Mi experiencia sobre la #‎MarchaDignidad22M‬

Tengo que reconocer que no supe de las dignísimas marchas hasta un día antes de las mismas. Debe ser que no me preocupo por mejorar mi país y, egoístamente, después de trabajar toda la semana también tenía que estudiar un poco el sábado. Yo, prejuicioso y simplista que soy, me dije “bueno, banderitas republicanas y a liarla. Esta vez los manifestantes nos sacan de la crisis”.

El sábado pasó como casi todos los sábados: puse un par de lavadoras, estudié, vi Los Soprano… pero claro, al final, aunque quieras tener un día tranquilo, siempre surgen planes. Así que decidí ir a cenar a casa de unos amigos.

Mi calle es pequeña y tranquila, pero al salir -eran como las 20.30- ya noté cierto movimiento. Había gente caminando en grupos, muchos con mochilas, algunos con camisetas-protesta… Me dio la sensación de que paseaban, así que supuse que la manifestación habría terminado y estaban aprovechando que habían venido a Madrid para tomar algo y pasarlo bien.

Accedo a la Castellana. Una fila de policías antidisturbios bloquea esa parte de la calle pero me dejan pasar. Como está cortado y no hay tráfico -civil- camino por el asfalto, like a boss. A lo lejos y en la oscuridad podía ver y oír a cientos o miles de personas gritando cosas -cosas dignas-. También se veían los puntitos azules de los furgones policiales desplazándose de un sitio a otro. Había movida.

-¿¡Pero que coj…!? -farfullé. Dejé de mirar al horizonte. Había pisado algo que a punto estuvo de hacerme caer. Miré al suelo y vi un maldito canto rodado del tamaño de una pelota de tenis. Al levantar la mirada me percaté de que la calle entera estaba llena piedras, cristales rotos, y mobiliario urbano vario totalmente destrozado. Anduve unos cien metros mirando al suelo e intentando no pisar las cosas que encontraba a mi paso. En un momento dado me encontré unas cuantas vallas de plástico amontonadas en mitad de la calle -supongo que habrían servido de barricada-. A la hora de pasar por encima pude ver una pegatina de CCOO en una de las vallas.

-Dejando su sello -pensé irónicamente.

Ya estaba en Colón y, puesto que la batalla entre dignos y policías me hacía imposible atravesar la plaza, decidí subir por Génova para coger el metro en una estación cercana. Planazo el mío. En esa calle está la sede del PP y la policía creyó conveniente montar un perímetro de seguridad bestial que me hizo tener que rodear dos manzanas para poder llegar al metro. Policías, furgones y vallas de seguridad por todas partes.

De camino a la estación, por calles ya menos concurridas, me encontré con un grupillo de manifestantes. Todos tendrían entre 18 y 25 años y llevaban en sus mochilas pegatinas de otro sindicato de trabajadores. Entonces uno de ellos dijo para sí mismo:

-Joder… no me quedan porros.

Algo que hizo gritar a todo el grupo:

-¡No temos porros! ¡No tenemos porros! -exclamaban entre risas.

La parodia nacional. Llegué por fin al metro.

Hoy me he levantado a las 9.30 más o menos. He visto el periódico y leído el siguiente titular: Al menos 101 heridos, 67 de ellos policías y 29 detenidos en disturbios tras la ‘marcha de la dignidad’

Dignidad. Se veía venir.

Muchos me dirán que no puedo generalizar, que solo unos pocos son los que revientan las manifestaciones. Pero es que resulta que estas cosas acaban generalmente así. Y acaban así porque mucha gente en el fondo apoya, o al menos justifica, esta “violencia contra el Estado”.

Es muy fácil ser revolucionario de salón: culpar de todos los males al “poder”, ocultarse con una capucha, gritar consignas asesinas, decir que todo el que no piense como uno es un facha, tirar piedras a la Policía, destrozar la terraza de algún hostelero opresor, grabarlo en el iPhone, subirlo a youtube y poner tags. Eso lo hace un niño de primaria.

