Please don’t feed the animals

Aunque el periodo electoral ha finalizado, las campañas mediáticas de los partidos, siguen en marcha a la espera de unas posibles nuevas elecciones. En este escenario, Podemos y Partido Popular capitanean la campaña de la polarización en busca de fagocitar el voto impulsivo con estrategias y mucho teatro.

En el escaso mes que ha pasado desde las elecciones, la política española ha pasado de los debates sobre generación de empleo y políticas sociales al de las rastas y los trajes de reyes magos. Pero como siempre, nada es casual. Partido Popular y Podemos encabezan una cruzada teatral para conseguir la polarización del voto en sus espectros.

En estas polémicas dignas de reality show, estos dos partidos son los claros beneficiados y los ocultos impulsores. El objetivo del PP es conseguir atraer al electorado impulsivo conservador que votó a C’s, en el caso de Podemos, victimizarse, mostrándose como la opción progresista atacada por el stablishment.

Pensemos en un ejemplo para verlo más claramente. Las rastas contra la casta. El día 13 de Enero se formaban las Cortes y C’s conseguía un candidato de consenso con la mesa más plural de la historia de la democracia. PP, PSOE y C’s se ponían de acuerdo y Podemos tenía también su representación. Además el 60% de los diputados lo eran por primera vez y la media de edad bajaba drásticamente, así como el número de mujeres representadas aumentaba significativamente. ¿El debate? las rastas, el niño de Bescansa y los juramentos de Podemos. El debate había sido claramente preparado. Se buscaba crear polémica por tres frentes estéticos y desviar la atención del resto de partidos. El Partido Popular ocultaba de este modo la imputación de dos de sus diputados, ahora en el grupo mixto y Podemos, su negativa a la mesa del congreso de la cual obtienen una vicepresidencia.

El Partido Popular vertía unas controladas críticas estéticas (contentando a su electorado conservador) y Podemos se encargaba de inflarlas en las redes sociales para poder victimizarse de ese modo (contentando a su electorado progresista). La realidad es bien distinta. En las formaciones políticas no se comentó absolutamente nada sobre la estética o el show de Podemos. Sin embargo, los medios y la propia ciudadanía cayeron de cabeza en la trampa, quizás interesadamente, consiguiendo así inflar de nuevo a ambos partidos.

La acción ya había tenido el precedente de las cabalgatas. Siempre con causas estéticas y con la polarización recurrente. También les resultó un éxito de audiencia y marketing.

En una época con sobreinformación, cualquier mínima manipulación de esta, deriva en un efecto mariposa que se magnifica y esto, alineado con objetivos políticos, es muy peligroso. Toda la contribución por parte de dos sectores claramente enfrentados de la sociedad a alimentar estas polémicas, deriva en una distracción total. Esto es algo a lo que el Partido Popular estaba acostumbrado, aquello que los medios de izquierda denominaban “cortina de humo”, término en desuso desde la entrada de Podemos, que usa la misma estrategia.
Sin embargo, esto va mucho más allá de una cortina de humo, porque incluye a dos partidos que han visto un filón en el morbo y las ansias de venganza de una sociedad agotada y acosada por la política y sus errores.

Como sociedad civil, debemos contribuir a la sensatez y a que la política se centre en sus funciones reales. Proponer, legislar y gestionar, siendo nosotros los que evaluemos, sin permitir que sean los partidos, con sus intereses los que retuerzan los debates en su propio beneficio.

Seamos inteligentes, no alimentemos sus intereses.
Please, don’t feed the animals.

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