La dama roja

El socialismo en España lleva años derrumbándose, parte por la crisis institucional en la que vivimos, parte por la transformación de los obreros a técnicos cualificados mediante formación profesional, y parte por la incompetencia de sus últimos líderes. El pasado miércoles, se llegó a un caso extremo, caso en que se hizo una maniobra bordeando los estatutos del partido, y toda ética o moral posible, donde se forzó la disolución del actual comité federal o lo que es lo mismo, el cese de Pedro Sánchez como secretario general del partido el pasado sábado, o al menos de forma temporal.

Es curioso como al principio, Sánchez gozaba de un amplio apoyo, apoyo de aquellos quienes con tan buena intención  apostaron por él como líder del partido. El secretario del PSOE cada vez se sintió más líder, pues estaba legitimado por sus militantes, pero no era consciente que el sistema era otro y él debía mandar lo que le dejasen. Poco a poco se fue alejando de ellos, desobedeciendo a quién realmente manda y acorralándose en Ferraz junto con quienes sí creían ciegamente en él y en el método teórico de funcionamiento del partido.

Meses antes de las primarias, en un feudo socialista histórico, una mujer recién llegada a primera línea de fuego, asumía fielmente el cargo encomendado por su partido y mostraba su intención de dedicarse al territorio que le había sido designado. Sin embargo, no fueron pocos los murmullos que la preferían como secretaria general. Después de asumir el cargo, lo renovó, haciendo fuerte su liderazgo y consolidándose como una voz de peso en el partido. Esto sirvió para que el murmullo siguiese haciendo referencia a ella.

Ahora, días después de la maniobra, parece que el partido está más tranquilo, ya que uno de los bandos ha sido el vencedor y han demostrado quien manda. Antes de esto teníamos varios escenarios.

El primero de ellos, y que no ha sido posible. Que se celebrase un congreso para recomponer el comité federal y unas primarias para elegir el secretario general. Esta situación estaba bien pensada por el bando de Pedro Sánchez, ya que sorprendía a sus detractores sin ninguna planificación debido a la brevedad de los tiempos, por lo que era bastante probable que saliese reelegido como secretario. Lo cuál le haría salir con más fuerza, lo que le permitiría pactar con quien quisiese, y ya sabíamos todos con quien llevaba manteniendo contactos un tiempo. Dentro de este escenario y de forma complementaria, el sector crítico en caso extremo podría haber cedido y convocado el congreso, donde ellos presentarían un hombre de paja, fácil de manejar y al que no se le pudiera coger mucho cariño, hasta que estuvieran los ánimos más calmados. Aunque el método del sector crítico fuese más radical, ha terminado funcionando.

Lo que al final ha ocurrido, es que han hecho efectiva la constitución de la gestora. Adicionalmente, los diputados del sector crítico de Pedro Sánchez se abstendrán para que gobierne el partido popular en solitario. Entonces, con los socialistas en la oposición, el partido comenzará un proceso de reconstrucción interno donde se convocarán congreso y primarias con el tiempo suficiente para que los ánimos estén más calmados y el refuerzo que ahora mismo tiene el ya ex-secretario general se diluirá debido a la poca memoria colectiva que existe a medio y largo plazo. Seguimos viviendo en eso de “a rey muerto, rey puesto”.

En este caso, la presidenta andaluza ya ha dejado la puerta abierta para estar “donde su partido le necesite”. Ha pasado suficiente tiempo para que no parezca tan irresponsable dejar la presidencia de la Junta de Andalucía y puede argumentarse fácil la aspiración a la secretaría general del partido. Esto es algo bastante previsible, ya que desde hace meses, a esta dama roja le están cosiendo un traje hecho a medida los sastres del PSOE, o lo que es lo mismo, un puesto de secretaria general apoyado por el sector que realmente manda entre los socialistas.

Imagen: EFE

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