Yo también sé que estamos gobernados por una casta. Pero, ¿qué hacemos tirando piedras? ¿Cambiar el gobierno por otra casta, por esa casta que te expulsaría -dignamente- si en la manifestación llevases la bandera de tu país?.

Solo hay una forma de tener una sociedad mejor. Siendo mejores ciudadanos. Eso sí, ser mejor ciudadano cuesta mucho más que salir a manifestarse un sábado; ser mejor ciudadano significa respetar al que piensa diferente, esforzarse por ver los puntos en común, pagar los impuestos, crear empresas y dar empleo, ser justos con los demás, no malversar una prestación por desempleo o una beca de estudio, no odiar al que es más rico, ni tampoco al que es más pobre. Y para todo esto no hace falta una nueva ley, ni un gobierno perfecto, ni un cambio de régimen; solo necesitamos nuestro esfuerzo y compromiso personal.

Seamos mejores ciudadanos. Lo demás vendrá solo.

@Vg87_

6 Comments

  • Edelmiro Roca dice:

    Bien dicho. Hay que follar más y tirar menos piedras.

    Si esta gente hubiese estado donde tenía que estar, es decir o follando o invitando a copas a alguna zagala para follársela o en un puticlub los que fueran más feos que la media, nada de esto habría pasado.

    Y es que la gente folla muy poco. Y cuanto menos folla, más mala hostia se les pone, claro, es evidente y normal.

    ¿Qué pasaba en Euskadi? Ahí llegaron hasta a poner bombas y pegar tiros en la nuca. Todo por no follar, porque ya se sabe que en Euskadi _*NO*_ se folla. Es terrible. Terrible.

    El mundo cambiará cuando la gente se dé cuenta de que follar es lo único que merece la pena. Lo único real que te vas a llevar a la tumba no va a ser ni tu dinero ni tu trabajo ni si te han dado el Premio Nobel o la medalla soviética al mérito laboral, sino las tías que te has follado.

    Grandes hombres como Nacho Vidal o Julio Iglesias, los auténticos hombres españoles dignos de admiración, se dieron cuenta de ello y dedicaron sus vidas a realizarse a través de la única forma natural y efectiva que tiene una persona humana de realizarse: follando.

    Otros hombres no follaban y sólo hicieron el mal y provocaron las desgracias de nuestro país: Felipe V, Franco, Carrillo, Felipe González y ahora Rajoy-Brey. Y es que cuando uno no folla, se nota. Fíjense en cómo nuestro Campechano cambió para siempre el curso de la Historia de nuestra gran nación aceptando la democracia y abriendo las puertas al fin de la censura Franquista, facilitando que los jóvenes puediesen, por fin, dejar de ir tanto a misa y empezasen a ir más a donde los jóvenes deben ir: a la discoteca a buscar tías para follar.

    Si Don JuanCarlos hubiese sido un amargado, como Franco, aún estaríamos todos contando cuentas del rosario con las pelotas como dos tambores de guerra y el prepucio apegado de no gastar el nabo. Por suerte, ese visionario nos llevó a la España actual, rebosante de nenas de 20 años que te hacen de todo la primera tarde que quedas con ellas. Él vio que follar era bueno y sano y pensó: “lo que es bueno para mí, es bueno para mis súbditos”. Eso es un Rey como Dios manda.

    Por eso no me gustan los republicanos.

    Fin de la cita.

  • entelequia dice:

    Eso, seamos buenos ciudadanos mientras el poder, los banqueros y los políticos nos roban a manos llenas.
    No se os ocurra protestar, que le estropeáis la tarde a los pijos.

    • Victor dice:

      No, ese no es el mensaje. El mensaje es que todo lo que tenemos emana de la sociedad en su conjunto. Banqueros, políticos… y médicos o camareros. Todos son nuestro reflejo.

