The Capital Cairo. De 0 a 100 en diez años.

El gobierno egipcio ha anunciado esta semana la construcción de una nueva ciudad-capital. Para ello se destinarán 46 billones de dólares, provenientes en parte de sus socios del medio oriente. Principalmente Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Arabia Saudita.

El tamaño del proyecto es de la extensión de “Nuevo Cairo”. Casi 500 kilómetros cuadrados y se extenderá hacia el Canal de Suez. El proyecto, de gran importancia, destaca en aspectos de geoestrategia, política, economía y urbanismo. La situación de violencia en la que aún vive Egipto, ha arrastrado su situación económica y también su posición en el mapa. Con una economía basada en el turismo, las deficiencias son claras. Egipto tiene 17.500 millones de dólares de deuda. El medio oriente ha visto en ello un nicho de oportunidad.
Los países del “avant garde” árabe han visto en la crisis la oportunidad y se han puesto manos a la obra en sus mejores facultades, crear ciudades de la nada. Con la nueva capital, se reactivará la economía local, se favorecerá la desaparición de ghettos, focos de pobreza y se atraerá la inversión extranjera. Reem Abdel Haliem lo expresaba claramente en la presentación, “necesitamos moneda extranjera para detener la devaluación, e incrementar el crecimiento económico.”

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La creación del nuevo, nuevo Cairo, es especialmente relevante para España, más allá de lo que podamos pensar a primera vista. Nuestro mercado de turismo está directamente relacionado con el del vecino mediterráneo. Además, los lazos en el sector de la construcción con Medio oriente son muchos y crecientes. De ahí, que ayer mismo el ministro Soria haya mostrado su apoyo a la transición política de Egipto. No sin polémica, al no aludir a las violaciones de derechos humanos acaecidas desde el golpe de estado de 2013. La pela es la pela.

Con la creación de la nueva capital podemos además, ver una oportunidad de reducir el campo de acción del terrorismo islamista. Al eliminar los suburbios en que se concentra y desarrolla, se dificulta su propagación. Además, al dar nuevas oportunidades de desarrollo socioeconómico, se contribuye a su disminución. Si España tuviese algo más de gallardía, miraría de reojo la situación similar de Ceuta y Melilla. Preguntándose si un master-plan y la reconstrucción de sus suburbios, no sería algo a tener en cuenta.

Por otro lado, el reto urbanístico, es excitante. Hablamos de crear una ciudad en medio del desierto para 5 millones de habitantes. Además de los edificios administrativos respectivos al tratarse de la capital del país. Preguntado por el modelo de ciudad, el ministro de inversiones habló de Barcelona como ejemplo de modernidad y tradición y el video de presentación incluye como ejemplo imágenes de la madrileña Puerta del Sol. 10.000 kilómetros de calles y avenidas, 100 barrios, 40.000 plazas hoteleras y 1.900 centros educativos son las cifras con las que se desarrollará Capital Cairo.

La mudanza a la nueva capital, será total.  Se trasladarán también el Palacio Presidencial, el Parlamento y los distintos ministerios.

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Sinceramente, es loable la decisión con la que se ha afrontado un reto tan grave y el modo de tomar las riendas en la solución. Recuerda a los planteamientos más extremos de los futuristas italianos. Sant Elia, que murió sin una sola obra completa, estará retorciéndose de envidia.

El Cairo tiene prisa por dejar atrás su pasado. Quizás vivir entre un excesivo patrimonio les haya inmunizado al valor de este. Lo cierto es que en 10 años pretende tenerse la primera etapa construida y funcionando. Sobre los detalles, poco se sabe. Sloganes huecos y promesas de sostenibilidad, medio ambiente, habitabilidad o modernidad. Es decir, marketing contemporáneo de primer nivel.

Sin duda este será el primer experimento de muchos, respecto a ciudades históricas reconvertidas en centros de negocios. Si todo sigue adelante, en una década pasaremos revista a éxitos y fracasos del mismo.

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