México…. ¿Lindo?

La semana pasada nuestra compañera Sofía Rondán nos plasmaba, en un artículo realmente interesante, una visión sobre el potencial actual de México, basada en una charla impartida por Roberta Lajous, su embajadora en España.

Llevaba razón. Como dirían en el país centroamericano, recién llego de pasar un mes allá por trabajo, y he podido vivirlo en persona. El Distrito Federal bulle, cosa bastante normal en una metrópoli de más de 25 millones de habitantes. Pero el movimiento no se lo da únicamente su población. Se nota en el ambiente que hay negocio. Cantidades enormes de extranjeros trabajan aquí. Construcción, banca, industria… el mercado está en auge.

Pero no es oro todo lo que reluce. Si bien el país me ha encantado (parajes increíbles, comida deliciosa, su gente abierta y amable…) y seguro que volveré, una de las cosas que más me ha llamado la atención al residir allí, aunque haya sido durante un periodo corto de tiempo, ha sido la pobreza y miseria que se ve en sus calles. Según los informes, a cierre de 2014 el país contaba con un 46% de personas bajo el umbral de la pobreza y un 9’5% en pobreza extrema. Si bien cuenta con una de las tasas de paro más bajas de la OCDE (un poco más de un 4%, por el 25% de España, por ejemplo), hablando con la gente local te indican que muchos de esos trabajos son muy precarios, y la mayoría apenas se prolongan unos meses.

photo_2016-02-10_17-06-11

Apenas hay un semáforo en la capital que no cuente con una o dos personas pidiendo una limosna u ofreciendo algún pequeño artículo a cambio de unos pocos pesos. Tabaco, prensa, bolsas de patatas fritas… Los atascos, que, en comparación, dejan los del nudo norte de Madrid en un juego de niños, se llenan de hombres, mujeres y niños a la búsqueda de unos ingresos que les ayuden en su día a día. Hasta en las colonias más “chic”, como pueden ser Reforma o Polanco, entre otras, te encuentras por las noches las calles bastante frecuentadas por personas que siguen en su lucha por subsistir.

Y eso sólo en el DF. Si viajas a los estados la situación se recrudece. Tuve la suerte de poder viajar a Chiapas, una de las regiones más bellas de las que haya podido visitar, pero, a la vez, la región con mayores índices de pobreza y pobreza extrema, según datos oficiales de 2014. Allí las personas en busca de su suerte y la solidaridad de los turistas llegaban a llenar calles enteras.

Pero, sin duda alguna, lo más duro de ver son los niños. Con una tasa de natalidad de 19 niños por cada mil habitantes y más de dos hijos por mujer, la infancia es la víctima más débil de estos índices de pobreza. Si la empatía siempre hace que sea doloroso ver a alguien pidiendo limosna, la sensación cuando son niños de no más de 5 años es horrible. Os pongo en situación (sólo una de muchas):

Llegamos a San Juan Chamula, un pequeño pueblito de la región de Chiapas y una de las comunidades Tzotzil más visitadas por su originalidad aún preservada. Nunca me he sentido tan guiri, sumándole que la mitad de la excursión llegábamos quemados por el inesperado sol de enero. Al llegar a la plaza del pueblo y dirigiéndonos a visitar una iglesia verdaderamente hermosa, una veintena de niños nos rodearon, ofreciéndonos pulseras y muñequitos de trapo, a cambio de unos pesos. No nos detuvimos, yendo directos a visitar el templo, pero a la salida nos estaban esperando.

Aún recuerdo la cara de la pequeña, de unos 6 años, que se me acercó tanto a la llegada como a la salida, ofreciéndome unas pulseras de cuerda, intentando ganarse el “negocio” haciéndome ofertas de rebaja. “Me lo prometiste” fueron sus palabras exactas. Se te partía el alma. Imposible no comprar algo a estos niños. De allí, nos fuimos todos con pulseras, muñequitos de trapo y una pesadumbre por la situación vivida que tardaremos en olvidar.

Es totalmente cierto que México está creciendo. El clima actual es el caldo de cultivo perfecto para que empresas tanto nacionales como internacionales se implanten y crezcan. Esta situación va a llevar al país a mejorar tanto económica como socialmente, eso seguro, pero debe ser bien manejada para que la pobreza, uno de los principales problemas de la república, sea atacada directamente y esta ola de prosperidad se canalice y llegue hasta los más necesitados, que son un porcentaje demasiado elevado en una región con el potencial que tiene ésta.

Foto: Mr. Theklan

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.