Revolucionarios

  • Los grandes cambios de la humanidad los consiguen individuos excepcionales.

  • Elon Musk posee una mente brillante y está dispuesto a cambiar el mundo.

  • Si sus sueños se cumplen, nos dejará un mundo más limpio y conectado, junto con una civilización espacial.

El mundo cambia a base de impulsos individuales. Si bien el ser humano es un ser social por naturaleza y las grandes civilizaciones han marcado la historia de nuestra especie, los grandes cambios disruptivos que empujan a la humanidad al progreso, vienen en gran medida de individuos excepcionales que han surgido en las diferentes épocas de nuestra historia. No, por mucho que nos lo quieran hacer creer no somos todos iguales, y debemos de dar gracias por ello. Gutemberg y la imprenta que permitió la expansión de la literatura y el conocimiento escrito, Thomas Edison y la bombilla, Henry Ford generalizando el coche a motor, Fleming y la penicilina… muchos nombres se han escrito en la historia como creadores de “un antes y un después” tras sus trabajos. Ellos son los verdaderos revolucionarios, y no el Che.

El crecimiento tecnológico es exponencial. Desde finales del siglo XX hasta nuestros días, los inventos revolucionarios que han cambiado el paradigma mundial, la forma de actuar y la interacción de la sociedad, se han dado con una velocidad que puede parecer impresionante, si lo vemos con la perspectiva de una especie como es la humana, con casi 200.000 años de existencia. Steve Jobs, Jimmy Wales, Larry Page o Mark Zuckerberg, entre otros, han capitaneado el progreso a “marchas forzadas” con sus ideas y proyectos.

A día de hoy, parece que otro electrón libre de nuestra sociedad parece estar empeñado en cincelar su nombre en las historia junto a ellos o, incluso, por encima. Hablamos de Elon Musk. El sudafricano nacionalizado estadounidense es una mente más que brillante y que, con ideas revolucionarias, voluntad, un gran equipo y, sí, también un poco de suerte, está dispuesto a cambiar el mundo.

Con 10 años, Musk adquirió su primer ordenador, aprendiendo programación de forma autodidacta. Con 12 años ya empezó a generar dinero gracias a sus conocimientos, vendiendo un pequeño videojuego por 500 dólares. Se marchó de Sudáfrica tras el divorcio de sus padres y tras haberse negado a realizar el servicio militar de su país, llegando a Canadá, país natal de su madre. Al poco tiempo se mudó a Estados Unidos, matriculándose en Wharton, Pensilvania, para acabar licenciándose en Administración de Empresas y Física.

La fuerza emprendedora de Elon Musk se desarrolló desde muy pronto. En 1995, con 24 años, fundó junto con su hermano y un amigo Zip2, una empresa que gestionaba el desarrollo, alojamiento y mantenimiento de webs de empresas. El proyecto enseguida se revalorizó y pudieron venderlo en 1999 por 300 millones de dólares. Elon entonces tenía tan solo 29 años.

En el mismo 1999 cofundó x.com, una empresa de pagos por internet que, tras una fusión, acabó siendo PayPal, la empresa que, operando en todo el mundo, revolucionó el sistema de pagos. Esta empresa se vendió a eBay a los tres años por 1.500 millones de dólares y varios de sus miembros fundaron después sus propias iniciativas, entre las que destacan YouTube y LinkedIn.

Tras estos dos éxitos, e inspirado por uno de sus mitos, el genio científico Nicola Tesla, dio inicio a las empresas que actualmente funcionan bajo su mando o su consejo (además de participaciones millonarias en otros proyectos): SpaceX, Tesla Motors, SolarCity y Open IA.

SpaceX es una compañía de transporte aeroespacial que nació con el objetivo de crear vehículos reutilizables que abaratasen los viajes en el espacio y que, actualmente, se ha fijado la ambiciosa meta de llevar al hombre a Marte en las próximas décadas. Pero el último e innovador proyecto de Elon Musk bajo la capa de SpaceX es el ya famoso HyperLoop, un sistema de transporte de alta velocidad en tubos al vacío (podría llegar a los 1200 km/h) con el potencial de revolucionar el transporte tanto de mercancías como de personas.

Tesla Motors es la reconocida empresa de coches eléctricos que, basándose en modelos del propio Nicola Tesla, lleva agitando el mundo de la automoción desde 2006. Sus investigaciones están consiguiendo que los vehículos tengan mayor autonomía (gracias a los grandes avances conseguidos en las baterías) y mejores prestaciones, a la vez que desarrollan medios de carga mucho más rápidos y eficientes.

SolarCity es la firma fundada por Musk junto a sus primos, Peter y Lyndon Rive, que actualmente es la mayor distribuidora de energía solar de Estados Unidos y que continúa investigando para poder ofrecer energía de una forma cada vez más eficiente y barata.

Por último, Elon Musk fundó en 2015 OpenAI una sociedad sin ánimo de lucro dedicada a la investigación de la inteligencia artificial, su desarrollo y el estudio de posibles aplicaciones.

Además, es un gran filántropo, destinando muchos recursos a través de su fundación “Musk Fundation” y otros proyectos, a fomentar la educación científica, la salud pediátrica y a llevar energía limpia por todo el planeta.

Si los sueños de Elon Musk se llevaran a cabo, nos dejaría un mundo más limpio en el que proliferen los vehículos eléctricos y la energía solar, que a su vez esté hiperconectado y en el que puedas, por ejemplo, viajar de Madrid a Moscú en 3 horas gracias a HyperLoop, una civilización espacial que pueda viajar entre La Tierra y Marte con relativa facilidad, y todo ello gestionado en colaboración con “mentes” robóticas superdesarrolladas.

Sin dudarlo, Elon Musk está opositando para ser el personaje más influyente del siglo XXI.

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