La cadena de montaje de la abogacía

El otro día, a raíz de la lectura del artículo de mi amiga Sofia, reflexioné acerca del concepto que ponía de relieve: “Talento Low Cost”, trasladándolo a mi profesión: la abogacía.

De los buenos años de la carrera universitaria entendí que el abogado o asesor jurídico antes de plantear su propuesta de solución, basada ésta en su expertise en la materia, debía hacer un estudio de las circunstancias particulares del problema que se le plateaba. Sin embargo, constantemente en medios de comunicación -sobre todo, radio- un servidor no para de escuchar anuncios de despachos que ofrecen sus servicios como ‘abogados pro consumidores’ en materia de derecho bancario (veáse cláusulas suelo o productos financieros). Despachos como Arriaga Asociados, Bufete Rosales, y una larga lista. Estos anuncios destacan un alto porcentaje de casos ganados (¿talento?), por un bajísimo coste (low cost). Lejos quedaron aquellos honorarios que marcaban los colegios de abogados y que suponían un ejemplo perfecto de fijación de precios, pero eso es otro tema.

Volviendo al paradigma de despachos como Arriaga (lo nombro porque es el que creo más ha invertido en marketing y al que a una gran mayoría puede sonar; no lo nombro por predilección): ¿son estos profesionales grandes conocedores de los asunto que llevan? Puede ser; si solo se dedican a cláusula suelo, es posible que tengan un conocimiento profundo. No obstante: RIP visión global de la abogacía.

¿Ofrecen un servicio de calidad? Acepción cuarta de la RAE sobre el término calidad: Adecuación de un producto o servicio a las características especificadas. No dudo de la similitud de los temas pero, ¿está garantizado un estudio del caso concreto considerando el número de asuntos dividido entre el número de abogados que tienen en plantilla? ¿Es este el modelo de negocio hacia donde va la abogacía?

No cuestiono el uso de plantillas a la hora de trabajar ni el uso de los escritos marco, por ejemplo, eso es algo inherente al uso de la informática – y todas las profesiones hacen uso de ellas de un modo u otro -, aumenta la eficiencia y productividad. Pero sí cuestiono el método de trabajo. Es algo similar a lo que sucede en el fútbol: equipos que juegan mal, ganan de todos modos y el espectador… ¿se va contento del campo? No dudo de la satisfacción de los clientes, pero podríamos preguntar a Iker Casillas qué tal, por ejemplo.

La abogacía debe poner en valor la calidad del servicio, el estudio de las circunstancias del caso concreto y una solución ajustada al caso, más allá de modelos eficientes de explotación de nichos de mercado, de forma extraordinariamente rentable.


Iván G: Abogado, máster en derecho digital. Durante la mañana pleiteo y por la tarde tuiteo.

Foto: EFE

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