No hay talento Low-Cost

Puedes intentarlo, pero es muy difícil no sucumbir ante la vistosidad de un cartel rosa-chillón pegado en el derrière de un autobús metropolitano, azul-depresión. Ya sólo el llamativo color hace que desvíes la vista de las sedentarias hojas de la acera, aumentando de forma exponencial el riesgo de sufrir un resbalón indigno – parece que Carmena nos quiere ágiles y despiertos. En mi caso, como Madrid ya me ha acogido y me he convertido en – más o menos – una insider, el equilibrismo por Diego de León, con tacones y sin red, lo he incorporado a mi estilo de vida de otoño-invierno. Pero bueno, volviendo al culo del depresivo autobús… si al cartel rosa-burdel, le incluimos la frase: “Uñas Premium, Low-Cost”, lo que viene conociéndose como marketing, te convierte en su víctima. No obstante, como la cuesta de enero es pronunciada – y aunque toda tu vida sea un Low-Cost en sí mismo –, en lugar de anotar el teléfono del salón de manicura, le das vueltas a la frase – simplemente porque puedes.

¿Cómo puede ser algo ‘Premium’, ‘Low-Cost’? Quienes se han hecho esta misma pregunta son los que conforman el sector de Podemos que quiere debatir, en su Vistalegre II, la limitación de los sueldos. Al parecer, ello se debería a que tienen ciertas dificultades para encontrar a expertos o profesionales reputados (gente Premium), que estén dispuestos a trabajar por la causa podemita a cambio de un salario con limitaciones (Low-Cost). Cuando la formación del señor HabloConTroncos-Iglesias se inició en la comunidad política española, lo hizo prometiendo que ninguno de los representantes públicos del partido cobraría más de tres veces el salario mínimo interprofesional – como si los contratiempos nacionales y regionales se engendraran en la cantidad salarial que perciben sus políticos.

En mayo de 2014, Podemos daba la campanada en las elecciones europeas. Contra pronóstico y con sólo tres meses de vida, el partido lograba 1,2 millones de votos y cinco escaños en Estrasburgo”. Por aquel entonces, supongo que negarse a aplicar la medida de la limitación de los sueldos a los cargos que fueran a ocupar su escaño en Europa, quizá estaba feo por la tremenda inmediatez de viraje de timón que aquello supondría – teniendo en cuenta que todavía había unas generales que pelear. Pero como ahora ya ha llovido y nadie se acuerda de Europa, más que para hacer de ella la causante de todos nuestros males en plan Pujol “España ens roba”, ¿qué problema habría en recuperar los salarios a los que en su día renunciaron, con la excusa de que ‘se necesitan expertos’ ?

En Podemos, esa formación política en la que se toman medidas ad hoc con tal de complacer las necesidades de su líder – “Fue una medida pensada sólo para Pablo, porque sólo contemplábamos lograr un escaño en las elecciones europeas. Ahora es un problema”- ha ocurrido lo que se conoce como el fenómeno TEPELACA (te explota el populismo en la cara). Lo que se presentaba en 2014 como una medida con voluntad de dar lecciones de moral al resto de formaciones políticas, hoy se quiere revisar con excusas de adolescente fumador. Ni siquiera en Podemos se quieren “Uñas Premium, Low-Cost”, y es que si no se mima al talento, éste no se acerca – no hablemos ya de retenerlo.

Foto: Takashi Murakami — “Arhat” — Blum and Poe

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