#OscarsSoPoliticised

La gran noche del cine, por desgracia, pasará la historia por algo tan lejano al séptimo arte como es un error al abrir un sobre. Igual que en fútbol nos acordamos del fax de Florentino, éstos serán los Oscar de “el sobre equivocado”. Sin embargo, antes de tratar esta cruel anécdota, quiero profundizar en algo que me parece más importante y es la siguiente duda:

¿Si el año pasado el hashtag estandarte hubiera sido #OscarsSoDramatic, #OscarsSoSad o un “incorrectísimo” #OscarsSoBlack, hubiésemos obtenido el mismo resultado que el de la gala de este año? No me malinterpretéis. No quiero juzgar si la victoria viene de un hashtag ni si Moonlight es mejor que La La Land. No me considero crítico experto. Pero intentaré que se entienda mi punto.

Algo me chirría. Tampoco son elevadas mis habilidades como detective. Pero algo extraño hay. Cuando un Sindicato de Actores, otro de Productores, otro de Directores, los Globos de Oro y la crítica de prensa de Los Ángeles premia a La La Land, es cuanto menos increíble que la Academia de los Oscars, conformado por la suma de los previos, premie otra cosa. No digo que no se pueda cambiar de opinión. Mi duda es ¿qué motiva ese cambio de opinión?

Está claro que el arte es inexplicable fuera de su contexto social. “El Guernica” no sería “El Guernica” sin el momento social y bélico previo que aconteció – es más, probablemente, no se hubiese pintado nunca –. El arte es, por un lado, la forma de expresión emocional de los artistas, así como el reflejo social de esa época. Sin embargo, ¿puede cambiar tanto la valoración de una obra en cuestión de pocos meses?

Estaba claro, y ya se advirtió, que este año los Oscars iban a cambiar de color. Era imposible que la ceremonia no se viese afectada tras un 2016 repleto de abusos policiales contra gente de color, la escalada de racismo en los discursos pre-elección de Trump y la presión ejercida por gran parte de la comunidad con el #OscarsSoWhite. Imposible. Sin embargo, ¿esto hacía mejor a la película? ¿A los actores? Poco había importado esta situación hasta hace un mes. La La Land venía, veía y vencía. Los Ángeles se rendía al musical hollywoodiense. Imparable. Invencible. Cada crítico parecía flotar entre las notas de Justin Hurwitz.

Entonces llegó Trump a la presidencia y tembló el planeta. Sus discursos anti-inmigración, prodeportación y, en definitiva, xenófobos y homófobos, han calado tan profundamente que han logrado desestabilizar hasta la forma de juzgar el arte. ‘Donde dije digo, digo Diego’ se ha transformado y pasa a un nuevo plano hasta ahora desconocido: ‘Donde dije digo, sigo pensando digo, pero por llevarte la contraria, Mr. Trump, voy a decir Diego’. Y no había mejor símbolo de protesta que la cinta de un joven negro, que en medio de un barrio de pobreza y droga, va descubriendo su sexualidad. También se convierte en un símbolo de lucha Asghar Farhadi, el cineasta iraní al que se le prohibió en un inicio la entrada al país, y cuya película, lejana a cualquier apuesta inicial, fue ganando puntos conforme su caso crecía en controversia y se acercaba la fecha de la gala.

Entiendo, aunque no comparto, la decisión tomada. La guerra “Cine VS Trump” no ha hecho más que empezar y estoy seguro que nos quedan meses (o años) de cruces de declaraciones. Me incluyo entre aquellos que detestan las políticas y la personalidad de Trump. E incluso, me vería capaz de dar mi voto a “Transformers 9: Optimus Prime aprende a tricotar” si con esto se redujera en un mes su mandato presidencial. La cuestión es, ¿no están siendo unas respuestas a la altura de sus rabietas? ¿No se está trasladando tanto el cine a la política, que empezamos a juzgarlo en respuesta a una tentación en vez de como puro arte? ¿Por qué no un 2018 bajo la bandera #OscarsSoWhiteAndBlack en favor de asiáticos o latinos?

No seré yo quien niegue la calidad artística de Moonlight, tan sólo aquél que aprecie el cambio de criterio paulatino de críticos y votantes. Por lo demás, doloroso error final aparte, creo que fue una gran gala. ‘Moonlight’ se proclama vencedora (Película, Guion Adaptado y Actor Secundario), ‘Manchester By The Sea’ logra doblete (Guion Original y Actor Principal) y La La Land se marcha a casa con seis premios (Director, Actriz Principal, Banda Sonora, Canción, Dirección Artística y Fotografía) que, durante unos segundos, creyó que fueron siete.


Javier Burés: De nacimiento toledano, de vida madrileño. Intento de actor, fracaso de músico e ingeniero de telecomunicaciones para ir tirando.

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