Mujeres en física

Lise Meitner con estudiantes (Abril de 1959)
  • Por fidelidad a sus principios y al escepticismo, fue ejecutada cruelmente por un grupo de fanáticos religiosos.
  • Sólo hay cuatro personas que hayan conseguido dos Premios Nobel, y ella es la única mujer entre los cuatro.
  • Actriz de Hollywood que participó en el desarrollo de una técnica (espectro ensanchado) que dio lugar, posteriormente, a la tecnología Wi-Fi y Bluetooth.

Agárrense fuerte, pues empieza un viaje temporal para conocer una historia de éxitos e injusticias. Una historia sobre mujeres. Mujeres que un día hicieron contribuciones esenciales a la madre de las ciencias, la física. Mujeres que rompieron barreras impuestas por la sociedad. Mujeres, que han dejado un legado histórico y que, por desgracia, es hoy aún desconocido para muchos.

Para empezar, nos remontamos a la época del Imperio Romano donde, en la ciudad de Alejandría, nació Hipatia (Ὑπατία). Maestra por vocación y amante del saber, se dedicó a la enseñanza, centrándola en los textos de Sócrates y Platón. De mente insaciable, estudió a lo largo de toda su vida sobre todos los campos desarrollados en el momento. Por fidelidad a sus principios y al escepticismo, fue ejecutada cruelmente por un grupo de fanáticos religiosos, algo no poco usual en aquel momento, ya que la fe cristiana gozaba de de poder suficiente para ello. Además fue ella, una mujer, la que plantó cara y se expresó en contra de la barbarie establecida por el fanatismo cristiano en aquella época. Por otra parte, aunque se ha hablado bastante de la relación entre la biblioteca de Alejandría y la filósofa, no hay ningún registro que los vincule, ya que ésta impartía las clases en su propia casa; y sobre la destrucción de la biblioteca y su presencia en ella, en ese momento, tampoco los hay. Como último dato, mentar la posición asexual que mantuvo Hipatia a lo largo de toda su vida.

Tenemos que volar hasta el siglo XVIII para encontrarnos con nuestra siguiente heroína, Caroline Herschel. Realizó todo su trabajo en el campo de la astronomía, en concreto, en la búsqueda de objetos celestes. Siempre estuvo a la sombra de su hermano, William Herschel, y no fue reconocida su labor hasta después de su muerte. Esto ocurrió a pesar de que ella realizaba sus propias observaciones y luego eran ambos los que cotejaban y corroboraban datos. Es considerada la primera astrónoma profesional, y también fue la primer miembro honorario femenino de la Royal Astronomical Society. A esto hay que añadirle el descubrimiento, por cuenta propia, de ocho cometas y tres nebulosas. Asimismo, elaboró diversos catálogos de objetos.

Dando un salto hasta el siglo XIX, llegamos a Lise Meitner, la primera persona en explicar (en un artículo publicado en Nature) el fenómeno de fisión nuclear. Grosso modo, es un fenómeno que ocurre en el núcleo de un átomo, normalmente pesado, cuando se divide en dos o más núcleos de menor tamaño y algún subproducto, como neutrones libres o fotones. Esto, junto con la obtención del punto de fisión, permitió que Otto Hahn recrease la primera fisión nuclear y le allanó el camino a la obtención del Premio Nobel de Química, donde no se reconoció el trabajo de Meitner. Incluso la revista Physics today, se hizo eco de la injusticia en un estudio publicado en 1997, en el cuál, concluyó que la omisión de Meitner como coautora del trabajo fue «un raro ejemplo en el que opiniones personales negativas, aparentemente, llevaron a la exclusión de un científico que merecía el premio».

Fue la primera mujer en impartir clase en la Universidad de París.

De Meitner pasamos a Marie Curie, probablemente la científica más famosa de la historia. Descubridora de la radiactividad natural (proceso por el cuál un núcleo inestable emite partículas o radiación hasta llegar a uno estable) y dos elementos: el radio y el polonio (éste último en honor a su país de origen). Fue la primera mujer en impartir clase en la Universidad de París (actual La Sorbonne), la única asistente a varios de los Congresos Solvay, y en obtener un Premio Nobel. Además, Marie Curie fue la primera persona en ser galardonada en dos ocasiones y en dos disciplinas distintas de los Premios Nobel (Física y Química).

A día de hoy sólo hay cuatro personas que lo hayan conseguido, y ella es la única mujer entre los cuatro. Remarcar por último que, debido al desconocimiento de los efectos de la radiactividad en el cuerpo, tuvo una muerte entre terribles dolores por la exposición a su propio descubrimiento. Habrá quién piense que Pierre Curie, su marido y compañero de trabajo, tuvo suerte al ser atropellado por un carruaje treinta años antes.

