniero o licenciado, trabajando como técnico y cobrando como tal.

      La universidad no sale gratis. Cada ingeniero/licenciado/graduado de una universidad pública le sale al Estado cerca de 60.000 euros/cabeza, mas aprox. 6.000 euros al alumno/familia. Hay mas de un millón de matriculados hoy en dia, haz las cuentas. Es un gasto enorme que el estado (y el contribuyente) debe exigir su máximo aprovechamiento. Que acaben trabajando en otro país, o peor aún, en puestos que requieren baja o nula formación no nos sirve de nada. Hay que reducir el numero de universidades, reducir sus enormes plantillas (sobretodo PAS) y adaptar el número de matrículas a las que el mercado laboral pueda absorber. Fomentar la excelencia, no puede ser que los mejores investigadores del pais se tengan que ir de la universidad con un CV superior al 90% de la plantilla de la universidad donde no tienen sitio.

      ¿Cómo solucionaríamos esta “burbuja”?

      Da igual reducir el número de matrículas y universidades, que seria lo más lógico. El mayor gasto es en personal, y la mayoria son funcionarios “indespedibles”. Se ha hecho todo lo contrario, aumentar el numero y precio de las matrículas, que el enorme “circo” en lo que se ha convertido la universidad publica lo paguen los alumnos, durante la carrera, con el gran dispendio económico que supone, y cuando accedan al mercado laboral, que debido a la gran exceso de demanda, entrarán en una competencia salvaje, y los pocos que consigan trabajo “de lo suyo” lo harán en condiciones lamentables, tanto económicas como laborales.

      Se ha despedido al personal contratado y no se contrata a nadie ni se reponen jubilados. Esto lo pagarán los nuevos doctores/investigadores, que se encontrarán sin posibilidad alguna de acceder a la universidad como interinos. Sin oposiciones, sin casi contratos de investigación o becas, sin trabajo en la rídicula I+D privada de España, solo les queda marcharse del país o trabajar en otra cosa. Millones de euros gastados en programas de doctorado y becas predoctorales a la basura.

      El delirio universitario vivido durante los años de vacas gordas nos seguirá pasando factura durante décadas.

  • Blackfairy dice:

    En el artículo parece que estableces sólo dos opciones: o universidad privada, o universidad pública y paro. La realidad no es tan en blanco y negro: hay mucha gente que tuvo que estudiar la disciplina que deseaba en la privada, porque en su comunidad no existía opción a cursarla en la pública. Y sin embargo están en paro también, porque sencillamente hay escasez de puestos de trabajo. Por otro lado, hay gente que cursó su especialidad en la pública y ha logrado un trabajo relacionado con su carrera en el extranjero. La universidad pública en España da pena, pero la universidad pública en Finlandia es sobresaliente.

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