Legalizar todas las drogas: ¿sí o no?

El mayor mercado del mundo, por encima de la banca, del petróleo y de las armas, es el mercado de la droga, que mueve unos 300.00 millones de dólares al año. ¿Cómo es posible que la mayor industria del planeta sea una industria ilegal?

Se destina una ingente cantidad de recursos para combatir el tráfico de drogas así como su consumo. Pero, pese a los esfuerzos de países e instituciones de todo el mundo, el consumo no se resiente lo más mínimo y las mafias son cada vez más violentas y poderosas. ¿Lo estamos haciendo bien? Seguro que hay muchas vías para mejorar las estrategias de lucha contra la droga, pero ¿y si la solución fuera la legalización?

El profesor Huerta de Soto explica en este breve vídeo los beneficios que, teóricamente, traería la legalización de las drogas. Interesantes argumentos para los interesados en este debate.

@Vg87_

3 Comments

  • diurte dice:

    Creo que el principal problema no se trata del argumento económico, sino de la preparación o conocimiento que tiene la sociedad acerca de las drogas y sus problemas. La pregunta anterior a si se debe o no legalizar la droga debe ser si esta la sociedad preparada o concienciada para esa legalización. Yo creo que la respuesta a esa pregunta es claramente negativa. Al menos la española.

    Según un estudio del Ministerio de Sanidad los tres principales medios de conocimiento acerca de la droga son, la prensa, internet y los compañeros de trabajo. Además, en esos 3 ámbitos se ve superado el % de información que les gustaría recibir a través de ese medio por el % que reciben. Mientras tanto, el % de información que obtienen por personal sanitario, policía o asistentes sociales es mínimo (e inferior al que desearían). Es por ello por lo que estamos en una sociedad (la española) que realmente no cuenta con la información ni el conocimiento suficiente para valorar realmente los daños que provoca la droga. En Holanda por ejemplo, dónde la marihuana es legal, el número de holandeses que fuma es pequeñísimo, siendo la mayoria gente extranjera, porque si están concienciados sobre los problemas que conlleva su consumo. Por eso creo que la ojo se debe centrar en nuestra sociedad, antes de valorar los beneficios económicos de la legalización

    Un saludo!

    • Victor dice:

      ¡Gracias por la opinión!

      La verdad es que no sé si realmente tener más conocimiento sobre los efectos de las drogas cambiaría mucho el panorama.

      Un ejemplo que siempre pongo es el consumo de alcohol por estudiantes de medicina. Las fiestas universitarias de medicina son tan “etílicas” como cualquier otra, con la diferencia de que los aspirantes a médicos conocen perfectamente los efectos del alcohol en el cuerpo humano y, pese a ello, muchos se cogen unas melopeas bastante serias. ¿Existe en este caso una relación de a mayor información menor consumo? No lo parece.

      Por otra parte, como tú mismo comentas, el número de holandeses que fuma marihuana es pequeño. ¿Ha sido entonces positiva la legalización?

      Reconozco que no tengo una opinión definitiva sobre este tema. Quizás una legalización acompañada de campañas efectivas de información pueda ser una buena opción.

  • Yo no tengo dudas sobre la conveniencia de legalizar las drogas. Esto conllevaría beneficios extraordinarios, y el único impedimento para abordar el tema es la oposición de las estructuras de poder corruptas que se lucran, desde cargos legales, con el negocio ilegal y criminal.
    Beneficios para la salud: ¿Sabéis que las muertes por sobredosis se deben a que no hay manera de saber la pureza de las drogas en el mercado negro, y acostumbrados a una dosis determinada los adictos mueren por sobredosis al ingerir inesperadamente una droga más pura de lo habitual?
    La legalización conllevaría seguridad para la persona que consumiese la sustancia y un control médico asociado a dicho consumo mucho más eficaz.
    La disminución de la delincuencia organizada asociada a este mercado sería brutal, y su persecución mucho más sencilla: a la luz todo es más fácil.
    Los países exportadores – la mayoría subdesarrollados o en vías de desarrollo – tendrían ingresos legales en lugar de mafias organizadas y militarizadas.
    El gasto en seguridad para perseguir la delincuencia disminuiría exponencialmente.
    El conocimiento de las sustancias y sus efectos a corto, medio y largo plazo sería mucho mayor, y la inversión en I+D+i para encontrar drogas cada vez menos perjucidiales y formas más seguras y dosificadas de ingerirlas sería un beneficio ahora impensable.

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