Punset manda, Rivera gobierna

  • Punset tiene las mejores tesis de gestión y Rivera la capacidad para obtener la presidencia con ellas.

  • El sistema de listas cerradas a toda la ejecutiva está obsoleto y fomenta el palmerismo y las redes clientelares.

  • El liberalismo, el “centro”, actúa como acordeón, pero el fuelle de C’s no ha sido suficientemente alto como para garantizar su supervivencia.

Me decía un compañero, hace unos días, que Ciudadanos se acerca peligrosamente a ser un partido orgánicamente perfecto: un afiliado, un cargo. Tras unos resultados en declive, las dudas en los aspectos de estrategia y gestión interna, preocupan tanto en la base como en los puestos de responsabilidad del partido.

Acerca de la insulsa estrategia de comunicación ya escribimos, aquí, algo urgente que solucionar. Ahora, con el congreso reglamentario en ciernes, empiezan a verse en Ciudadanos las primeras propuestas para la reorganización del partido, diez años después de su formación. Los plazos para presentarse a dirigir el partido serán el 23 y 24 de Enero.

Cumplimiento pleno de los estatutos e ideario del partido, alejamiento de los posicionamientos regionalistas, un afiliado – un voto, re estructuración interna, replanteamiento de organismos de gestión y control internos como el comité de garantías y mayor relación y participación directa de las bases. Las tesis no declaradas (pero de sobra conocidas) de Carolina Punset son las que reclaman en su mayoría los afiliados y simpatizantes. Pero perder a Albert como presidente es un precio demasiado alto, que nadie está dispuesto a pagar.

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Para desbloquear esta situación y evitar una muerte constatada, por el abandono de militantes y de estrategias, se necesita separar urgentemente la presidencia de la ejecutiva. Se necesita un candidato que se dedique a intentar gobernar mientras otro le proporciona las herramientas para hacerlo.

Carolina Punset aún no ha dado el paso final adelante. Comentan que está “a la espera de conocer el sistema de votación en el congreso”. Normal. Seguramente en éste se blinde a la actual ejecutiva, de modo que, en listas cerradas, se designen la presidencia y el resto de cargos conjuntamente. Después vendrá la purga de votantes contrarios mediante el secretario de organización elegido entre estos.

Este sistema sencillamente está obsoleto. Prioriza la endogamia y el palmerismo por encima, ya no solo del mérito o las capacidades, sino directamente por encima de la estrategia de partido y el interés en el triunfo electoral. Un sistema de ejecutiva cerrada promueve una red clientelar entre agrupaciones y representantes, basado en el miedo y la interdependencia, para sobrevivir en la organización.

Punset conoce profundamente las necesidades y problemas de un partido y su estrutura interna, fundó Ciudadanos Independientes por Altea y ha sido partícipe del proceso de expansión de C’s del que – no me cabe duda – será capaz de analizar sus pros y sus contras. Es una figura, además, con muy poca interdependencia debido, tanto a su propia voluntad y carácter, como al hecho de haberse desconectado reiteradamente de los cargos organizativos. Ésto último supone un garante de objetividad y buenas praxis que pocos pueden poner ya sobre la mesa de la ejecutiva del partido naranja.

Albert, por su parte, no ha estado en absoluto implicado ni en estos procesos expansivos, ni en la organización interna – que ha delegado por completo y que su elección corresponde más a una representatividad, que a una necesidad. Quizás, hubiese sido justo que a esta contienda se presentasen los dos promotores reales, Fran Hervías y Carolina Punset, pero eso, ya es otro cantar. Rivera es el candidato de Ciudadanos y a pocos les cabe duda de que ha de ser su presidente. Actualmente, cuenta con un apoyo interno estimado del 80% según las últimas encuestas y pese a los ligeros retrocesos, es el líder más valorado del país. Su capacidad dialéctica, de debate y la imagen ya forjada, garantizan en C’s una estabilidad más valiosa que nunca, ante el entorno de incertidumbre actual. Albert es el afiliado que podría conseguir la presidencia del gobierno de España.

Estos dos perfiles no están enfrentados, sino que son complementarios, por lo que sería de rigor, que presidencia y secretaría fuesen votadas por separado, con una Carolina Punset objetiva y estratega como Secretaria General y un Albert Rivera elocuente y estable como Presidente. 

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Nadie está dispuesto a perder a Albert como presidente del partido, pero continuar con la gestión interna actual puede suponer la desaparición de éste – incluída la presidencia del mismo Albert. El liberalismo, el “centro”, actúa como acordeón en el tiempo, en todas las democracias en las que está presente. Pero el fuelle que ha tomado en la española ha sido tan bajo, que el previsible desgaste próximo, podría hacerlo desaparecer. Para evitarlo, se necesita vertebrar al partido, reintegrar entidades divergentes y cambiar el sistema de participación de afiliados y simpatizantes, generando una base de voto fiel, suficiente para la supervivencia de C’s en la vacas flacas que se acercan. Que ya están aquí.

Puede que esta sea la única oportunidad que tenga el partido de Rivera para afianzarse en el panorama de nuestro país y debe saber aprovecharla. No basta con que se aferren a lo malo conocido, el riesgo que presenta el inmovilismo es mucho mayor que el que supone proponer un cambio integral.

Para Ciudadanos,  es hora de poner en marcha – de verdad, y no solo como eslogan decorativo en la sede – la frase de Ray Kroc “Ninguno de nosotros es tan bueno como todos nosotros juntos” y tiene dos personas que, unidas, pueden llevarlo a cabo: Albert y Carolina, Punset y Rivera.

 

Fotografías RTVE.es

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