La merienda del Bulldog

Te hará temblar, dudar y ralentizar tus decisiones. Buscarás consejo, segundas opiniones y hallarás disparidad. Será de todo menos cómodo. Será como el perenne despertar del Monte del Carmelo a principios de los sesenta, como su proletario madrugón de antes de las seis que, debido a la fina bruma barcelonesa posada sobre sus laderas, cegaba a “las chicas” que encaraban la jornada para sus Señoras, dejándolas sin ver comercios o arboleda. Así será: madrugador, anubarrado, asalariado y soñador. Y no podrá ser de otra forma, pues de otra forma, no podría ser. Y “lo que está claro, está claro” y “quién quiera peces, que se moje el culo”. Así será tu nivel de compromiso o, sencillamente, no será.

Y Chamberlain y Halifax hubiesen querido que Mussolini mediara, pero el imperecedero Bulldog fuma-puros, apoyado en su bastón y en “Bertie”, el Rey, se encargaría de que madrugar entre bruma, luchando por un futuro mejor, dejara de ser algo anónimo de “las chicas” y pasara a ser el compromiso motor de un proyecto histórico. Aquél hombre dio pie a la paradoja de los que construyeron Europa y, ahora, la cincuenta-y-uno-coma-nueve-porciento quieren abandonar. Aquél hombre dejó claro que el compromiso era, exactamente, eso. Libertad no podía sentarse a negociar, dialogar o pactar fraternidad con Tiranía; y no podía ser de otra forma, pues de otra forma, aquella hubiese dejado de ser.

Y os revelaré algo: Winston Churchill no abatió la tiranía de “la raza superior y trabajadora, empobrecida por las ratas usureras que se enriquecían a su costa”, a esa tiranía la venció el costoso compromiso con la libertad, al que el inmortal Primer Ministro diera voz. “De Frente” se convertiría en su sinónimo y “De Perfil” en su antónimo; y el primero sería recompensado frente al segundo ¿Su recompensa? Seguir dando voz.

¿Queréis saber quién se va a quedar próximamente sin voz? ¿Queréis saber quién servirá de merienda para el Bulldog? ¿Queréis saber por qué boca dejarán de hablar las voces de aquellas “chicas” que madrugaban en el Carmelo en los sesenta, con la ilusión de un futuro mejor? Permitidme que os muestre el “Perfil” de su análisis post-debacle: “Está bien defender el referéndum pactado, el diálogo y la fraternidad, pero tenemos que reconocer que muchos ciudadanos en España han percibido que le estábamos hablando a otras formaciones políticas” (Pablo iglesias, 13 de enero de 2018).

Foto: Andrew Roberts

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