Persiguiendo la ciudadanía universal: ¿Cuestión de prioridades o de valores?

«Modelar nuestro futuro común: trabajar por unas sociedades prósperas, cohesivas y sostenibles para nuestros ciudadanos» así reza el lema de la segunda cumbre de la Unión Europea con los países Latinoamericanos y Caribeños, estoy hablando del UE-CELAC SUMMIT 2015. La cumbre dio su pistoletazo de salida el miércoles 10 de Junio extendiéndose hasta hoy 11 de Junio, ¿el objetivo? fortalecer las relaciones de ambas regiones, dialogar proyectos de colaboración y fomentar la identidad y los valores compartidos entre Europa y America Latina.

La cumbre cuenta con la representación de 61 países, así como representantes de las instituciones europeas, no obstante resulta notoria la ausencia del presidente venezolano, Nicolás Maduro, así como el cubano y la presidenta argentina, Raúl Castro y Cristina Fernández de Kirchner, respectivamente. La sesión del miércoles cerró con buenas perspectivas y un buen sabor de boca entre todos los asistentes donde uno de las grandes acuerdos es que, a finales de año, ciudadanos de Perú y Colombia puedan disfrutar de libre acceso a la zona Schengen sin visado durante un período de 90 días. A pesar de todo, no faltaron las críticas por parte de algunos asistentes.

Evo Morales, presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, dio un fuerte revés al neoliberalismo ideológico dejando entrever, a mi entender, un guiño al cosmopolitismo humanitario. Morales centró su discurso en el derecho de todos los humanos a la migración. Migración estimulada, junto a otros factores, por la mala distribución de la riqueza y con el capitalismo como principal causante. En un foro con representación de los 28 miembros comunitarios criticó las restricciones de entrada a ciudadanos latinoamericanos que existen por parte de muchos estados presentes. Defendió públicamente lo que mucha gente quiere oír, la construcción de una ciudadanía universal que garantice los derechos de todos los seres humanos, idea que ha sido reflexionada por filósofos como Immanuel Kant.

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Evo Morales junto a Jean-Claude Juncker (a su derecha) y Donald Franciszek Tusk (a su izquierda)

Seamos lógicos, aquí nadie habla de la disolución de fronteras, ni de crear un gobierno supranacional-mundial. Ahora bien, hemos de partir de la base de que el proceso de globalización ha estado guiado por manos ideológicas de corte neoliberal. Es por ello que se ha fomentado la liberación de aranceles, control de impuestos, la apertura de mercados… todas ellas medidas necesarias para un incremento del flujo de negocio pero que acaban dejando de lado otros aspectos que considero fundamentales. ¿Qué ocurre con la movilidad de personas? En Europa hemos avanzado con el Acuerdo de Schengen, pero aún es una tarea pendiente en el resto del globo, o ¿qué ocurre con sus derechos? Si damos un vistazo a todas las cumbres y proyectos internacionales podemos afirmar que el nivel de atención ejercido por los estados varía en función de la naturaleza de dicho acuerdo. Mientras aquellos de naturaleza económica y seguridad estatal destacan por ser predominantemente vinculantes y ágiles, los que tratan sobre derechos fundamentales y medidas ecológicas son considerados como “recomendaciones”.

Diréis que sí, que se han alcanzado acuerdos internacionales con enfoque universal en el ámbito de los Derechos Humanos. Soy consciente de la existencia de la Declaración Universal sobre los Derechos Humanos, pero siendo realistas, no ha sido ni tan efectiva ni respaldada como cualquier otro tratado de carácter económico o político. ¿Por qué? En primer lugar porque no es vinculante ni obligatoria para los Estados a no ser que la reconozcan en su constitución, y en segundo lugar porque fue redactada en un contexto de división de bloques, de guerra fría y de descolonización que dista de la realidad actual.

Creo conveniente entender que el concepto de ciudadanía universal debe recaer, por tanto, en el nexo que tenemos todos los seres humanos con respecto a nuestros derechos fundamentales. Siempre hemos relacionado la ciudadanía con el concepto de nación, de estado, pero ¿cabría la posibilidad de fundamentar dicha ciudadanía universal basándonos únicamente en nuestra condición de humano, de la cual emanan nuestros derechos inherentes? ¿Seríamos capaces de dejar ciertos ámbitos fuera de la frontera nacional? A día de hoy permitidme que lo dude, no obstante, las nuevas tecnologías han facilitado la comunicación y la difusión de ideas a niveles que superan con creces los existentes en 1945, cuando se redactó la “autoproclamada” como “Universal” – Declaración de Derechos Humanos. Además, día a día los individuos ven como aumenta su importancia como sujetos del Derecho Internacional, ¿estamos ante el principio de un cambio? ¿Alguien ve posible que se produzca una difusión de valores y derechos homogéneos para todo ser humano independientemente de su raza, sexo, religión, orientación sexual o procedencia?.