Uno de los teoremas más bellos en física teórica.

Y de la más famosa pasamos a una de las que probablemente sea de las menos conocidas por el público en general, y tampoco reconocida por las instituciones (no le concedieron, de forma injusta, la cátedra en la universidad en la que impartía clases). Ella es Emmy Noether. Bien es cierto que era matemática pero trabajó en física teórica, donde desarrolló uno de los teoremas más bellos en física. En él afirma que “a cada simetría de un sistema físico, le corresponde una cantidad conservada“. Un teorema que nos muestra y nos ayuda a entender lo simple y maravillosa que es la naturaleza. Al igual que Hipatia, la matemática mantuvo alejado cualquier atisbo de contacto físico con cualquier humano. No pasaré por alto, la valentía de Emmy rompiendo estereotipos. Era completamente descuidada con su aspecto, algo casi inaceptable en ese momento entre las mujeres y, como costumbre, usaba su propia blusa, en lugar de una servilleta, para limpiarse al comer.

…el lector ya estará cansado y apenas prestará atención. Entonces podría engañarle y decirle que fue una actriz de Hollywood la que participó en el desarrollo de una técnica que dio lugar posteriormente a la tecnología Wi-Fi y Bluetooth.

En nuestro largo viaje temporal, aterrizamos en último lugar en el convulso siglo XX. Desde China, Chien-Shiung Wu viajó a Estados Unidos huyendo de la tradición autóctona para empezar una vida dedicada a la investigación. Allí participó en el equipo del Proyecto Manhattan, y colaboró en un estudio acerca de las desintegraciones en interacción débil (la interacción o fuerza débil es una de las cuatro fuerzas fundamentales del modelo estándar de partículas). Una de las características de las interacciones es la conservación de cantidades intrínsecas (como la carga, o la energía), pero ella comprobó empíricamente que una de ellas, la paridad, no se conservaba en este tipo de interacciones. Mujer independiente donde las haya, supo asumir el comportamiento de la naturaleza en esencia. Particularizo lo anterior, porque sus experimentos comenzaron cuando le pidieron ayuda para refutar la teoría que ya avisaba de que la no conservación de la paridad.

A estas alturas, el lector ya estará cansado y apenas prestará atención. Entonces podría engañarle y decirle que fue una actriz de Hollywood la que participó en el desarrollo de una técnica (espectro ensanchado) que dio lugar posteriormente a la tecnología Wi-Fi y Bluetooth. Tranquilo amigo, no te estoy engañando, te estoy hablando de Hedwig Eva Maria Kiesler, más conocida como Hedy Lamarr. También conocida por protagonizar el primer desnudo del cine y simular un orgasmo en la gran pantalla, tuvo el coraje de huir a Estados Unidos de un marido celoso y vendido al régimen nazi.

Al final del trayecto y, después de ver los éxitos que lograron y fronteras que rompieron las mujeres, acabamos nuestro viaje con Susan Jocelyn Bell Burnell, astrofísica que descubrió la primera radioseñal de un púlsar junto a su tutor de tesis, Antony Hewish. Ella es un claro ejemplo de lo que una mujer puede aportar a la ciencia en una sociedad que, poco a poco, se va abriendo hacia un modelo de igualdad de género y un motivo por el cuál este proceso debe acelerarse.

Apéndice.

Quiero hacer mención a tres astrofísicas. En primer lugar a Henrietta Swan Leavitt, que descubrió y catalogó estrellas variables en las Nube de Magallanes, lo que le permitió descubrir que las Cefeidas de mayor luminosidad intrínseca tenían largos periodos, mostrando una relación entre ambos. Fue otro ejemplo de un Nobel merecido y no concedido.

En segundo lugar, Vera Rubin, pionera en la medición de la rotación de las estrellas dentro de una galaxia. Sus mediciones ponían de manifiesto que las curvas de rotación galácticas se mantenían planas, contradiciendo el modelo teórico, y siendo la evidencia más directa y robusta de la materia oscura. La academia Sueca, en este caso, tiene aún la posibilidad de dar un Nobel merecido a la astrofísica, ya que aún sigue viva (88 años).

Y en último lugar, Cecilia Helena Payne-Gaposchkin, fue quien propuso que las estrellas estaban compuestas principalmente de Hidrógeno. Este trabajo fue considerado en su momento como “la más brillante tesis doctoral escrita nunca en astronomía“. Fue la primera mujer en alcanzar el puesto de profesora asociada en Harvard, y más tarde fue la primera en dirigir allí un departamento.

Fotografía: Wikimedia

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