Luces y sombras

Lilian Tintori, mujer de Leopoldo López.

Este 2015 está siendo el año electoral por excelencia. No sólo porque en España hayamos vivido ya dos citas muy importantes, como fueron las municipales/autonómicas y las elecciones en Catalunya, o porque estemos a las puertas de las Generales más importantes de los últimos años, en las que el paradigma parlamentario nacional va a cambiar por completo. Este año se recordará como uno de los periodos más activos en la democracia mundial. Grecia, Portugal, Reino Unido… Muchos han sido los países que han celebrado importantes comicios en los últimos 365 días.

Las últimas jornadas electorales resaltables se han realizado este último domingo, 6 de Diciembre. Venezuela ha elegido a sus nuevos componentes de la Asamblea Nacional (poder legislativo) y Francia ha realizado comicios regionales.

Los resultados en Venezuela dan un giro total al parlamentarismo del país, asestándole un duro golpe al chavismo y dando la victoria con una diferencia aplastante a la Mesa de Unidad Democrática o MUD, la coalición de opositores al régimen. La larga crisis económica que ha estado sufriendo la nación venezolana, llevada al extremo de tener que hacer cola en los supermercados para comprar bienes de primera necesidad, debido a la escasez, sumada a los grandes escándalos protagonizados por el gobierno, como la encarcelación de líderes opositores como Leopoldo López o Antonio Ledezma o la vinculación de su presidente de la AN con redes de narcotráfico, han acabado de convencer a la población para votar en masa por un cambio.

Y eso que no se lo han puesto fácil. La campaña del miedo orquestada por Maduro, llegó hasta el punto de insinuar por televisión de que, si no ganaban, podría darse la situación de sacar al ejército a la calle. La campaña electoral tuvo un clima de violencia tal, que, fruto de esa crispación, se llegó a asesinar de un disparo a Luis Manuel Díaz, miembro de la MUD. Para intentar contrarrestar el empuje de la oposición, el partido afín al régimen chavista, MIN – Unidad, elaboró unas papeletas muy semejantes a las de la MUD, para llevar a los ciudadanos a la confusión y poder restarles votos.

Pese a todo esto, y al intento de ganar in extremis por parte de Nicolás Maduro, manteniendo los colegios electorales abiertos más tiempo de lo estipulado por ley y movilizando a la gente en las calles para votar, Venezuela ha vivido una jornada de fiesta, en la que se respiraban aires de cambio y libertad.

Si bien nos llegaban buenas noticias del otro lado del charco, desde nuestros propios vecinos, los franceses, la situación era mucho menos halagüeña. El Frente Nacional dirigido por Marine Le Pen confirmaba lo que venían pronosticando las encuestas y ha sido el partido más votado en la primera vuelta de las elecciones regionales, con aproximadamente un 30% de los votos, ganando en seis de las trece regiones metropolitanas.

Estos comicios, marcados fuertemente por los atentados del 13N en París, revelan de manera clara la deriva ideológica del país galo, fruto de la crisis económica y de los problemas que la gente asocia a la inmigración en el territorio francés. El Frente Nacional ha aumentado su porcentaje de apoyo cada vez que se han abierto las urnas desde que en 2011 Marine sustituyera a su padre como cabeza del partido, con un discurso profundamente euroescéptico, ultranacionalista y antiinmigración.

La gran derrotada de esta cita ha sido la izquierda, con la debacle de los socialistas de Hollande, que pierde prácticamente la totalidad de las regiones que hasta el domingo controlaba. Alarmados por el auge de la extrema derecha, han propuesto a los Republicanos (de centro – derecha) una gran coalición para frenar el avance de Le Pen, algo a la que Sarkozy no está dispuesto.

El populismo, que parece que va tocando a su fin en Latinoamérica con las derrotas del chavismo venezolano y el kirchnerismo argentino, aflora en Europa por ambos costados y partidos extremistas como el Frente Nacional o Syriza (que, por cierto, se parecen más de lo que nos creemos), los extremismos que surgen en Europa del este, Austria, Portugal… aumentan en apoyos. Esto es, sin duda, algo que nos debe preocupar a todos los demócratas y europeístas.

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