No es portugués todo lo que reluce

Portugal es trending topic en las portadas de la mayoría de diarios españoles, y no sólo por haber ganado una Eurovisión en la que nosotros hicimos uno de los mayores ridículos de la historia de las participaciones de España en el festival (y mira que era complicado superarse). Portugal también está en boga debido a que Bruselas ha sacado al país del procedimiento de déficit excesivo, ya que el gobierno presidido por António Costa consiguió in extremis bajar el déficit de más del 4% que tenían en 2015, a poco más del 2% en 2016, siendo el 3% el límite fijado por la burocracia europea.

Partiendo de esta supuesta buena noticia, los representantes de la izquierda de nuestro país, así como los medios de comunicación afines, no han tardado en elevar a la coalición de partidos de izquierda (que desalojó del poder con su pacto a la lista más votada, la del centro derecha) de Portugal al altar de ejemplo de cómo unas políticas supuestamente contrarias a la “asfixiante austeridad impuesta por Merkel”, pueden funcionar. Pero, ¿son tan diferentes las políticas en Portugal que en el resto de la Unión Europea? ¿Le está plantando cara verdaderamente António Costa a la troika? ¿Es mejor la economía portuguesa que la de sus socios europeos?

Pese a venderse a la gente de a pie como un gobierno que apuesta por el gasto y no sucumbe a las restricciones impuestas por sus acreedores, Portugal volvió a reducir el gasto público en 2016, un 4% esta vez (3.000 millones de euros), eso sí, menos de lo que Bruselas les exigía. A pesar del pequeño recorte, el gobierno luso no ha querido ni disminuir la tremenda burocracia que impera en sus instituciones, ni el gasto en funcionarios, ni modificar su sistema de pensiones, que se dirige a la misma insostenibilidad que el español.

Además, para poder cumplir con las demandas europeas sobre déficit, el gobierno de la coalición de socialdemócratas, socialistas y comunistas, no sólo no ha revertido la tremenda subida de impuesto que realizó su predecesor, el conservador Passos Coelho, sino que ha continuado subiéndolos, especialmente aquellos indirectos que afectan a productos como la electricidad o los combustibles (Portugal tiene de los costes de luz y gasolina más altos de toda Europa, en parte debido a los cuantiosos impuestos sobre ellas).

Otro de los datos que se han dado estos días en prensa es el de la tasa de desempleo, que en Portugal, por primera vez desde antes de la crisis, ha bajado del 10%. Si lo comparamos en bruto con el paro de España, que ronda el 20%, nos podrá parecer que están mucho mejor, pero atendiendo al histórico (ver gráfico abajo), Portugal tiene un paro estructural, debido a su modelo productivo y población, bastante menor al español, y durante la última década ambas tasas de desempleo han seguido evoluciones parejas. La diferencia entre ambas era prácticamente la misma que ahora en el punto álgido de la crisis.

Elaboración propia con datos de Eurostat

Para terminar con el análisis, podemos ver como la deuda de Portugal se sitúa en máximos históricos superando el 130% del PIB, la sexta más alta a nivel mundial, y su prima de riesgo ha pasado de unos 175 cuando el gobierno de izquierdas llegó al poder, a más de 300. Esto último puede parecer sólo un número, pero nos indica que cada día que pasa a Portugal le cuesta más financiarse y los intereses que tienen que pagar son más altos. Mientras el conjunto de Europa crece al 2%, siendo España una de las economías más fuertes, creciendo al 3%, Portugal se encuentra estancado, creciendo actualmente al 1% pero acabando de salir de varios trimestres de decrecimiento.

Podemos concluir que Portugal está basando su supuesta mejora en la inyección de liquidez por parte del BCE, basándose en endeudarse y exprimir a sus contribuyentes. Es decir, el gobierno luso está hipotecando el futuro, sin acometer las reformas que siguen siendo necesarias, todo por poder vender una ficticia y efímera mejora a la Unión Europea y, sobre todo, a sus votantes. Si España necesita ejemplos internacionales para mejorar, Portugal no debe de ser uno de ellos.

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