¡TANTO POR CELEBRAR!

Los 12 de Octubre de cada año, en España, se sufre un mal congénito, que ataca a un grupo de la población y que le sume en el canibalismo sociocultural.

Este mal congénito, parece esconderse ante la alergia a la simbología patria, respondiendo según sus afectados a motivos que la relacionan con el fascismo, los genocidios o simplemente la ausencia de representatividad de su persona.

En este país nuestro, de maniqueísmo, envidia y malinchismo, cualquier excusa es válida para vociferar el odio a lo intangible. Pero la de no celebrar el día nacional, es de las más hilarantes.

Todo símbolo, himno o bandera, puede ser objeto de debate. Se puede debatir si el 12O es la fecha más adecuada. Para mí, sin ningún problema, quien hable de genocidio es que realmente tiene un problema cultural y/o cognitivo grave. Podemos debatir incluso sobre nuestra bandera, o nuestro himno. Presentes en 500 siglos de alternancia de repúblicas, dictaduras, monarquías absolutistas y democracia. Incluso podemos debatir y debemos, sobre el modo de celebrarlo. Parece que se toma el camino de una celebración de carácter más civil, lo que celebro.

Ahora, lo que no podemos es eliminar el derecho de que existan dichos símbolos, sean como fueren. Lo que no podemos, mejor dicho, no pueden, es rechazar unos símbolos lo más abiertos posibles sin ofrecer alternativas de ningún tipo, simplemente por el placer de vociferar el disgusto. Lo que no pueden es no ofrecer una alternativa común y plural, sino tratar de imponer símbolos como contrarespuesta, excluyentes, fruto del odio, el rechazo y la exclusión.

Mientras eso siga ocurriendo y mientras los símbolos comunes, sean los que son, trabajaré, trabajaremos, por que este país nuestro, que no es otra cosa que el conjunto de todos nosotros, sea cada vez más amplio y abarque cada vez más formas de entenderlo. Para gritar con orgullo, junto a los distintos ¡QUÉ VIVA ESPAÑA!

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