Un himno con todas las letras

Siempre me ha parecido peculiar que nuestro himno no tenga letra. Cuando vivía en México se sorprendían mucho por ello y casi presionaban para que buscásemos una. Pero la verdad es que salvo por las presiones, no tener letra, nunca me ha molestado especialmente.

Ahora, salta el debate de nuevo, tras la letra que le ha creado Marta Sánchez en un concierto. Como siempre, los hay que les parece bien, que les parece mal o que crearían otra. Pero ¿Y si precisamente en que cada uno tenga su propia letra, su propio himno, con común melodía, está la riqueza del de todos? Hagamos realidad el objetivo de un himno, unir y representar a sus ciudadanos. Tengamos una melodía común, con tantas letras como españoles, con tantas ideas de España como ciudadanos que en ella habitamos.

No me molestaría escuchar, como proponen, a Marta Sánchez en la final de la copa del Rey cantando este himno, su himno. Con el que algunos comulgarán y otros algo, poco o nada. Pero que podría quedar ahí, en el himno de Marta Sánchez en la Copa del Rey de 2018. Y es que lo realmente bonito, sería poder escuchar el himno de cada español. Con los valores y reflexiones que cada uno crea que resaltan España.

Podríamos decir entonces que el himno español ya no carece de letra, sino que puede tener tantas como españoles y momentos comunes haya. Y ahí, en la libertad individual, es donde mejor nos puede representar un país. Un himno vivo, que cambia, que a veces une, que a veces dispersa, justo como una sociedad, como España.

Me emociona pensar en escuchar el himno de Sabina al terminar las clases de la facultad de filosofía. El himno de la Pantoja en el último tercio de una corrida en La Maestranza. O el himno de Alaska como cierre al pregón del orgullo. Y de fondo, nuestra marcha granadera. Que nos une en esa diversidad, que tantas veces remarcamos pero que a veces nos olvidamos de practicar.

Qué bonito sería escuchar el himno con un texto de Lorca al final de los premios Cervantes y el que aún esté por escribir por un niño, quizás aún no nacido y que escucharemos en los Juegos Olímpicos de un Madrid que quizás aún exista.

Claro, que esto es solo un pensamiento. Un pensamiento individual y como el himno, cada uno tendremos el nuestro.

 

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