Taksim, las plazas deciden

Como dije en un artículo anterior, los kurdos tenían algo que decir. Y lo han dicho. Con un casi 13% de los votos, el Partido de la Democracia de los Pueblos (HDP) ha conseguido superar la barrera del 10% y entrar con 80 escaños en el Parlamento turco, echando por tierra las pretensiones de Recep Tayyip Erdogan, Presidente turco, de obtener un cambio hacia un sistema presidencialista. Desde que fundase en 2001 el Partido de la Justicia y el Desarrollo, y tras las elecciones de 2002, el AKP no ha dejado de crecer en número de votos: 34% (2002), 46% (2007), 50% (2011). Hasta ahora. Su gran popularidad le facilitó la decisión de presentarse a las elecciones presidenciales del pasado año, dónde consiguió un apoyo del 51% de la población. Su objetivo, era el de convertir Turquía en un sistema presidencialista, en el que él acumularía mucho más poder. Sin embargo, como decía antes, los kurdos tenían mucho que decir.

Desde Maidán en Kiev a la plaza Tahrir en El Cairo, pasando por la misma Puerta del Sol y llegando hasta la plaza Taksim, en Estambul. Aunque con marcadas diferencias y contextos, son muchos los cambios sociales y políticos que se han producido en Europa y en el norte de África en los últimos años. Las revueltas árabes en contra de los regímenes autoritarios en países como Libia, Túnez o Egipto; el movimiento europeísta que surgió en Ucrania o los movimientos sociales en países europeos como España o Grecia, son claros ejemplos. Turquía, siempre a caballo entre Europa y el mundo árabe, iba a ser otro de los escenarios. A pesar de contar con un sistema laico, las políticas de Erdogan comenzaban a virar más hacia sus vecinos del sur, que a sus vecinos del norte. La progresiva pérdida democrática que estaba sufriendo Turquía (censura, recorte de libertades, etc) hizo levantarse del sillón, como en el resto de movimientos de los que hemos hablado, a los más jóvenes. Como si del 15M turco se tratase, en mayo y junio de 2013, multitud de jóvenes salieron a la calle, movilizados a través de las redes sociales para manifestarse en contra de las políticas de Erdogan. La chispa que prendió la mecha, la construcción de un centro comercial dónde antes se encomtraba el parque Gezi, era lo de menos, el cambio había empezado.

Es importante conocer ese contexto para entender por qué después de numerosas elecciones, el partido pro kurdo HDP consigue por fin alcanzar el umbral del 10% necesario. Y lo hace además, obteniendo inesperados resultados en provincias dónde el pueblo kurdo no está presente o es una minoría. Ese es el caso de Estambul, ciudad en la que se ha situado como tercera fuerza. Para alcanzar estas cifras, el partido liderado por Demirtas ha moderado su mensaje, ha rechazado la independencia a cambio de buscar un encaje territorial para el pueblo kurdo. Además ha hecho suyas las reivindicaciones que comenzaron ese 28 de mayo de 2013 en la plaza Taksim, haciendo de altavoz para todo tipo de minorías étnicas o sociales, incluido el sector LGTB. Este cúmulo de corrientes, bajo el paraguas del HDP, (muy similar al efecto de las mareas de las últimas municipales en España), es lo que le ha permitido tener tres millones de votos más que en las anteriores elecciones.

Estos resultados, además de eliminar la posibilidad de una reforma de la Constitución turca para favorecer la posición de Erdogan, permiten al pueblo kurdo en general y, al HDP en particular, desbloquear el debate sobre la situación de dicha minoría. HDP ha sido capaz de ser una alternativa de izquierdas que motivara a los jóvenes a ir a las urnas (la participación ha rondado el 86%), algo que habían dejado de hacer en las anteriores elecciones. La movilización de este electorado claramente desencantado, es lo que le ha permitido obtener buenos resultados en grandes ciudades o regiones alejadas del sureste kurdo.

Queda por tanto un parlamento con 4 partidos, AKP (255 escaños); CHP, Partido Republicano del Pueblo, socialdemócrata y laico (133 escaños); MHP, Partido del Movimiento Nacionalista (82 escaños) y, por último, el HDP con 80 escaños. Para formar gobierno, el AKP de Davutoglu (Primer Ministro), deberá pactar con el MHP, a priori el más cercano a Erdogan. Lo que está claro es que estas elecciones suponen un hito para la política turca, para los jóvenes y para los kurdos. El Presidente Erdogan, el gran derrotado, deberá negociar y sobre todo, renunciar a su “sultanato”.

Los kurdos han hablado. Los jóvenes han decidido.

Foto: Mehmet Bilgin

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