No hay más ojos para Trueba

Admito que cuando Trueba sentenció aquella bobada de “Ni cinco minutos de mi vida me he sentido español”, me sentí herido y molesto. No dije nada, pero en mi subconsciente pensé “bah, total, tampoco me han gustado una mierda sus películas”.

Con el tiempo y antes de que estallase la última polémica, un amigo pronunció una frase similar y me acordé de nuevo del director. Ya no sentí esa molestia, al fin y al cabo, semejante desdén les hace españoles desde el tuétano, esa endofobia solo puede arraigarse tanto en quien se sabe español y llora de rabia por dentro por no saber hacer otra España… españoles de pro. Y aunque no lo sientan, bendita libertad.

Ahora, con el estreno de su última película y ante el total descalabro de esta, Trueba se lamenta aún refunfuñando “Quien ataca al cine español ataca a su país”. En fin, justificar una patochada con otra solo ha embarrado más el ya de por sí manchado terreno. Tan ridículo me parece quien hace caso al torero que pide no ir a ver la película, como el que le hace caso a Évole, nueva estrella de la justicia proletaria, cuando pide que se vaya masivamente en pro de no sé qué razón o deidad.

Mi decisión era previa. No pensaba ver la continuación de un bodrio cargado de tópicos con aspiraciones a película de culto. Y sinceramente, creo que esta era precisamente la decisión de muchos, por más que al Señor Trueba le duela y prefiera lamerse las heridas pensando en boicots. Lleva el boicot de Cocacola 70 años en marcha y ahí vemos el resultado, lleva el boicot a Mercadona del justiciero proletario, dos días, en los que Mercadona ni se ha despeinado y ahora llega Trueba a lamentarse de boicots.

La clave está en otra frase del autor que pasó algo más desapercibida y que lo resume a la perfección. “Si no te gustan las películas de la Guerra Civil, no vayas a verlas”. Pues aquí está la clave querido Fernando, que a los que no nos gustan, no vamos, y que cada vez somos más. Que la gallina de los huevos de oro se ha acabado y toca ahora exprimirse más que sacando el tema recurrente, los actores estrella y las gracietas facilonas. En esta misma entrevista en El Español decías Fernando “No me gusta hablar de dinero, nunca. Me parece hipercutre […] Para que te hagas una idea, voy al cine todas las semanas y no sé cuanto cuesta la entrada.”, pues ya va siendo hora de hablar de dinero, que mucho cuesta. El artista y la modelo, 721.646,37 euros, El baile de la victoria 848.383 euros, El embrujo de Shanghai, 810.820.37 euros. Estas son las cifras de las subvenciones facilitadas por el Ministerio de Cultura a estas tres películas de Fernando Trueba. Igual es el momento y en vista al último descalabro, de replantearse por un lado si era la temática lo que atraía y por otro, si no pensar en los números antes de crear una obra es libertad artística o pura caradura.

Como alguna obra he creado, me voy a permitir uno de los mejores consejos que yo mismo recibí. Antes de pasar del papel a la acción, asegúrate de que tú mismo podrías terminar pagando la pieza, porque quizás te toque ser tu propio cliente.

Dicho esto, la mejor de las mierdas Sr. Trueba, que quien quiera ir a ver la película vaya y que quien no quiera no vaya. Pero siempre, por decisión propia, señores.
Aquí uno, que no irá.

Imagen: Lainformacion.com

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