Seúl, the Shareable City

Hace dos semanas os hablábamos aquí sobre economía colaborativa y la capacidad que tiene, según nuestro punto de vista, para cambiar la concepción que tiene el mundo sobre la economía, complementando (no sustituyendo) el capitalismo tal y como lo conocemos.

Hoy vengo a traeros un ejemplo aún más claro de hasta donde es capaz de cambiar el día a día de las personas esta nueva forma de intercambio de bienes y servicios.

Seúl, capital de Corea del Sur, superó los diez millones de habitantes entre 1985 y 1990 (más de un 20% del total del país), con una densidad de más de 17.000 habitantes por kilómetro cuadrado. La ciudad se ha convertido en la cuarta economía metropolitana del mundo a nivel de PIB, sólo por detrás de Tokio, Nueva York y Los Ángeles. Tiene uno de los mayores despliegues de fibra óptica del mundo, una de las mayores ofertas de WIFI gratis y casi el 70% de su población dispone de un Smartphone.

Pero la rápida industrialización de la capital sumada a la crisis global que ha golpeado en los últimos años, ha hecho que se enfrente  a una grave crisis de desempleo, aumento del coste de la vivienda y contaminación ambiental. A ello debamos sumar que debido al alto stress y a la soledad en la que se ven inmersos muchos de sus habitantes, Corea del Sur es, según la OCDE, uno de los países con menos “niveles de felicidad” y con mayor número de suicidios per capita.

Expuestos a esta situación, Park Won-soon, alcalde de la ciudad, puso en marcha en 2013 un ambicioso plan para hacer de Seúl una “sharable city”, potenciando el ejemplo de otras ciudades como San Francisco y convirtiéndola en la capital mundial del consumo colaborativo. Teniendo en cuenta la situación de desigualdad social, falta de recursos y problemas ambientales, sumándole la alta capacidad tecnológica del país, la capital de Corea del Sur era el caldo de cultivo perfecto para el boom de la economía colaborativa.

Park se ha envuelto en la bandera del consumo de intercambio y está promoviendo la idea de que es la mejor manera de aprovechar los recursos de una ciudad hiperpoblada, siguiendo la corriente del proyecto Archipelago 21, un Master Plan urbano sostenible para la creación de un nuevo distrito, llevado a cabo por el arquitecto Daniel Libeskind.

El consistorio de la ciudad promueve este tipo de economía con todas sus herramientas:

  • Financiando empresas del sector
  • Haciendo de incubadora de start ups, cediendo espacios, consultoría y subvenciones a los emprendedores
  • Publicitando el consumo colaborativo a todos los niveles dentro de la ciudad
  • Publicitando la marca de Seúl a nivel mundial como “Sharing City”
  • Creando la Conferencia Internacional de “Ciudades Colaborativas”, en la que promocionan sus empresas para conseguir mayor financiación y animan a otras ciudades en el mundo a sumarse al ejemplo.

Por medio de Creative Commons Korea, una organización sin ánimo de lucro impulsada por el propio ayuntamiento, se ha puesto en marcha la web sharehub.kr donde se puede acceder a las principales ideas del proyecto (el qué, por qué, cómo…), así como a la carta de todos los servicios colaborativos promovidos por la ciudad o los reports anuales donde se detallan los pasos que se han llevado a cabo, los resultados y los pasos a seguir en el futuro próximo.

Fuente: peers.org

Fuente: peers.org

Gracias a esta iniciativa han surgido, de momento, alrededor de medio centenar de empresas de consumo colaborativo, con diversa temática:

  • Se ha puesto a disposición de los ciudadanos una flota de más de mil coches que, explotada por empresas como SOCAR o Car Sharing Korea.
  • Plataformas para compartir espacios como Fair Space o Idelelot.
  • Empresas con las que conseguir una habitación donde hospedarte como BnBHero o Home Stay Korea (ésta última enfocada al turismo extranjero).
  • Wonderland o Billiji, empresas de alquiler o cesión temporal de objetos o bienes que no se utilizan todo el tiempo, como taladros o bolsas de viaje.
  • Compartir tu coche para viajes, al más puro estilo de UBER, como Tickle.
  • Kiple, una compañía que permite intercambiar o ceder ropa de niños que ya se ha quedado pequeña para su dueño.
  • The Open Closet, empresa que alquila trajes a gente desfavorecida para sus entrevistas de trabajo.

Como todas estas iniciativas han surgido muchas más, desde guías locales para turistas a plataformas para ayudar a los ancianos que viven solos, ya sea alquilando habitaciones libres a estudiantes con bajos ingresos o, y muy interesante, Wisdome, una plataforma que ofrece “libros vivientes”, es decir, compartir tiempo con estas personas mayores, que cuentan experiencias e historias de todo tipo.

Podéis comprobar que el proyecto se lo están tomando muy en serio y, en escasos dos años, ha conseguido cambiar la forma de vivir su ciudad. El ayuntamiento es consciente, desde que iniciaron la idea, de que este tipo de economía choca de frente con gran parte de la reglamentación actual y es algo en lo que tienen que trabajar unidos con el resto del país.

Como dije en mi anterior artículo, no se le pueden poner puertas al campo, y la economía colaborativa va a ser una parte fundamental de nuestro futuro. Seúl es el ejemplo que las grandes ciudades mundiales tienen que empezar a seguir.

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