      Claro que hay que protestar contra la injusticia, pero la protesta contra la injusticia no es apedrear policías, no es imponer ideales. Es muy sencillo no votar nunca más a PP, PSOE, IU o cualquier partido que se haya comportado como una casta. Es muy fácil borrarse de un sindicato corrupto como UGT, CCOO, o cualquier otro que haya trincado.

      Eso es protesta, eso es reacción. Pero el clientelismo político español hace que las protestas contra la injusticia no sean más que luchas abiertas contra el “contrario”.

      Para la llegada del verdadero cambio social es necesario compartir unos valores mínimos y respetar los de los demás. Que nos inunde un espíritu de concordia y unión. Por eso, aquél que se manifieste supuestamente por la justicia mientras a la vez está rechazando a una parte importante del pueblo por sus ideas, posición, pensamiento o religión en realidad lo único que hace es manifestarse por mantener su estatus.

  • Jana dice:

    Frente a los comentarios de Edelmiro Roca o Entelequia, la altura moral e intelectual de Víctor sobresale, deslumbra y se hace evidente. Sobran las palabras, lo escrito… ,¡habla!.

  • Jerónimo dice:

    Sinceramente, me parece la opinión de alguien, que como bien dices, pasaba por ahí sin saber lo que había pasado.

    Yo estuve en esa manifestación, y expulsamos a tres chavales que estaban con la cara tapada. La gente se les echó encima. El 90% de la gente rechaza la violencia.

    No podéis. No debéis culpar a toda una manifestación, que desarrolla un acto pácífico ( dicho por la propia Cifuentes) de los actos de unos cuantos malnacidos que no ponen en valor la vida y la integridad de las personas. Esos animales no son dignos de llamarse “personas”.

    Las personas nos manifestamos pacíficamente y tratamos de que se nos escuche a base de consignas, pancartas y otros medios que no atentan contra la vida o integridad de las gentes. Y esos, éramos muchos miles de personas el sábado.

    Una vez más, nos desvian el foco de atención hacia algo completamente deleznable, y puntual, para no centrarse en la cuestión importante: “la gente está dejando de vivir dignamente”. Y esto está pasando en la España del siglo XXI.

    Miles de dependientes, ancianos, pobres y clase baja están en el más absoluto de los olvidos. Mientras, la clase dirigente, hace alarde de ostentación. Tienen sueldos, y resueldos, de una magnitud que la gran mayoría de nosotros no podemos sino soñar.

    Y lo peor no es eso. Lo peor es que cuando la gente les dice, pacíficamente, que no estamos de acuerdo con la situación, el sistema o como se le quiera catalogar, la respuesta es siempre la misma. Oídos sordos. No nos hacen ni caso.

    Este “no hacernos ni caso” está generando una frustración tal, que la gente se plantea, seriamente, si los cauces por los que debería discurrir el intercambio de opiniones e ideas sobre como hacer las cosas, funciona o no.

    Esto de hacer las cosas porque cada 4 años la gente me vota (y da “permiso”) para hacer de mi capa un sayo, tiene que acabar “pero ya”. Hoy, hay mil maneras de estar en contacto con el pueblo y saber de sus necesidades y prioridades. Ya está bien de favorecer a los de siempre y de ser un grupúsculo de privilegiados que nos chupan hasta la última gota de nuestra sangre.

    Esto es lo que se reclamaba el sábado. Un poco de “dignidad” para el pueblo. Que no seamos marionetas de circo haciendo una función para los poderosos. Que la riqueza que generamos (mira las cuentas de resultados de las empresas IBEX) se reparta un poco. Tampoco necesitamos un cochazo en la puerta. Sólo poder llegar tranquilos a fin de mes para tener algo que ofrecer a nuestros hijos. Sólo eso.

    ¿Es tanto pedir en la España del siglo XXI?

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