Evo Morales hizo una petición, una petición que es compartida por muchos. El único problema es que, quizás, lo que unos consideramos derechos fundamentales otros los pueden ver como incoherencias naturales.

2 Comments

  • @maxpolitik dice:

    Un tema muy interesante que cuenta con muchos problemas. Mencionas algunos.

    Uno de ellos lo marcas en la pregunta…”¿cabría la posibilidad de fundamentar dicha ciudadanía universal basándonos únicamente en nuestra condición de humano, de la cual emanan nuestros derechos inherentes?”. Respuesta juridica-politica: No, no cabe.

    Y ello porque el gran problema actual de los Derechos Humanos es la “fundamentación” de los mismos ante culturas no europeas, en el articulo optas por la fundamentación iusnaturalista (por ser humano ya tienes esos derechos), lamentablemente no es asi. El positivismo juridico lo demostró y el marxismo también (uno de sus pocos aciertos teoricos que hay que reconocerle).

    La lucha actual en ese campo se da entre sustancialistas y procedimentalistas. Y al final, casi que se tiende a olvidar la fundamentacion, e ir al pragmatismo puro. Pero, si que es cierto, es un tema sin resolver que les impide avanzar más rápido.

    Aunque claro, no todo se consigue con Derechos Humanos, habria que hablar mucho de la ineficacia actual de las instituciones internacionales a la hora de trabajar ese cosmopolitismo soñado.

    Un articulo interesante y de plena actualidad en el análisis político, la ciudadania universal. Enhorabuena.

    • En primer lugar quería agradecer tu comentario @Maxpolitik dado que es lo que se pretende con estos artículos, iniciar un debate sobre un tema actual que nos permita compartir opiniones al respecto.

      Por lo que respecta a tu respuesta negativa a la pregunta que haces referencia: A pesar de haber formulado la pregunta de manera abierta ya que considero que permite muchas opiniones que pueden diferir entre ellas, no soy partidario de dar un “no” sin barajar otros aspectos. Soy consciente de la continua occidentalización de los derechos humanos y lo complicado que resulta conseguir aglutinar las diferentes mentes e ideologías de alrededor de 7000 millones de habitantes que tiene nuestro planeta, pero también opino que, siempre y cuando se defienda la diversidad y respeto hacia las diferentes culturas, hay que seguir un proceso de homogeneización de lo que podemos considerar derechos básicos, no voy a nombrar a viejas celebridades de la filosofía, pero uno fundamental debe ser el derecho a la vida, y que en muchas naciones del mundo se quite dicho derecho por el abandono del Islam en países como Afganistán, Pakistán o Arabia Saudita, por actos homosexuales como en Irán o Sudán o por blasfemia. ¿Que este mismo discurso abre otras grietas en la sociedad como el aborto o la eutanasia?, sí, sé que es un tema complicado y al mismo tiempo que intento justificar un argumento soy consciente de como otros frentes se abren, pero considero que aunque no se comparta una cultura o una identidad, siempre y cuando permanezcamos bajo el velo del respeto, jamás se debe hacer sufrir a un semejante.

      Esto mismo que acabo de decir me permite afirmar que sí, considero que el hecho de ser humanos nos dota de derechos, pero siempre se nos olvida que cuando disfrutamos de derechos hemos de cumplir también ciertos deberes para con los demás. Respeto mutuo.

      Y para finalizar, no puedo estar más de acuerdo con tu última afirmación. De hecho, hago un pequeño guiño a dicho argumento en el artículo: “Mientras aquellos (tratados/cumbres internacionales) de naturaleza económica y seguridad estatal destacan por ser predominantemente vinculantes y ágiles, los que tratan sobre derechos fundamentales y medidas ecológicas son considerados como -recomendaciones-.”

      A mi manera de entender falta voluntad política, y los discursos muchas veces enfrentan más que aúnan. Veremos como evoluciona el asunto. De nuevo, gracias por tu comentario.

      Un abrazo

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