“Transversalidad” o los chicos para todo

En medio del tsunami de libros de auto ayuda y emprendimiento, algunos de los gurús parecen haber encontrado un nuevo filón: los millenials. La generación que irrumpe, que irrumpimos, con fuerza en el mercado laboral y a la cual el sobreanálisis empieza a clasificar más como a cobayas que como a coetáneos.

Entre los nuevos-viejos consejos, justo entre el salario emocional y el cambio horario, ha surgido otro concepto dorado, “la transversalidad”. La transversalidad es ese concepto mágico que alienta a los futuros trabajadores a formarse en distintas áreas y herramientas con el objetivo de obtener la máxima versatilidad posible y así, adaptarse a las distintas necesidades de la empresa.

Pongamos mi caso personal. Diseñador industrial, director creativo, especializado en gestión de proyectos con capacidad de análisis y manejo de equipo, paso a la rama de consultoría estratégica de innovación con un año previo en política, aquí trabajo en digitalización y metodologías ágiles primordialmente. Podría hacer la dirección creativa del departamento de diseño de una marca de lujo o gestionar la transformación digital de una empresa energética. Transversalidad. A muchos de los millenials es lo que se nos había pedido, lo que se nos pide. El problema viene cuando en una entrevista te enfrentas a un departamento de recursos humanos que desconoce las necesidades de la empresa pero conoce al dedillo los requerimientos solicitados por las clasificaciones estándares de su programa de gestión de empleados. El resultado: los trabajadores transversales somos un diamante para admirar, que nunca acaba siendo contratado.

Durante mi año de re-inclusión en el mercado laboral español, tras siete años a caballo entre Francia y México, la frase más repetida fue “a ver cómo te encajamos”. Yo me observaba y no veía ningún apéndice con forma o color de cubo de Rubik. Más tarde entendí que lo que no encajaba era el formulario predefinido de Altassian en el que pretendían volcar mis datos. ¿Dónde poner la fundación de una revista? ¿El liderazgo político de un chaval de 25 años? ¿Dónde poner sus premios a diseño si él opta a consultoría?
Pero con perseverancia… una empresa apostó por mi. Empresa que es una jodida cantera de talento. Bien hecho ahí, Opinno.

Dos problemas de raíz:
1. Todos saben del valor del empleado transversal, pero para muchos el esfuerzo re-organizacional es mayor a las ganas de mejora de eficacia de la empresa.
2. Algunas empresas dicen “transversalidad” cuando en realidad querrían decir “chicos para todo”.

Disponer de perfiles transversales en las empresas supone enormes ventajas para éstas, pero requiere de compromiso, implicación departamental y valentía.

No podemos seguir escuchando las maravillas de la transversalidad y luego no ser capaces de contratar a las personas con esos perfiles. No podemos seguir haciendo falso marketing y jugando con la formación y futuro laboral de toda una generación

Sed, seamos, responsables y consecuentes con aquello que estamos solicitando.

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