Orgulloso los 365 días del año

Soy hijo de paracaidista, de legionario, de regular. He sido hijo en Toledo, en Almería, en Melilla, en Ceuta, en Madrid, en París, en Túnez y hasta en Kosovo, Nápoles o Beirut. Soy, en definitiva, hijo y nieto de militar. Ser hijo en tantos lugares, con los continuos cambios y adaptaciones, y hasta culturas y lenguas diferentes, es difícil. Pero no tanto si tus referentes a esa edad, tu padre o tu madre, son militares. Y no es difícil porque cuando has mamado compañerismo, solidaridad, sacrificio y coraje desde niño, todo es más fácil. Y es que si tus referentes son capaces de dar su vida por el amigo, por el compañero, por el compatriota y hasta por el desconocido, qué no deberías ser capaz de hacer tú en un entorno en el que la seguridad existe, no gracias a dios, sino en gran parte gracias a ellos.

Hoy es un día especial. Hoy es uno de esos pocos días en los que la sociedad sale a la calle para reconocer abiertamente la labor de las Fuerzas Armadas. La pena es que, a pesar de que es una de las instituciones mejor valoradas, el reconocimiento casi siempre es con la boca pequeña o en privado. Que en este país se tacha rápido de muchas cosas.

Tuve la oportunidad hace poco de estar en la base española de Miguel de Cervantes, en el Líbano. Allí conviví con serbios, chinos, indonesios, indios, fidjianos y hasta de la Polinesia francesa. Todos bajo mando de españoles. Todos, salvo los chinos, que no hablaban, reconocían la labor del ejército español. Lo mismo hacía la población local, ya fueran drusos, sunníes o cristiano maronitas. Población que disfruta a cada paso de mejoras llevadas a cabo por España. Sanidad, educación, infraestructuras y hasta control del tráfico. Sí, el ejército español también se encarga de ello. Todos concuerdan en que quieren que sigamos allí. Para ellos somos garantía de seguridad y libertad. ¿Y para nosotros? Pues deberíamos tener claro que también. Si esperamos a que los conflictos vengan aquí, como se suele decir en el ámbito militar, la batalla está perdida. Por eso la campaña #NuestraMisiónTuLibertad no podía ser más acertada.

Es por ello que escribo esta carta abierta, no por mi padre o mi abuelo, sino por todos ellos. Porque están donde les mandan, muchas veces sin saber por qué pero sobre todo, sin cuestionarlo. Decisiones políticas, acertadas o no que cumplen a rajatabla, con entrega y dedicación y explotando al máximo los limitados recursos con los que cuentan. Ellos llevan la responsabilidad de representarnos con naturalidad y pasión, que menos que devolverles el cariño siempre que podamos, tenemos motivos para estar orgullosos de ellos los 365 días del año.

¡Feliz Día de las Fuerzas Armadas!

Foto: Ejército de Tierra

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